Científicos chinos dicen haber modificado genéticamente bebés humanos

El investigador He Jiankui declara haber modificado genéticamente embriones humanos. Mark Schiefelbein/AP

En las últimas horas ha saltado una noticia preocupante: un grupo de investigación chino ha modificado genéticamente un número indeterminado de embriones humanos, y al menos dos – hermanas mellizas – habrían llegado a nacer. De ser cierto, estaríamos ante una cuestión preocupante.

En primer lugar hay que remarcar lo de “en caso de ser cierto”. Porque uno de los grandes problemas de esta noticia es que de momento se basa en la palabra del investigador que proclama haber conseguido modificar los embriones. Pero no hay ninguna evidencia. No ha dado datos ni de los pacientes, ni del número total de embriones modificados, ni ha permitido que se comprueben sus datos o técnicas, ni ha pasado por ningún comité. De momento, es poco más que un rumor.

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Y sin embargo, resulta preocupante. En primer lugar, por la parte científica. Se trata de experimentación en humanos, llana y simplemente. Y desde hace décadas este tipo de estudios están muy regulados y supervisados. El hecho de que haya investigadores capaces de saltarse las restricciones de seguridad que la comunidad científica se ha impuesto para este tipo de estudios es preocupante.

Otra cuestión que despierta preocupación es lo que dicen haber hecho. Trabajando con tratamientos de fertilidad, han decidido mejorar los embriones. Porque aquí no estamos hablando de tratar de eliminar una dolencia hereditaria. Lo que han hecho es modificar un gen para dar una ventaja a sus “experimentos”.

De acuerdo, la modificación que han hecho reduciría la posibilidad de contraer el SIDA. Los detalles a nivel científico son complejos, pero en esencia el “retoque” se basa en esto. El problema es que no trata de curar una enfermedad, si no de crear una mejora.

Porque el gen que han modificado es de los que se consideran “seguros”. Se asume que modificar este gen sólo aportará ventajas y no problemas, y por eso se ha elegido. Un primer paso en el camino del diseño de embriones – o así se deduce de algunas declaraciones del investigador principal.

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El problema es que no hay “genes seguros”. El genoma es un ensamblaje complejo que se encuentra en un equilibrio inestable. No se sabe qué consecuencias tendrá modificar un gen, qué efecto dominó puede generar… y con esto volvemos al tema de que, de momento, sólo tenemos la palabra del investigador.

Las consecuencias de modificar un gen pueden ser enormes. Por eso existen mecanismos y métodos para realizar las investigaciones, ir depurando las técnicas y evitando las incertidumbres. Pero al haberse saltado todos los protocolos, los investigadores chinos han dado un salto al vacío que no se sabe dónde terminará.

Ni a quién puede inspirar, y esto es tal vez lo más peligroso. Los mecanismos de control existen para que el sentido común se imponga. Cuando los científicos “juegan a ser Dios” se corre el riesgo de entrar en una carrera para ver quién llega antes y lleva las cosas más lejos.

Aún hay que esperar a que se confirmen todos los datos. Esperemos que la cosa se quede en una anécdota, y no se confirme como una realidad.