China avanza sus peones en los derivados de materias primas, en particular el cobre

Benoît PELEGRIN
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Un empleado inspecciona láminas de cobre recién fundidas, listas para su distribución, en una fábrica de Shanghái, el 23 de noviembre del año 2005 en la ciudad china

China, consumidor voraz de materias primas, busca competir con las grandes bolsas mundiales en la comercialización de activos y acaba de lanzar un contrato a plazo en el mercado del cobre, que ha alcanzado los precios más altos en ocho años.

El Shanghai International Energy Exchange (INE), división de la mayor Bolsa china de materias primas, lanzó el 19 noviembre un contrato abierto a los inversores extranjeros para la compra del metal rojo, tras varios ensayos, entre ellos un derivado del petróleo en marzo de 2018.

Contratos de cobre ya existían en China pero para un negocio exclusivamente doméstico.

Se trata de "una etapa necesaria para el crecimiento continuo de la industria china del cobre", según el INE.

"Cuanto mayor sea la parte de mercado china de una determinada materia prima, más capacidad tendrá la Bolsa de Shanghái de atraer a inversores extranjeros", dice Philippe Sébille-Lopez, del instituto de Geopolia.

Es el caso del cobre, del que China, "fábrica del mundo", consume la mitad de la producción del planeta. La buena salud económica china es uno de los principales factores del aumento del precio del metal a 8.000 dólares la tonelada en el London Metal Exchange, el más alto en ocho años.

- Ventaja de Londres -

Aunque es importante para las grandes compañías de negocios estar presentes, el volumen de intercambio del parqué de Shanghái es bastante bajo en comparación con su gran hermana londinense.

La City domina históricamente los intercambios: el London Metal Exchange (LME), cuya creación remonta a 1877, concentra la compra y venta de los principales metales no ferrosos utilizados en la industria: además del cobre, el aluminio, el níquel, el plomo, el zinc.

El LME, filial desde 2012 del propietario de la Bolsa de Hong Kong, el Hong Kong Exchanges and Compensation (HKEX), presenta ventajas técnicas importantes para resistir a un nuevo actor como una red de almacenes en el mundo entero así como una liquidez y una flexibilidad que solo el tamaño puede aportar.

En el mercado londinense, "puedes comprar el cobre y que te lo entreguen en una fecha determinada en función de tus necesidades o de las limitaciones de fabricación y transporte", a diferencia del contrato chino, explica a la AFP Marc Bailey, director de la firma de negocios Sucfin.

Pero de manera general, "cada contrato nuevo es interesante ya que presenta oportunidades de margen" en comparación con otros mercados, recuerda Sébille-Lopez.

Por el momento Sucfin no ha abierto sus intercambios en el INE a sus clientes y solo se posiciona a cuenta propia.

- Cambiar los yuanes -

Otro escollo para los inversores es que el contrato del INE se realiza en moneda local, el yuan, cuyas fluctuaciones están enmarcadas por Pekín.

Pero el lanzamiento de este tipo de contratos contribuye a la lenta evolución de China hacia una convertibilidad más libre de su moneda.

Este mercado abierto a los extranjeros permite "convertir en dólares los beneficios realizados en yuanes a través de una cuenta en el Bank of China (BOC, el primer banco comercial del país para los intercambios de divisas)", recuerda Bailey, y ello "sin ninguna restricción mientras que esté vinculado a este contrato, una diferencia fundamental con lo que se podía hacer antes".

Para controlar las colosales fugas de capital, Pekín vigila históricamente los intercambios de divisas, imponiendo topes draconianos.

Según Bailey, si China buscara prepararse para una convertibilidad próxima de su moneda, no lo haría de otra forma.

El precio del cobre, del que Chile es el principal productor mundial, es a menudo un buen indicador de la salud de la economía mundial, lo que le ha valido el apodo de "Dr Copper" o Dr Cobre.

El metal rojo es muy utilizado en la industria, en particular en la confección de circuitos eléctricos, que sirven después en la construcción, los automóviles o en los electrodomésticos.

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