Christine Lohmeier: "Subiendo fotos a las redes contribuímos a configurar la memoria colectiva de nuestra época"

 

Las fotografías subidas a la web demuestran nuestra percepción de la historia así como la visión del futuro, la explica en la entrevista Dr. Christine Lohmeier, experta en ciencias de la comunicación. En su trabajo como científica en la universidad LMU de Múnich y profesora adjunta en la universidad de Bremen se ocupa de estudiar el papel que desempeñan los medios en el recuerdo de acontecimientos.

¿Cómo se define la memoria colectiva? ¿Qué la representa y por qué es importante para la sociedad?


Christine Lohmeier: La memoria colectiva es como la conciencia de un pasado común. La memoria colectiva se traduce, por ejemplo, en aniversarios y días festivos. Los archivos, museos y monumentos también forman parte de las expresiones de la memoria colectiva. Es un aspecto esencial de la identidad social y de la autognosis y, en ningún caso, se refiere a meras miradas hacia la historia. Más bien, la memoria colectiva influye en la visión de desarrollo del futuro: qué puede ser factible, qué puede tener sentido, qué puede ser ético y qué no.

 

¿Cómo puede funcionar internet como si fuese nuestra memoria colectiva? En nuestra cultura de la memoria, ¿hay una nueva figura?


C.L.: Internet no funciona como memoria colectiva. Podría ser, quizás, una forma de archivo –por lo que habría que preguntarse durante cuánto tiempo se guarda algo y quién dispone de los datos.

Las interacciones –publicar, compartir, subir archivos, etc.– permiten en la web 2.0 y en plataformas para fotos como Flickr tanto un trabajo recordatorio individual –es decir, un análisis concienzudo del pasado y de los recuerdos propios– como una cultura de la memoria colectiva. Internet posibilitó diversas formas del trabajo recordatorio –así, ahora podrías crear un álbum de fotos junto con otra persona que viviera en otro continente.

La cultura de la memoria ha superado fronteras gracias a la web 2.0 y ha permitido que los usuarios individuales contribuyan activamente en ello. No obstante, esto no significa que internet fomente incondicionalmente una participación democrática en la cultura de la memoria. A este respecto hay diferencias claras –no todos tienen las mismas posibilidades ni los recursos técnicos y económicos para contribuir en la cultura de la memoria.


¿Cómo puede una cultura de la memoria en la web acercar la historia a los jóvenes?


C.L.: Los jóvenes encuentran en la web información sobre acontecimientos históricos que posiblemente puedan sugerir para que se sigan investigando y para el intercambio con otros. Con ello, se genera cultura de la memoria que también se puede practicar en la web y mantener en continuo movimiento.  La cultura de la memoria vive de la unión de la historia con las experiencias personales y las experiencias y los recuerdos de otras personas.

Gracias a los textos, la web facilita que el material audiovisual y las fotos de acontecimientos históricos y recuerdos tengan una representación muy gráfica. En realidad, los recuerdos mediatizados son solamente un aspecto del análisis del pasado. Lugares, sentimientos, conversaciones y objetos personales también caracterizan nuestra forma de entender el pasado y la cultura de la memoria.

 

¿Qué efecto surten las fotos en nuestra capacidad de recordar? ¿Qué importancia tienen las fotos en la percepción de la historia?


C.L.: Muchas personas perciben la mayor parte de la información útil con la vista. Las fotos y las grabaciones de vídeo nos gustan especialmente, entre otros motivos, porque podemos conocer mucha información sobre una circunstancia histórica a través de material fotográfico muy expresivo. Algunas fotografías o grabaciones de vídeo se convierten incluso en iconos de determinados sucesos o de una época –se puede pensar, por ejemplo, en el vídeo que muestra el momento en el que el 9 de septiembre de 2001 el avión secuestrado impactó contra las Torres Gemelas o en tomas de la caída del muro.