Un chocolate orgánico, sostenible y con cero deforestación es posible

¿Se puede producir cacao orgánico, sin deforestar, y que además sea sostenible y, sobre todo, viable? Es lo que propone la empresa francesa Kaoka, que gestiona un proyecto de nueve millones de euros en Perú, Colombia y Ecuador. En esta edición de Escala en París recibimos a uno de sus responsables, Sébastien Balmisse, y también a Ernesto Parra y Guerra, de la cooperativa Colpa de Loros en Perú.

El proyecto de cuatro años que cuenta con financiación pública y privada, con el apoyo del Fondo francés para el Medio Ambiente, tiene el objetivo de aumentar la productividad, restaurar los suelos muy deteriorados a menudo por el cultivo de coca y mostrar que es viable producir de forma 'bio', pagar bien a los agricultores, respetar el medio ambiente y ser competitivos a nivel mundial.

"Es un proyecto pionero porque no solo tiene la ambición de poder dar herramientas a las cooperativas para comprobar que el cacao es de cero deforestación, sino que también pretende participar en la regeneración de los ecosistemas en América Latina y especialmente en la parte amazónica que, como sabemos todos, está muy degradada", explica Sébastien Balmisse de Kaoka.

Una de las estructuras en las que se va a invertir es la Cooperativa Agraria de cacao aromático Colpa de Loros, en Perú, situada en el departamento de Ucayali, en la zona amazónica. Una cooperativa que agrupa a 515 pequeños productores quienes han establecido hace tiempo una alianza estratégica con la empresa gala Kaoka.

"Muchos de nuestros suelos fueron deforestados a consecuencia del cultivo de la coca, se llegaron a tener más de 200.000 hectáreas, ahora quedan unas 50.000. Con este proyecto la idea es recuperar esos suelos que quedaron degradados y volverlos a hacer productivos para instalar cacao bajo sistemas agroforestales o bajo reforestación, de esta manera ya no presionamos al bosque", cuenta Ernesto Parra y Guerra.

El cacao como alternativa a la coca

"Muchos de nuestros agricultores han sido cocaleros, alrededor del 80%. La coca genera convulsión social e inseguridad para la población y la gente quiere vivir bien con mejores condiciones de vida y por eso el cacao es una alternativa, la gente está en la legalidad cultivando cacao", se felicita el cooperativista.

Uno de los retos también es aumentar la productividad después de unos meses marcados por la pandemia en los que muchos agricultores no pudieron trabajar las tierras. "En Perú, hubo casi seis y siete meses de cuarentena, entonces no se atendió bien a las plantaciones porque no hubo fertilizantes ni insumos; eso hizo que la producción se redujera, con este programa esperamos volver al nivel de producción, de 800 kilos por hectárea, e incluso duplicarla", explica Parra y Guerra.

'Controlar la deforestación importada'

Hasta el año 2016, Perú era uno de los primeros productores de cacao orgánico y en los últimos años ha bajado bastante su peso. En la Unión Europea, el cacao peruano representa el 15% de las importaciones totales de cacao orgánico. Y han bajado las importaciones desde Perú porque han subido las de otros países africanos que producen cacao orgánico, pero que no tienen las mismas condiciones de sostenibilidad y eso preocupa al sector cacaotero orgánico", denuncia Balmisse.

"Con este proyecto en América Latina podemos probar que el cacao orgánico también puede ser sostenible y respetar ambas cosas para nosotros, eso es muy importante. Hay una voluntad del Gobierno francés de controlar la deforestación importada. La importación de materias primas como la soja, el cacao o el café es fuente de deforestación indirectamente. Entonces el Gobierno francés estableció una estrategia nacional contra la deforestación importada donde al sector privado nos piden el apoyo para poder controlar que los productos que importamos no impliquen deforestación", defiende el responsable de Kaoka.

El precio de las materias primas ha experimentado un 'boom' en los últimos meses de pandemia. Sin embargo, el cacao no se ha visto beneficiado por esas subidas espectaculares, de un 40% de media.

"El mercado del cacao es complicado porque se especula mucho. Hay grandes productores como Costa de Marfil y Ghana, y basta que estos dos países tengan una buena cosecha para que los precios bajen a nivel mundial, aunque también hubo una bajada de la demanda por los meses de confinamiento", comenta Balmisse.

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