Chilenos deciden en las urnas si reforman la constitución

EVA VERGARA
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Partidarios a favor de la reforma de la constitución chilena ondean banderas en un evento de campaña en Santiago de Chile, el jueves 22 de octubre de 2020. (AP Foto/Esteban Félix)

CHILE-PLEBISCITO

Partidarios a favor de la reforma de la constitución chilena ondean banderas en un evento de campaña en Santiago de Chile, el jueves 22 de octubre de 2020. (AP Foto/Esteban Félix)

SANTIAGO DE CHILE (AP) — Los chilenos acudirán el domingo a las urnas para decidir si quieren reemplazar la constitución instaurada por la dictadura militar en medio de la pandemia del nuevo coronavirus, que ha dejado en el país unos 500.000 contagiados y 13.900 fallecidos.

A 40 años del referendo convocado por el gobierno de facto (1973-1990) para legitimar su carta magna, su reemplazo se definirá el domingo en otro plebiscito conquistado por los chilenos tras multitudinarias protestas contra las desigualdades sociales del país sudamericano.

Al proceso electoral están convocados 14,8 millones de ciudadanos.

El experto en ciencias políticas chileno Claudio Fuentes, autor del libro “El Fraude”, recordó que cuando el fallecido dictador Augusto Pinochet llamó a los chilenos a aprobar la constitución del régimen militar, en agosto de 1980, les dijo que debían votar entre dos alternativas: “volver paulatinamente, pero inexorablemente a la noche de los mil días negros de Chile (en alusión al gobierno del derrocado presidente Salvador Allende), o tomar la ruta que patrióticamente estamos señalando”.

Sin contrapeso opositor ni registros electorales y con los partidos políticos disueltos, la dictadura ganó el plebiscito por 66% contra 30%, en momentos que en Chile regía la censura previa y sólo un puñado de revistas y radios daba cabida a la oposición. En aquel referendo, en el que votaron poco más de seis millones de personas, también se extendió el mandato de Pinochet hasta 1988.

“El miedo de la sociedad en general estaba muy presente, y yo creo que mucha gente fue a votar por el miedo al control social”, señaló Fuentes.

A la oposición se le permitió un único acto el 27 de agosto de 1980, cuando la disidencia aún vivía con temor a la represión -que en los inicios de la dictadura dejó más de 3.000 detenidos desaparecidos-. En aquella ocasión el expresidente Eduardo Frei-Montalva (1964-1970) dijo que “este plebiscito carece de validez y lo rechazamos porque no reúne las condiciones mínimas que garanticen su legitimidad”.

El próximo domingo los chilenos deberán optar entre “apruebo” o “rechazo” cambiar la constitución y en una segunda papeleta tienen que marcar si el nuevo texto constitucional debe ser escrito por 155 ciudadanos electos o por 86 electos e igual número de parlamentarios en ejercicio.

La constitución de 1980 impuso en Chile el libre mercado, lo que abrió las puertas al sector privado en los sectores de la salud, la educación y las pensiones, que fueron privatizadas sobre la base de un modelo de ahorro individual que entrega jubilaciones insuficientes a los más pobres y la clase media.

“Se ha generado una segmentación en la provisión de servicios sociales con servicios para ricos que se proveen en el mercado y servicios para pobres”, dijo a The Associated Press Claudia Heiss, historiadora y jefa de la carrera de Ciencias Políticas de la Universidad de Chile. Destacó que “las normas constitucionales no permiten instaurar servicios universales de bienestar”.

La dictadura convocó a otro plebiscito en 1988 en que los chilenos votaron por la extensión del mandato de Pinochet hasta 1998 en el que ganó el “No” por un 56%.

En una transición pactada con la oposición de centroizquierda, Pinochet entregó el poder y en 1989 fue elegido democráticamente el demócrata cristiano Patricio Aylwin.

La constitución heredada de los militares instaló artículos que establecen que para reformarla se requieren entre dos tercios y dos quintos de los votos de los diputados y senadores, lo que no permitía que fuera reemplazada.

Pero un estallido social que comenzó en octubre del año pasado, seguido de multitudinarias protestas en rechazo a la desigualdad social, llevó a los políticos a un inédito acuerdo para convocar un plebiscito.

La constitución de 1980 ha sufrido decenas de cambios, como la instalación en el Congreso de senadores designados y la institución de los legisladores vitalicios, cargo al que accedían los expresidentes. Incluso Pinochet alcanzó a ser uno de los vitalicios.

Si el domingo gana el “apruebo” en abril de 2021 se elegirá a los redactores de la nueva carta magna y el segundo semestre de 2022 la ciudadanía deberá participar obligatoriamente en otro plebiscito para aprobar o rechazar el nuevo texto. Si es rechazado, seguirá vigente la constitución de la dictadura militar.