Cayetana Álvarez de Toledo tiene la clave del nuevo partido de derechas

La diputada del PP, Cayetana Álvarez de Toledo. (Photo By Alberto Ortega/Europa Press via Getty Images)
La diputada del PP, Cayetana Álvarez de Toledo. (Photo By Alberto Ortega/Europa Press via Getty Images)

A estas alturas de la película, se podrían contar con los dedos de una mano a los miembros del PP que vean a Cayetana Álvarez de Toledo presentándose a su reelección como diputada en las próximas elecciones generales bajo esas mismas siglas.

Las recientes muestras de insumisión protagonizadas por la marquesa de Casa Fuerte no solo van a conllevar la apertura de un nuevo proceso disciplinario por parte de la dirección de Génova, sino que son la antesala de su marcha de un partido a cuyos dos últimos líderes nacionales ha desautorizado y ninguneado con ahínco. A Pablo Casado en 2021 retándole públicamente a un pulso tras negarse a acatar la disciplina de voto por la que el PP afrontó hace un año la elección de los magistrados del Tribunal Constitucional, y a Alberto Núñez Feijóo hace apenas una semana cuando se posicionó a favor de una proposición no de ley tramitada por Vox en la que solicita aplicar el artículo 155 de la Constitución en Cataluña en materia educativa.

La decisión en Génova está tan interiorizada que ya se habla sin tapujos de Alejandro Fernández como su en lo más alto de las listas electorales por Cataluña.

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A sabiendas de que Ciudadanos está camino de la extinción, la opción natural para que Álvarez de Toledo siga viviendo de lo público -tiene un sueldo anual de 86.024,96 euros sumando el salario bruto como diputada, los suplementos del cargo y las dietas- sería fichar por Vox.

No solo ya les está haciendo más de un favor en el Congreso, como es el caso de la votación arriba mencionada, sino que el pasado miércoles tuvo a bien presentar una conferencia del portavoz nacional de la extrema derecha, Iván Espinosa de los Monteros, en el Club Siglo XXI. Y allí volvió a atizar a Feijóo afeándole que "algunos no quieren votar con Vox, pero están encantados de gobernar con Vox".

La pregunta se plantea sola: Si tan molesta y desilusionada está con su partido, ¿Por qué Álvarez de Toledo no da ya el salto a Vox? ¿Por qué no se da de baja del PP y se inscribe en el Grupo Mixto? Uno de los motivos es el del liderazgo de la extrema derecha.

Es decir, que a la marquesa le gusta cómo suena la partitura del partido pero le satisface un poco menos quién la dirige. Justo lo mismo que ha reconocido Macarena Olona. Y ahí está la clave. Porque mucho que se diga que son solo rumores, la posibilidad de que la abogada del Estado monte un nuevo partido de derechas está ahí.

Si solo fueran rumores, Álvarez de Toledo ya hubiera movido ficha por Vox. Y no lo ha hecho. Ahí está la clave. Lo que ocurre es que no quiere precipitarse y esperará a ver qué ocurre en las elecciones municipales con la excandidata de Vox por Andalucía cuando se multipliquen los dirigentes y miembros provinciales del partido molestos o agraviados tanto por Abascal como por Javier Ortega Smith, el secretario de organización del partido a quien se acusa de haber tensado la cuerda al máximo para imponer las directrices de la cúpula nacional. Será ahí cuando Álvarez de Toledo deshoje la margarita y dé el paso que se resiste a dar mientras cobra 7.000 euros al mes.

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