Cayetana Álvarez de Toledo escenifica su venganza contra todo y contra todos

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Las diferencias entre Cayetana Álvarez de Toledo y Pablo Casado acabaron con la destitución de la primera como portavoz del Partido Popular en el Congreso hace poco más de un año. Se fue cargando contra el líder del PP y desde entonces, lejos de retirarse del todo, aparece cada cierto tiempo cobrando actualidad por sus comentarios en redes sociales o en entrevistas. Nunca fue de callarse o dulcificar sus opiniones y sigue así. Ahora, con un libro en imprenta, regresa a los titulares con una entrevista concedida a El País.

Cayetana Álvarez de Toledo fue destituida como portavoz del PP en agosto de 2020.  (Foto: Ricardo Rubio/Europa Press via Getty Images)
Cayetana Álvarez de Toledo fue destituida como portavoz del PP en agosto de 2020. (Foto: Ricardo Rubio/Europa Press via Getty Images)

Con el libro, que se titulará Políticamente indeseable y verá la luz en otoño de la mano de Ediciones B, arranca la conversación entre la exportavoz popular y Jesús Ruiz Mantilla, quien firma la entrevista en el citado diario. Álvarez de Toledo habla y es preguntada por temas personales como su anglofilia, su paso por Oxford, su triple pasaporte, su acento, su familia y, como cabría esperar y aunque dice nada más empezar que “venía a hablar con usted de mi abuela y Leonard Bernstein, el director de orquesta”, de política. Un poco, se cuenta en la introducción que da paso a las preguntas, de lo que tratará su próxima publicación editorial.

En el repaso que hace de la actualidad política no deja a nadie a salvo de sus críticas. Sobre la idea que algunos intentan vender desde la derecha de que la Guerra Civil no se originó tras un golpe de Estado, sentencia que “claro que fue un golpe de Estado. El problema es la simplificación de las cosas. Hay que conocer lo que ocurrió en la Segunda República. Nada es blanco o negro. Hubo gente terrible a derechas e izquierdas pero los hechos son los hechos”.

Es su reparto de reproches a un lado y otro del espectro ideológico asegura que “lo que no entiendo es la actitud de la izquierda a la hora de reescribir la historia”. Al insistirle el periodista en que el argumento de una parte de la derecha sobre el golpe de Estado y la Guerra Civil también es reescribir la historia, responde que “hay que entender lo que fue el horror de la Guerra Civil, la dictadura y el golpe de Estado, como historiadores y con verdad fáctica. Lo que no se puede pretender es utilizar eso para ganar hoy batallas perdidas de entonces. No se pueden romper los consensos generales. Pero uno de los problemas de la derecha en estos últimos 30 años es que lleva pidiendo perdón y asumiendo una superioridad moral de la izquierda demasiado tiempo”.

Contraria, dice, al “nacionalcatolicismo” que el entrevistador pregunta si no fue también “superioridad moral de la derecha”, se declara “una acérrima adversaria de ese concepto y lo mismo de la superioridad moral que exhibe la izquierda, que ahora vuelve a ser mojigata, puritana, inquisitorial, pendenciera, dando lecciones a todo el mundo. No puede ser.”

De su paso por la política dice no arrepentirse de nada y que ha “disfrutado de la primera línea”. Sobre Isabel Díaz Ayuso y su éxito, considera que “no es una intelectual, no los hay en política. Pero le caracterizan dos cosas: una intuición y una actitud. Mantener la idea de apertura fue una intuición y luego le aplicó una actitud de valor. En política se puede ser cualquier cosa menos cobarde. Y ella mantuvo su posición frente a un blindaje general en tabla rasa y la gente lo premió”.

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