El cerebro, un órgano vital pero desconocido: repasamos sus verdades y mitos

Es una de las partes de nuestro cuerpo que más tarde se empezó a estudiar y sin embargo es uno de los órganos más vitales, el director de orquesta que permite que vivamos, pensemos y sintamos. Todavía falta mucho por conocer del cerebro, aunque por lo menos ya sabemos que es más que una simple "víscera de la cabeza" como se creía en la antigüedad. Lo explicamos con motivo del Día Mundial del Cerebro que se celebra cada 22 de julio.

Son casi 86.000 millones de neuronas, aunque algunos afirman que llegan hasta 100.000 millones, las que conforman nuestro cerebro. Poco lo sabían los egipcios, los primeros en describir el órgano hace miles de años (al menos, los primeros que sepamos). Para ellos, se trataba de algo "corrugado" parecido a "la forma del cobre fundido" que "aleteaba" misteriosamente.

Así lo explica un papiro hallado en 1862 conocido como 'el papiro de Edwin Smith', el nombre del inglés que lo compró y que data del 1.600 a.C., aunque se cree que podría ser una copia de un texto todavía más antiguo, del 3.000 a. C. El texto describe el caso de un hombre con una herida en la cabeza que dejaba ver el cerebro y es la primera vez no solo que se habla de este órgano, sino que se relaciona con la capacidad de movimiento, ya que se explica que el paciente tiene problemas para caminar.

En la cultura egipcia y en gran parte de la medicina occidental, durante siglos se atribuía al corazón la función de albergar el alma, el espíritu, de ser el director de orquesta en nuestros cuerpos. El cerebro se limitaba a ser una "víscera de la cabeza" desconocida que empezó a estudiarse mucho más tarde que el resto de los órganos, cuando en realidad es quizás el más vital de todos: nos permite respirar, bailar, aprender, amar y odiar a través de unos circuitos que ni siquiera hoy en día están completamente esclarecidos.

Las maravillas del cerebro

Los miles de millones de neuronas que alberga nuestro cerebro y el resto de nuestro sistema nervioso se comunican entre sí: se calcula que cada neurona puede establecer unas 50.000 conexiones con el resto de sus compañeras. La electricidad que se genera en esas comunicaciones sería suficiente para hacer que una bombilla se alumbrara.

Además, la información viaja con una rapidez asombrosa: aproximadamente 240 kilómetros por hora, aunque podría ser incluso mayor. Eso significa que, entre que sentimos algo en la piel y nuestro cerebro lo percibe, pasan solo fracciones de segundo y nosotros lo experimentamos como algo inmediato.

A pesar de que el cerebro es un 2% de nuestra masa muscular, consume el 20% de nuestras necesidades de oxígeno y calorías, algo que demuestra que es verdaderamente el gran motor de nuestro cuerpo. Un solo órgano requiere una quinta parte de todo nuestro aire.

Es también el órgano más plástico que existe: se conocen varios casos de personas cuyo cerebro se ha adaptado a pesar de que le falten partes o sufra daños, con una gran capacidad de metamorfosis y de rehabilitar las comunicaciones entre neuronas que fallan. Sin embargo, no es cierto que solo usemos el 10% de nuestro cerebro: solo caminar ya requiere más de una décima parte del órgano.

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