China y su silenciosa (pero imparable) conquista del espacio

Ayer los medios especializados en ciencia hicieron un gran seguimiento de la misión ExoMars de la Agencia Espacial Europea. Una doble misión que consistió en la puesta en órbita del TGO (el orbitador que se encargará de analizar los gases en la atmósfera marciana) y el posterior desembarco marciano con el lander EDM Schiaparelli como prueba de fuego antes del lanzamiento del ExoMars 2020.

Los resultados han sido agridulces: El TGO ha sido un éxito y ya está en órbita estable, pero el Schiaparelli ha sufrido fallos en el descenso y aterrizaje, con lo que probablemente (y hasta que se conozcan más datos) haya terminado con sus huesos en el polvoriento suelo rojo. Sin embargo, y a pesar de los problemas de aterrizaje que está experimentando en los últimos años la Agencia Europea (recordemos el módulo Philae) lo que sí parece funcionar es su maquinaria de comunicación y promoción, algo que ha aprendido con los años siguiendo los pasos de la NASA.

En las últimas semanas, NASA, Rusia, ESA e incluso el magnate Elon Musk han copado las portadas de gran parte de los medios (al menos de los que aún se interesan por la ciencia) y han surgido miles de artículos analizando sus últimos proyectos de exploración espacial. Sin embargo, es más que probable que no estemos prestando suficiente atención a otras agencias espaciales que, en la actualidad, están consiguiendo resultados al mismo nivel o incluso superior, que las iniciativas americanas y europeas.

China, con mucha menos parafernalia mediática, se está posicionando de manera firme en la conquista del espacio. No tienen una gran vocación de divulgación, no poseen grandes gabinetes de prensa, pero se han centrado en llevar a cabo sus proyectos y lo están consiguiendo de manera efectiva y silenciosa.

El pasado 17 de octubre la Agencia espacial China lanzaba al espacio los dos primeros astronautas que habitarán durante 33 días su recién estrenada Estación Espacial Tiangong-2.  Y es que China, en apenas un mes, ha puesto en funcionamiento su propia Estación, a la que denominan Palacio Celestial 2, la ha dotado de tripulación, los astronautas Jin Haipeng y Chen Dong, y todo ello utilizando su propio lanzador (el Chang Zheng 2F –traducido como Larga Marcha-)… e insistimos: todo en un mes.

De hecho, la competencia por Marte para 2020 tiene un serio candidato en China. Por supuesto estos días hemos escuchado mucho sobre la apuesta europea de ExoMars, pero con mucho menos ruido, los asiáticos llevan ya años preparando su propia misión al planeta rojo que también consistirá en un orbitador y en un Rover que aterrizará en la superficie marciana… y que, curiosamente también está prevista para 2020. 

Recordemos además que China viene de completar un rotundo éxito con su programa lunar que ha consistido en dos orbitadores (Chang'e 1 y 2) seguidos del Chang’e 3 que además realizó el alunizaje con el Rover Yutu.  

Las próximas misiones de la iniciativa lunar de China llegarán en los próximos años y tienen previstas dos nuevas sondas (Chang’e 5 y 6) que no solo volverán a pisar la superficie lunar sino que pretenden recoger muestras y traerlas de vuelta a la Tierra.

Con todo esta experiencia previa, con una robusta tecnología tanto en lanzadores como en Rovers (testados en la propia Luna), China está más que preparada para dar el salto a Marte en seria competencia con NASA, ESA o cualquier iniciativa privada que se plantee.

Tal y como están sucediendo los acontecimientos en esta fase de la carrera espacial, y sin estar tan afectada por los recortes como otras agencias, no sería de extrañar que alguno, sino muchos, de los hitos espaciales de los próximos años se los anoten los chinos.

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