Catar acoge la Copa del Golfo con la esperanza de reconciliarse con sus vecinos

Por Gregory WALTON
Foto de archivo del 14 de noviembre de 2019 del trofeo destinado al país vencedor de la Copa del Golfo, que se disputará en Catar

La Copa del Golfo de fútbol comienza el martes en Doha con la participación de equipos de Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y de Baréin, por primera vez desde que estos países rompieran relaciones con Catar en junio de 2017.

Los tres países anunciaron el 12 de noviembre que disputarán la 24ª edición de esta competición regional, lo que alimentó las esperanzas de una desescalada en la crisis del Golfo.

Estos tres aliados, junto a Egipto, mantienen un embargo y sanciones económicas impuestas en junio de 2017 a Catar, a quien acusan de apoyar a islamistas radicales y acercarse demasiado a Irán, lo que Doha desmiente.

Entre las medidas, la prohibición de sus espacios aéreos a los aviones de Catar, el cierre de rutas terrestres y la suspensión del comercio.

El viceministro kuwaití de Asuntos Extranjeros, Khaled al-Jarallah, declaró a la prensa a principios de mes que la decisión de estos países de viajar a Doha era "una indicación clara de los progresos realizados para la resolución de la crisis del Golfo".

Otras medidas se han tomado "que confirman que vamos en la buena dirección para obtener resultados positivos", añadió, sin ofrecer más detalles.

Un representante de la Liga Árabe viajará a Doha para ofrecer una conferencia durante el torneo, abriendo la esperanza a una posible mediación.

Riad, Abu Dabi y Manama habían rechazado en principio participar en la precedente Copa del Golfo, hace dos años, que en principio estaba prevista en Catar unos meses antes del comienzo de la crisis regional. Finalmente sí jugaron porque se trasladó la sede a Kuwait, que intentó jugar el papel de mediador.

- 'Bienvenidos a Catar' -

"Bienvenidos a Catar", escribió el lunes la Federación de Fútbol Catarí en Twitter, con motivo de la llegada de las delegaciones saudí y emiratí a Doha.

Su decisión de participar en el torneo es "política y deportiva", señaló en Twitter Abdulkhaleq Abdulla, profesor de ciencias políticas emiratí.

"El fútbol podría abrir la puerta a la llegada de fans del deporte a Catar, para apoyar a sus equipos, lo que significa necesariamente el levantamiento de la prohibición de viajar a Catar y el regreso de la cohesión en el Golfo", añadió.

Riad, Abu Dabi y Manama no han precisado si sus hinchas podrán viajar directamente a Catar, lo que actualmente no es posible por vuelo directo, por el cierre de las conexiones entre estas capitales y Doha.

El partido de apertura se disputará en el estadio Khalifa de Doha el martes entre Irak y el anfitrión. A continuación Emiratos jugará con Yemen.

Para el 2 de diciembre está previsto el duelo entre el equipo emiratí y Catar, que debería centrar toda la atención, sobre todo acerca del comportamiento de los hinchas de los dos equipos.

- Tensión con Irán -

La selección de Catar fue forzada a jugar sin hinchas durante la Copa de Asia, a principios de año en Emiratos, donde la seguridad trató de prohibir la bandera catarí en las gradas.

Al contrario, la campeona de Baréin Salwa Eid Nasser recibió en Doha en octubre una calurosa ovación tras su victoria en los 400 metros en el Mundial de atletismo. La bandera y el himno de su país fueron autorizados.

Las esperanzas de reconciliación en el Golfo se mantienen, a pesar del rechazo de Doha a ceder a las condiciones impuestas por los países que la boicotean para recuperar las relaciones.

Entre estas, el cierre de la cadena de televisión catarí Al-Jazeera, la reducción de los vínculos con Teherán y el cierre de una base militar turca en Catar.

Si las relaciones deportivas parecen evaluar, estos progresos se enmarcan en un contexto de escalada de tensión en la región, con Irán acusado de estar en el origen de ataques contra navíos en el Golfo e infraestructuras petrolíferas mayores en Arabia Saudita.

El torneo, en el que también participan Kuwait y Omán, finaliza el 8 de diciembre.