Acetaldehído: el carcinógeno oculto en el alcohol

Un vasito de vino en la comida alarga la vida, y una caña después del trabajo o de aperitivo dominical no hacen daño, ¿verdad? Eso queremos pensar, pero el alcohol, aunque sea en pequeñas cantidades, es muy perjudicial para la salud. Expertos en cáncer revelan la verdad sobre los supuestos efectos beneficiosos del alcohol

Los expertos desmontan la idea de que el consumo moderado de cerveza o vino, dentro de la dieta mediterránea, podría reducir mortalidad por enfermedad cardiovascular. Una de las razones es el acetaldehído presente en las bebidas alcohólicas, clasificado como un carcinógeno del grupo 1 para los seres humanos (Foto: Getty)

El alcohol se encuentra, en cantidades variables, tanto en bebidas destiladas como fermentadas (vino o cerveza). Pero en todas sus formas y concentraciones es un producto cancerígeno, incluso en dosis bajas.

Lo afirma, con rotundidad, la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC), basándose en el análisis exhaustivo de diversos estudios que han tratado de comprender la complejidad de la relación entre alcohol y enfermedad. Parte de esa complejidad viene del hecho de que algunos estudios científicos han sugerido que el alcohol, en pequeñas cantidades, podría reducir el riesgo de infarto o diabetes. 

“Pero esas mismas cantidades de bebidas alcohólicas aumentan las posibilidades de padecer otras enfermedades, como es el caso de algunos de los cánceres más frecuentes en la población general: colon, esófago y mama, entre otros”, explica Rodrigo Córdoba García, médico de familia y coordinador de educación sanitaria del programa de actividades preventivas y de promoción de la salud de la semFYC.

Un estudio de la Universidad del Sur de Dinamarca en Odense sugiere que beber alcohol entre tres y cuatro días a la semana (unos siete vasos de vino tinto semanales) conlleva el menor riesgo de aparición de diabetes. Pero la semFYC asegura que el consumo de alcohol, leve o moderado, es muy perjudicial para la salud.

Los supuestos efectos beneficiosos del alcohol (enfatizados por algunos sectores de la sociedad) se referían a determinados biomarcadores que en realidad “no dejan de ser más que variables intermedias sin relación con la mortalidad global, apunta Córdoba. Pero esos estudios ocultan el efecto cancerígeno del principal metabolito del alcohol, el acetaldehído, que sí tiene relación demostrada en la aparición de diversos tipos de cáncer”, tal y como demuestra este estudio.

Datos significativos

La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) afirma que el alcohol es un carcinógeno del Grupo A para el cual “no existe un nivel seguro de exposición”. Y así lo demuestran los datos extraídos de múltiples estudios:

  • Un metanálisis de la revista Nature, publicado en el año 2014, estima que el riesgo de cáncer digestivo asociado al consumo de alcohol aumenta entre un 10 y un 30 por ciento por cada dos unidades de alcohol consumidas por día.

  • El riesgo de cáncer de esófago se incrementa en un 26 por ciento con dosis inferiores a 12,5 g/día, y en un 79 por ciento con dosis entre 12,6 y 49,9 g/día. 

  • A partir de 15-30 g/día el riesgo de cáncer de hígado y de colon se incrementa en un 16 por ciento.

  • Consumos inferiores a 25 g/día se han asociado al incremento del riesgo de cáncer de mama. 

  • En el Estudio EPIC (estudio prospectivo Europeo sobre dieta, cáncer y salud) se observó que el 10 por ciento de los cánceres en el varón y el 3 por ciento en la mujer están relacionados de forma significativa con el alcohol.

La tasa media de supervivencia de estos cánceres a los 5 años es del 50 por ciento. Esto equivale a 1.343 muertes por alcohol y cáncer en mujeres (3 por ciento) y 6.850 en varones (10 por ciento), en 2017.

¿Cuánto es mucho?

El alcohol es la sustancia de abuso más consumida en España, ya que según los datos de la encuesta por edades del Plan Nacional sobre Drogas se estima que, en el último año, casi un 80 por ciento de la población lo ha ingerido.

Saber cuánto consumo de alcohol debe considerarse de riesgo es una de las claves para que los consumidores tomen conciencia de la importancia de los hábitos saludables. Partiendo de la idea de que no hay consumo de riesgo cero, el consumo de bajo riesgo no debería superar las 2 unidades de alcohol al día en varones y una en mujeres, lo que equivale a uno o dos vasos de vino de 100 o de 250 cc de cerveza. Este consumo supone un riesgo de mortalidad del 1/1000, que por consenso se considera aceptable en caso de conductas voluntarias.

De hecho, un estudio publicado en The Lancet afirma que consumir 3 o más cervezas o vinos por día disminuye expectativa de vida entre 18 y 22 meses. Y consumir 5 ó más cada día resta entre 4 y 5 años de vida “¿Puede eso considerarse saludable?”, preguntan los facultativos de la semFYC.

Carcinógeno humano

Y es que las bebidas alcohólicas no sólo contienen muchas sustancias dañinas para la salud, sino que además se someten a procesos químicos que elevan su riesgo, tal y como explica el Dr. Córdoba García.

El experto señala que las razones que convierten las bebidas alcohólicas en sustancias cancerígenas tienen que ver con “el metabolismo del etanol de las bebidas alcohólicas en acetaldehído, que es probablemente carcinógeno humano y puede dañar tanto el ADN como las proteínas; la generación de los procesos de oxidación celular; la disminución de la absorción de vitamina A, C, D, E, Carotenoides y folatos; el incremento de las concentraciones crecientes de estrógenos; y el hecho de que las bebidas alcohólicas pueden contener también una variedad de contaminantes cancerígenos que se introducen durante la fermentación y la producción, como son las nitrosaminas, asbesto, fenoles e hidrocarburos”.

Una opinión compartida por investigadores del Instituto de Investigaciones Médico Biológicas de la Universidad Veracruzana, en México, que advierten que muchos productos alimenticios y bebidas no alcohólicas también son fuentes importantes, pero no reconocidas, de la exposición a acetaldehído. Y señalan “el riesgo acumulado para cáncer, asociado con el aumento de la exposición a acetaldehído, muestra la necesidad de una detección a nivel mundial de los niveles de etanol y acetaldehído de bebidas alcohólicas y de alimentos producidos a través de fermentación”.

Lejos del concepto de dieta saludable

Por todo esto, los expertos de la semFYC insisten en que el alcohol no puede ser parte de una dieta saludable.

“Además de ser cancerígeno, lejos de ser un protector del corazón (por mucho que lo digan estudios como este), aumenta el riesgo de enfermedad hipertensiva, ictus hemorrágico y fibrilación auricular”, apunta Córdoba García.

Tampoco debemos olvidar que el alcohol es el responsable de notables perjuicios sociales, mentales y emocionales, “incluyendo criminalidad y todo tipo de violencia, que conducen a enormes costes para la sociedad”, matiza el experto. El alcohol puede modificar o acentuar algunos rasgos de la personalidad y puede afectarnos de distinto modo según nuestras capacidades y nivel de tolerancia convirtiéndonos en personajes extrovertidos, cariñosos o agresivos.

Todas estas investigaciones demuestran que tomar poco alcohol no elimina el riesgo, y concluyen que el consumo de alcohol parece proporcionar entre poca y ninguna protección contra la mortalidad en la mayoría de los grupos por sexo y edad; por lo que se puede concluir que el balance del consumo de alcohol es netamente negativo para la salud de las personas.

Tú, ¿qué crees? ¿Es buena o mala una copa de vino al día?

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