De Chihuahua a Barcelona, mujeres que reviven a través de la escritura

La mexicana Amparo Espinosa supo que algo no iba bien cuando, de niña, nunca escuchaba hablar a las mujeres de su familia en las reuniones en las que estaban presentes hombres. Desde entonces, dedica su vida a apoyarlas para que salgan del ostracismo al que, en algunos casos, las obligan a permanecer. Decía Plutarco que “las mujeres, cuando aman, ponen en el amor algo divino. Tal amor es como el sol, que anima a la naturaleza”. La escritura es un proceso mental que incorpora códigos y símbolos para expresar emociones. Eso es lo que han hecho cientos de mujeres mexicanas y españolas. Amar y escribir. Abrirse al mundo exterior, revivir, rebelarse, tomar las riendas de sus vidas. Y lo han hecho de la mano de la Organización Demac, cuya directora, Amparo Espinosa (71 años) se rebeló hace tiempo contra la invisibilidad a la que estaban sometidas miles de mujeres. Hoy, Demac ha cruzado el charco y ha creado un tándem perfecto con mujeres de Barcelona, España. Y de pronto, muchas féminas “invisibles” deciden echarse a volar por sí solas… “Cuando era niña vi cosas que no me gustaron nada. Sufrí bastante. Me duele mucho la cuestión de sometimiento al hombre. Las mujeres tenemos mucho qué decir”, confiesa Espinosa en entrevista con Efe. CRISIS GLOBAL E INDIVIDUAL. Como mucho tiene que decir Manuela Armendáriz Baeza, de Chihuahua, México. El inicio de su relato, “Cuando la crisis global se instaló en mi hogar”, se erige en un grito contra el ninguneo de su pareja. Dice así: “Yo trabajaba en esa agencia de autos, distribuidora Ford en Chihuahua, Chihuahua. Era vendedora de autos nuevos. Mi esposo nunca fue capaz de reconocerme un triunfo… Hoy logro entender que su condición de hombre de la casa y cabeza de familia, machista por supuesto, no le permitían aceptar que yo siendo mujer y madre de cinco hijos que educar, tuviera la capacidad e inteligencia de lograr metas e imponerme retos que involucraran todo mi esfuerzo y mi voluntad”. El certamen de relatos “Chihuahua-Barcelona” está pensado para “mujeres que se atreven a contar su historia”, sin tapujos, sin vergüenza, y siempre con amor. La edición de 2012 exploró una temática de rabiosa actualidad: “La crisis global y yo”. Una crisis generalizada que se transforma en una crisis individual. Así lo han dejado plasmado muchas de las participantes. En opinión de Daniela Villegas, maestra en Estudios de la Mujer: “Las mujeres escritoras, al evidenciar que las vivencias personales son del ámbito de lo público y por lo tanto importantes y visibles, ponen a discusión temas tradicionalmente relegados al ámbito de lo privado dándole así un lugar clave a temas tales como el cuerpo, la sexualidad, la violencia, la discriminación, el racismo”. ESCRIBIR PARA SOLTAR LASTRE. Y es precisamente esta búsqueda del autoconocimiento femenino lo que busca promover Demac. Aparte de difundir la escritura autobiográfica de las mujeres como medio de desarrollo, motivación y fortalecimiento. Y de catarsis, escribir para soltar lastre… La organización Demac empezó, hace 30 años, dotando a mujeres mexicanas de herramientas que les permitieran manejar sus cuentas, a través de microcréditos. En 1993, se creó el premio de relatos y en 2012 nace la edición Chihuahua-Barcelona, como una manera de intercambiar vivencias más allá del océano. Y las palabras hilvanadas son, en muchos casos, sorprendentes. Hace 30 años, Amparo Espinosa trabajaba en un banco nacional de México. Estando allí se percató de que las mujeres ganaban su propio dinero pero lo administraban sus maridos. Ese fue el punto de inflexión que le hizo utilizar su labor para ayudar a las mujeres. Esta ayuda se materializó en forma de microcréditos. “Somos las mejores administradoras de la economía familiar”, recuerda. Ya entonces se dio cuenta de que las mujeres tenían la imperiosa necesidad de contar sus logros, sus desgracias, sus fracasos o éxitos sentimentales. De hecho, cuenta Espinosa, el tema más recurrente en el certamen de relatos es el amor. “Me fui dando cuenta que querían sentarse para conversar, algo así como en una sesión de psicoanálisis”. Demac ha convocado el concurso para todo tipo de mujeres, de cualquier estrato social: campesinas, funcionarias o mujeres en la cárcel. Respecto a las que cumplen condena en prisión, la directora de la organización matiza que en la mayoría de los casos están en el reclusorio porque han sido involucradas por sus parejas. “En eso, cedemos mucho por amor”, afirma. COMENZAR DE NUEVO. Amparo Espinosa cuenta con orgullo cómo les ha cambiado la vida a muchas de las mujeres que han participado en el proyecto literario. Comparte el caso de una mujer que había vivido una tragedia de tal magnitud que ya no quería seguir viviendo. ¿Para qué?, ya no podría volver a caminar. “La puso sobre el papel y se incorporó de nuevo a la vida. Crea una fundación de ayuda a personas con cuadriplejia porque piensa que no puede caminar con las piernas, pero puede hacerlo con todo su interior”, comparte la directiva. Este proyecto, añade, llena sus vidas. “Es transformador porque cuando lo pones en papel ya no tienes más remedio que ver la realidad”. Un ejemplo es el del cuento escrito por Laura Vanina Muñoz, de Barcelona. “Llave maestra”, que comienza así: “Me llamo María Consuelo Crisis, soy actriz y payasa y tengo una extraña sensación de `déjà vu´. Mi apellido no engaña. La crisis es como de la familia y otra vez me anda pisando los talones. Para contrarrestar, mis padres me pusieron Consuelo. Es un detalle que agradezco pero no siempre funciona. Preferiría llamarme Josefa Bienestar Permanente. Aunque la idea también se me antoja ridícula. Las crisis han marcado mi vida (…)”. La mexicana Manuela Armendáriz Baeza escribe: “Hoy en día estoy reconstruyendo mi vida y mi economía paso a paso como un bebé en sus inicios, pero con un nivel de conciencia más enriquecido, agradecida con la vida y con dios por haberme dado la oportunidad de caer hasta lo más profundo, pero también la posibilidad de resurgir con más entereza, con más coraje y con un despertar espiritual que me está permitiendo vivir una reconciliación conmigo misma (…)”. Sin duda, son las voces de miles de mujeres que hoy inundarían aquellas reuniones familiares que presenciaba de pequeña Amparo Espinosa, esa gran mujer. El premio Demac de relatos otorga un premio de 8.000 euros al ganador y la publicación del mismo en un libro. Se entrega en el Centro de Cultura de Mujeres Francesca Bonemaison de Barcelona. Por Claudia Munaiz. Efe/Reportajes.

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