"Catástrofe ecológica" en el río Óder, uno de los más importantes de Europa central

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La ministra de Medio Ambiente de Alemania, Steffi Lemke, advirtió sobre la muerte masiva de peces en el río Óder, que transcurre entre Alemania y Polonia. Desde el 28 de julio se empezaron a reportar los primeros casos dejando en las orillas del río y, aunque no hay un motivo claro sobre lo sucedido, se teme que el agua haya sido envenenada.

Vecinos de la zona y organizaciones medioambientales han expresado su preocupación por la muerte masiva de peces en el río Óder, uno de los más importantes de Europa central. Steffi Lemke, ministra de Medio Ambiente de Alemania, junto con su homóloga polaca, Anna Moskwa, aseguraron que se trata de una “catástrofe ecológica”.

“Hasta ahora se han analizado al menos 150 muestras de agua del río Óder. Ninguno de los estudios ha confirmado la presencia de sustancias tóxicas. Al mismo tiempo, estamos revisando a los peces. No se ha encontrado mercurio u otros metales pesados ​​en ellos”, dijo la ministra polaca.

Ambas ministras aseguraron que están trabajando por limitar el daño del ecosistema del río, aunque advirtieron que no saben cuánto tiempo tardará en recuperarse. Algunas muestras de agua del río Óder han sido enviadas a laboratorios extranjeros en búsqueda de sustancias tóxicas.

La ministra alemana hizo un llamado al gobierno polaco ya que no reportaron lo suficientemente rápido cuando se empezaron a detectar peces muertos de ese lado del río, además, pidió una mejor comunicación entre los dos países.

El primer ministro de Polonia, Mateusz Morawiecki, se defendió mediante su podcast semanal, publicado el viernes pasado, asegurando que "al comienzo, todo el mundo pensó que no era más que un problema local. La magnitud de la contaminación es muy grande, suficientemente grande para decir que el Óder necesitará años enteros para volver a su estado natural", reconoció.

El Óder, un río transnacional

El río Óder encuentra su nacimiento en República Checa y realiza un recorrido de 187 kilómetros, dividiendo la frontera entre Alemania y Polonia hasta desembocar en el Mar Báltico. Durante las últimas semanas, sus corrientes llevan cadáveres de peces y otros animales a través de los pueblos por los que pasa; solo la semana pasada, se retiraron 10 toneladas de peces muertos.

Sin embargo, este es un río considerablemente limpio que alberga alrededor de cuarenta especies de peces. Las autoridades sospechan que los peces podrían haber sido envenenados, pues su muerte es atípica, según explica Axel Vogel, ministro de Medio Ambiente del estado alemán de Brandeburgo.

Las autoridades alemanas han desplegado científicos y expertos para tratar de determinar las causas de las muertes masivas de los animales.

En Polonia el caso ha sido remitido a la Fiscalía por la indignación que ha generado. La oposición, las autoridades locales y organizaciones ecologistas piden explicaciones al Gobierno, incluso pidiendo las renuncias de algunos cargos.

La indignación creció cuando un funcionario del ministerio de Medio Ambiente de ese país dijo que era seguro bañarse en las aguas del río.

"Esto parece Chernóbil cuando, después de la catástrofe, el poder soviético envió a la gente a participar en el desfile del 1 de mayo", dijo Daniel Petrykiewicz, activista medioambiental a una cadena televisiva local.

Con AFP y AP