La chapuza con pasaporte falso por la que se ha indignado Marruecos

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El líder del Frente Polisario, Brahim Ghali. EFE
El líder del Frente Polisario, Brahim Ghali. EFE

Uno de los motivos de la dejadez de Marruecos a la hora de controlar su frontera con Ceuta es la presencia de Brahim Ghali en territorio español. O tal vez habría que decir, la presencia de Mohamed Benbatouch.

Ghali, líder del Frente Polisario, se encuentra ingresado en un centro hospitalario español desde el pasado 18 de abril por el agravamiento de su estado de salud tras contraer el coronavirus. Es decir, que ha contado con la protección del Gobierno central. Primero asumiendo su entrada en España con un pasaporte falso a nombre de Benbatouch, y después eligiendo para la atención médica el Hospital San Pedro de Logroño, quien sabe si para mantenerlo lejos de los focos que podría haber supuesto su ingreso en un centro de referencia de Madrid.

La mano de las autoridades españolas en este 'affaire' está fuera de toda duda. Porque España no fue la única opción barajada para su recuperación: también contactó con los Ejecutivos de Alemania e Italia. Es decir, que hubo contactos previos. España aceptó. No solo su llegada, sino el sainete de la identidad falsa. Lo que se quería evitar era que su presencia fuera pública y llegara a oídos de las autoridades marroquíes. Para las que Ghali es una especie de enemigo público número 1.

Ahora que los servicios secretos de Rabat han descubierto el pastel, resulta que la Audiencia Nacional ha reactivado la causa por crímenes de lesa humanidad y le ha llamado a declarar por un supuesto caso de torturas y genocidio. En principio esto debería ocurrir el día 1 de junio. Pero igual se retrasa. ¿Por la enfermedad? No, porque su defensa alega que Ghali posee pasaporte diplomático. De hecho no se le han impuesto medidas cautelares. ¿Entonces por qué uso uno falso para entrar en España si con el diplomático no habría tenido ningún tipo de problema?

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Todo ello ha llevado a Marruecos a 'castigar' a España por "este acto contrario al espíritu de asociación y buena vecindad". No en vano Ghali, de 71 años, es el jefe del Frente Polisario saharaui con quien mantiene un conflicto permanente desde hace más de medio siglo. El Sahara Occidental fue una antigua colonia española que se dejó a cargo del Comité Especial de Descolonización de la ONU cuando a finales de los 60, se intenta poner fin al colonialismo en el mundo mediante la celebración de un referéndum de autodeterminación incluido en la resolución 2711 de la ONU.

Ese referéndum, sin embargo, nunca ha llegado a celebrarse porque Marruecos instó al Tribunal Internacional de Justicia a pronunciarse sobre si el Sahara era 'res nullius', es decir, si no pertenecía realmente a nadie. Y en ese momento surgió el Frente Polisario, que lucha por acabar con la ocupación de Marruecos de esos territorios. Una zona, por cierto, rica en fosfatos. De donde se extrae el fósforo, vital en los procesos bioquímicos básicos del cuerpo humano.

Todo ello, junto a la chapuza del pasaporte, ha metido a España en el mayor desafío diplomático desde la ocupación de Perejil.

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