El Chernóbil británico que produjo más de 200 casos de cáncer

Javier Taeño
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El 26 de abril de 1986 se producía en Chernóbil (Ucrania) el peor accidente nuclear de la historia. La explosión de un reactor supuso una gran catástrofe ambiental y obligó a la evacuación de miles de personas de la región por culpa de la radiactividad. 

Mucho se ha hablado y se ha escrito sobre las consecuencias de Chernóbil, pero no se sabe tanto sobre otros accidentes nucleares que se han producido en el mundo. Más allá de los ocurridos en la Unión Soviética o en Fukushima, Japón, en 2011, uno de los más sonados tuvo lugar en suelo europeo, en el Reino Unido.

Planta nuclear de Windscale en Reino Unido. (Photo by Hulton-Deutsch/Hulton-Deutsch Collection/Corbis via Getty Images)
Planta nuclear de Windscale en Reino Unido. (Photo by Hulton-Deutsch/Hulton-Deutsch Collection/Corbis via Getty Images)

Para conocer qué ocurrió hay que coger la máquina del tiempo hasta 1957, concretamente hasta el 7 de octubre. En la localidad de Seascale, condado de Cumbria, en el noroeste de Inglaterra se produjo el incendio de uno de los dos reactores de Windscale. 

Este proyecto se enmarcaba dentro de un periodo de gran polarización a nivel global. Tras la II Guerra Mundial, Reino Unido no quería quedarse atrás en la carrera armamentística que iba a ser tradicional en la Guerra Fría, y pretendía construir su propia bomba atómica.

Así, en octubre de 1950 y en junio de 1951 entraron en funcionamiento los dos reactores. Menos de una década después se iba a producir el desastre. En octubre de 1957 se inició un incendio en uno de ellos. Durante más de 48 horas ardieron 40 toneladas de uranio, liberando gases tóxicos a la atmósfera que se expandieron por Inglaterra y parte del continente europeo.

El más preocupante era el isótopo radioactivo yodo-131. Aunque tiene una vida media corta (aproximadamente 8 días para desintegrarse completamente), es rápidamente absorbido por el cuerpo humano y almacenado en la glándula de tiroides. Es lo que ocurrió aquí, ya fuera porque los afectados lo inspiraran o lo ingirieran a través por ejemplo de la leche de las vacas que pastaban en los alrededores del lugar.

Así, esta fuga de gran calibre provocó más de 200 casos de cáncer de tiroides en las cercanías del lugar en el que se produjo el accidente nuclear. Las estimaciones sitúan la cifra entre las 240 y las 260 víctimas de esta dolencia causada por la radiactividad.

Hubo mucha preocupación por las vacas que pastaban cerca de Windscale. (Photo by © Hulton-Deutsch Collection/CORBIS/Corbis via Getty Images)
Hubo mucha preocupación por las vacas que pastaban cerca de Windscale. (Photo by © Hulton-Deutsch Collection/CORBIS/Corbis via Getty Images)

La decisión de las autoridades fue la de prohibir durante 44 días el consumo y venta de leche o productos agrícolas y ganaderos de la región, pero esta medida probablemente fue insuficiente, ya que los accidentes nucleares tienen una importante influencia en la cadena alimentaria de los afectados y sus consecuencias pueden durar mucho más en el tiempo de lo que se estimaba en ese momento.

Conviene recordar que el de Windscale fue el segundo accidente nuclear que se producía en la historia, solo después del que había tenido lugar apenas diez días antes en la Unión Soviética (Mayak, 29 de septiembre de 1957), y por tanto todavía faltaba mucha información sobre los efectos de la radiación en este tipo de situaciones. Tanto Chernóbil (1986) como Fukushima (2011) en este sentido fueron ejemplos paradigmáticos de lo que podía ocurrir.

En el caso de Windscale no se produjeron evacuaciones, en un accidente de una magnitud de 5 sobre 7 en la Escala Internacional de Accidentes Nucleares, y el foco se puso en la leche, por lo que durante más de un mes fue destruida. 

Después las cosas siguieron como hasta entonces, aunque el reactor incendiado ya no fue recuperable, mientras que el otro fue considerado demasiado inseguro como para continuar su uso. Como consecuencia del accidente, ningún reactor refrigerado por aire ha sido construido desde entonces.

Imágenes de dolor en la planta de Marcoule tras la explosión. (Photo by Patrick Aventurier/Getty Images)
Imágenes de dolor en la planta de Marcoule tras la explosión. (Photo by Patrick Aventurier/Getty Images)

El accidente en Francia

Además del accidente en suelo británico, ha habido otro en territorio europeo. Se produjo en el complejo nuclear de Marcoule, muy cerca de las localidades de Chusclan y Codolet, al sureste de Francia. 

El 12 de septiembre de 2011 se produjo una explosión a causa de un incendio en el complejo que dejó un fallecido y cuatro heridos, aunque las autoridades descartaron el riesgo de fuga radiactiva, no poniendo en peligro ni a las poblaciones cercanas ni al entorno. La planta no disponía de reactores.

En toda la historia nuclear se han producido una decena de accidentes, de los cuales entre Estados Unidos, la Unión Soviética/Rusia y Japón se reparten la mayoría, con dos, tres y tres respectivamente. Los dos restantes corresponden a Windscale y Marcoule, siendo este el último que ha ocurrido hasta la fecha.

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