Chile conmemora la caída de Salvador Allende con un nuevo panorama ante la constituyente

Años antes de los ataques terroristas que sufrió Estados Unidos en 2001 y que cambiaron al mundo, el 11 de septiembre era asociado a otro asalto contra la democracia: el golpe de Estado que derrocó al presidente socialista Salvador Allende en 1973 e instaló una dictadura militar, que duró 17 años con el general Augusto Pinochet como líder.

Este sábado, Chile conmemoró el aniversario 48 del día más trágico de su historia reciente. Y este año, la participación en las marchas fue multitudinaria a diferencia de 2020, debido a la mejora de la pandemia y a la flexibilización de las medidas sanitarias.

Centenares de manifestantes, organizaciones sociales, asociaciones de derechos humanos y partidos políticos marcharon hasta las cercanías del palacio de La Moneda en el centro de la capital para rendir un homenaje al monumento a Salvador Allende.

Al mismo tiempo, una masiva congregación se formó en el centro de Santiago para dirigirse al Cementerio General y ofrecer su tributo a las víctimas de la dictadura.

Enfrentamientos entre algunos manifestantes y la policía

Sin embargo, estas manifestaciones pacíficas se vieron perturbadas por unos enfrentamientos con la policía nacional.

"Es un 11 de septiembre doloroso, porque volvemos a vivir violaciones de derechos humanos, pero también esperanzador porque Chile entero y el mundo se plaga de conmemoraciones para que nunca más" ocurran estas violaciones, dijo a la agencia AFP, Lorena Pizarro, presidenta de la Agrupación de Detenidos Desaparecidos de Chile.

Sin embargo, no es un capítulo del todo cerrado en Chile. Desde que comenzaron las protestas sociales en octubre de 2019, las fuerzas de seguridad chilenas han sido criticadas por repetidas controversias relacionadas con asuntos de brutalidad policial. E incluso, organizaciones denunciaron al presidente Sebastián Piñera ante la CPI como responsable político de estos hechos.

Y dichas acusaciones contra la violencia policial se han sostenido desde el golpe militar de 1973 y siguen en la memoria de los familiares de personas asesinadas, detenidas o desaparecidas por la dictadura de Pinochet.

Según cifras del gobierno, durante la dictadura militar, al menos 3.095 personas fueron asesinadas y decenas de miles más fueron torturadas y encarceladas por motivos políticos.

Entre 2000 y 2018, tribunales chilenos designaron jueces especializados en violaciones de derechos humanos, sentenciaron a 447 acusados ​​y procesaron a 1.328 personas más.

Un aniversario marcado por vientos de cambio

Pero el ejercicio de memoria de este año en el país sudamericano viene en medio de un panorama político y social diferente: la elección presidencial del próximo 21 de noviembre y la redacción de una nueva Constitución, para dejar atrás la que se creó durante la dictadura. Ambos hechos están por darle un nuevo giro a la historia política de Chile.

Un total de 155 miembros de la llamada Convención Constitucional, y que fueron elegidos por la ciudadanía, empezaron en julio con su tarea de escribir una nueva Carta Magna, en un plazo máximo de un año.

"Sin duda la conmemoración de estos 48 años del golpe criminal contra Salvador Allende, que truncó un proceso democrático de transformaciones profundas en el país, se da en un espacio político nuevamente conquistado por el movimiento popular a partir del 18 de octubre de 2019, que permite que hoy estemos en la posibilidad de redactar un pacto social digno", comentó a EFE la diputada del Partido Comunista Carmen Hertz.

Una breve mirada a los acontecimientos del 11 de septiembre de 1973

Allende asumió en 1970 como mandatario de Chile y era en ese momento el primer presidente elegido de manera democrática en América Latina. Sin embargo, su gobierno de tendencia socialista reformista se enfrentó a una gran polarización en la sociedad chilena, así como una fuerte crisis económica.

El 11 de septiembre de 1973, las fuerzas armadas chilenas llevaron a cabo un golpe de Estado contra el gobierno de Allende. El presidente se retiró con sus partidarios en el palacio presidencial de La Moneda, luego de que este fuera rápidamente asediado por tanques y bombardeado por aviones de la fuerza aérea.

Aunque Allende sobrevivió al ataque aéreo, se suicidó de un tiro cuando las tropas irrumpieron en el palacio para capturarlo.

El golpe de Estado, que por 17 años revirtió el proceso democrático en el país, fue financiado y orquestado con el apoyo de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos. Así lo revelaron los documentos desclasificados de esa agencia, y añadieron que el exsecretario de Estado de EE. UU. Henry Kissinger jugó un papel clave en el golpe militar.

Allende era considerado por la entonces Administración del presidente estadounidense Richard Nixon como una amenaza para la democracia en Chile y en América del Sur, pero paradójicamente, fue una de las dictaduras más brutales de la historia del continente que sucedió al gobierno democráticamente elegido de Allende.

Con EFE, AP y Reuters

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