Cerca de Mosul, soldados y desplazados se encuentran en los baños termales

Por Wilson FACHE
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Un baño termal en las aguas sulfurosas de la zona de Hamam al Alil en las afueras de Mosul el 5 de abril de 2017

En las humeantes aguas sulfurosas de un balneario cercano a la ciudad en guerra de Mosul, los yihadistas del grupo Estado Islámico (EI) han sido reemplazados por los soldados que les combaten y los civiles que huyeron de ellos.

En estas aguas termales, conocidas en la región por sus virtudes dermatológicas, y que han dado el nombre a la ciudad de Hamam al Alil (en árabe, el baño del enfermo), arrebatada al EI en noviembre, los clientes se bañan, chapotean, se mojan con cubos de agua o incluso frotan de forma vigorosa la espalda de un amigo.

Con una gorra y calcetines blancos, Sahad Mohamed Jaber, un artillero de las fuerzas de la policía federal, confiesa las propiedades "psicológicas" de este viejo balneario: "Venimos aquí en nuestro tiempo libre, tomamos un baño y luego volvemos al combate", cuenta este soldado de 32 años desplegado en Mosul, a unos 20 km más al norte.

Después de dudarlo un segundo, otro soldado se lanza con un salto hacia atrás en una piscina de agua humeante, ante la mirada atónita de un grupo de niños.

Desde hace más de cinco meses, la segunda ciudad de Irak es el centro de una batalla entre las fuerzas iraquíes, respaldadas por la coalición internacional liderada por Estados Unidos, y el EI. Más de 200.000 personas ya han huido del oeste de Mosul, que sigue en manos de los yihadistas.

Después de haberse cruzado una primera vez en el frente, soldados y civiles se vuelven a encontrar en este balneario, en un ambiente muy diferente.

El olor de la sangre y del fango se convierte aquí en un hedor un tanto fétido, el de las aguas sulfurosas. Pero los gritos y los llantos se han convertido en risas.

Con su hermano, su primo y su hijo, Mohamed Aziz ha llegado hasta este lugar desde el campamento de desplazados donde viven ahora.

- 'Gente muy sucia' -

Hace tres semanas, este vecino de la parte oeste de Mosul escapó por muy poco al control de los yihadistas. "Se quedaron con mi documento de identidad, me golpearon en la cabeza, mataron delante de mí a personas que huían (...) a 19 en total. Asesinaron a niños de la edad de mi hijo", se lamenta, mientras abraza a Omar, su hijo de cinco años.

Después de haber vivido durante cerca de tres años aislado del mundo, Aziz está feliz de poder compartir baños con los que el EI considera como "infieles".

"Hay gente de Basora, Diwaniyah, Kerbala, Bagdad (...) La gente del sur son mis hermanos", explica sonriente, haciendo alusión a los miembros de las fuerzas de seguridad procedentes en gran parte de regiones de mayoría chiita de Irak, para lanzar el asalto contra Mosul.

Para los trabajadores de este centro termal, situado a orillas del río Tigris, que une Mosul con Bagdad, el retroceso del autoproclamado "califato" por el EI también supone que el negocio vuelva a funcionar. "Bajo el EI, la gente no tenía dinero, había menos gente que venía", explica Husein Abdalá, uno de los empleados.

El balneario contaba sin embargo con algunos clientes habituales.

"Los combatientes del EI venían regularmente aquí. Se iban a luchar y luego venían a tomar un baño después de la batalla", explica Abdalá, antes de enumerar sus orígenes: "iraquíes, europeos, chechenos, chinos...".

"Cuando liberamos esta zona (...) cambiamos el agua. Porque, ya sabe, esta gente es muy sucia", dice entre risas el soldado Laith Ali Farhan.

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