Cerveza a 26 euros: Nueva York se pone seria con sus aeropuertos para evitar los precios abusivos

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Todo el mundo espera pagar un poco más de lo normal por la comida y la bebida en un aeropuerto, pero en el caso de los de Nueva York (JFK, Newark y La Guardia) la situación se ha escapado de las manos.

Tanto es así que se llega a cobrar más de 25 euros por una cerveza, un precio infinitamente superior al que se puede encontrar en cualquier establecimiento de la ciudad, tal y como revela The Guardian.

Los precios en los aeropuertos de Nueva York son desproporcionados. (Photo by Robert Nickelsberg/Getty Images)
Los precios en los aeropuertos de Nueva York son desproporcionados. (Photo by Robert Nickelsberg/Getty Images)

Estos precios desbocados han provocado que las autoridades se vean obligadas a tomar medidas para controlar lo que se cobra por alimentos y bebidas. El debate lleva tiempo presente, especialmente después de que una persona publicara en redes sociales en julio de 2021 las tarifas que se había encontrado en La Guardia.

Las cervezas oscilaban entre los 13,05 dólares (12,20 euros) y los 27,85 (26,08 euros), con la mayoría de ellas superando los 15 euros. En el caso de la más cara se trataba simplemente de una Sam Adams de barril, por lo que su elevado precio es totalmente injustificado.

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Ahora el objetivo es controlar los precios con la idea de evitar que alguien vuelva a pagar estas tarifas tan abusivas. De momento, los legisladores ya han anunciado que las empresas que vendan bebida y comida en los aeropuertos deberán cobrar los mismos precios que en la calle y que la cifra máxima de recargo permitida será de un 10%.

Es decir, si por ejemplo una cerveza vale 5 euros, en el aeropuerto solo podrán cobrarla como máximo a 5,50 euros, nunca a las tarifas tan desorbitadas que se han venido viendo en los últimos tiempos. Aunque esta cifra del 10% no es nueva, los funcionarios han querido aclarar las reglas y aumentar la vigilancia para evitar abusos en los precios.

Aun así, hay que tener en cuenta varios factores que ayudan a explicar, al menos en parte, estas cifras tan elevadas. El hecho de dotar de personal a los establecimientos en los aeropuertos durante largas horas es bastante costoso. Los alquileres son altos y el reclutamiento difícil, lo que encarece los productos, aunque, lógicamente, no a esos niveles.

Las nuevas reglas señalan que las empresas concesionarias de los negocios del aeropuerto deberán identificar lugares de concesión comparables fuera del recinto. Por ejemplo, en el caso de una cadena de comida rápida no podrá cobrar más de un 10% por los productos de lo que lo haría en otro de sus establecimientos en Manhattan o Brooklyn.

Así pues, establecidos los controles, lo importante será hacer cumplir a los comercios. Evitar las cifras desproporcionadas es ahora una prioridad en Nueva York.

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