Chacón, la 'ministra de la paz'

EFE

El PSOE está encajando a duras penas la repentina muerte de Carme Chacón. Una política catalana que pronto llamó la atención de los dirigentes que la precedieron en puestos de responsabilidad. Su carrera estaba llamada a ser larga y exitosa. La cardiopatía congénita que padecía le truncó el primer plan. Pero el segundo, por muy corta que fuera su trayectoria, sí que lo cumplió. Ni siquiera los 22 votos que le separaron de la victoria en las primarias socialistas de 2012 frente a Alfredo Pérez-Rubalcaba podran hacer sombra a sus logros.

De hecho, su derrota frente al cántabro no se debió a su poca valía, al contrario. Se trató simple y llanamente de vértigo al cambio. A que una mujer, y catalana, cogiera las riendas de una formación que por aquel entonces contaba con 132 años de historia.

En aquella ocasión no pudo ser. Pero Chacón, quien siempre contó con dirigentes de todas las formaciones políticas de la oposición como aliados, rompió muchas otras veces el techo de cristal.


Como cuando el 14 de abril de 2008 su voz pronunció con firmeza un ya histórico ‘¡Capitán, mande firmes!’, que solemnizaba su toma de posesión al frente de la cartera de Defensa ya pasado el ecuador de su embarazo. Sus fotos pasando revista a las tropas corrieron como la pólvora por todo el mundo aupando a Chacón a lo más alto de las valoraciones del CIS.

Después llegó el turno de María dolores de Cospedal, pero Chacón fue la primera mujer ministra de Defensa. Sin embargo, Chacón no fue ministra de la guerra, sino ‘de la paz’.

Su entonces presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, había basado parte de su primera legislatura como el pacifista que hizo retornar las tropas de Irak, y esto debía seguir siendo así para preservar su legado y su, de aquella, incipiente Alianza de Civilizaciones.

Por ello Chacón se esmeró en transformar las misiones militares en misiones de paz. Para ello, nada mejor que desterrar la palabra ‘guerra’ de su acervo. Así fue en todas y cada una de sus intervenciones públicas durante casi un año. Y mientras ese juego de palabras calaba en la sociedad, ella supo multiplicar de 3.000 a 7.700 los militares españoles destinados en el extranjero.

Así en marzo de 2009 Chacón anunció la retirada de las tropas españolas de Kosovo, cuya proclamación de independencia no es reconocida por España. La OTAN y Estados Unidos afearon que la retirada se anunciase sin un previo acuerdo y la catalana tuvo que sortear varios meses de turbulencias internacionales.

La excusa para evitar las críticas fue la de asegurar las misiones en Afganistán, el gran quebradero de cabeza de Zapatero. Pero esa excusa acabó siendo su principal objetivo como se demostró cuando comenzó a retirar los vehículos Blindados Medios sobre Ruedas (BMR) por su vulnerabilidad ante el armamento pesado de los talibanes. Las misiones de paz marcaron las últimas campañas del Ejército en Afganistán con una ministra que dejo su sello en forma de ley.

Porque de esa manera, la ‘ley Chacón’, es como se conoce a la reforma legislativa que capitaneó en defensa de los derechos y deberes de los militares reconociendo la actividad asociativa de los soldados. Un legado para los hombres y mujeres por los que Chacón veló desde el Ministerio.

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