El caso "excepcional" de la mujer que superó 12 tumores abre una vía al tratamiento del cáncer

La investigadora Carolina Villarroya con Marcos Malumbres, jefe del grupo de División Celular y Cáncer del CNIO
La investigadora Carolina Villarroya con Marcos Malumbres, jefe del grupo de División Celular y Cáncer del CNIO

La investigadora Carolina Villarroya con Marcos Malumbres, jefe del grupo de División Celular y Cáncer del CNIO

40 años y 12 tumores, una vida excepcional que ahora abre vías de estudio a la ciencia. La protagonista es una paciente cuyo caso ha estudiado el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) en Madrid (España) y que este miércoles ha sido publicado por la revista Science Advances.

Según el CNIO, esta paciente sufrió su primer tumor siendo casi un bebé y, progresivamente, ha ido desarrollando nuevas malformaciones en distintas partes de su organismo.

Además, tiene manchas en la piel, microcefalia y otras alteraciones; según Marcos Malumbres, jefe del grupo de División Celular y Cáncer del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), “no entendemos aún como pudo desarrollarse durante su etapa embrionaria, ni cómo ha podido superar todas esas patologías”.

El estudio de este singular caso abre, según Malumbres, “un camino para detectar células con potencial tumoral con mucha antelación a las pruebas clínicas y al diagnóstico por imagen; y también una novedosa vía para estimular la respuesta inmune frente a un proceso cancerígeno”.

Cuando el paciente acudió por primera vez a la Unidad Clínica de Cáncer Familiar del CNIO se tomó una muestra de sangre para secuenciar los genes más frecuentemente implicados en cáncer hereditario, pero no se detectó en ellos ninguna alteración, y los investigadores analizaron entonces todo su genoma, y encontraron mutaciones en un gen (el llamado MAD1L1). Este gen es esencial en el proceso de la división y la proliferación celular, y los investigadores analizaron el efecto de las mutaciones detectadas y concluyeron que provocan alteraciones en el número de cromosomas de las células –todas las células del cuerpo humano tienen 23 pares de cromosomas–.

Abre un camino para detectar células con potencial tumoral con mucha antelación a las pruebas clínicas y al diagnóstico por imagen; y también una novedosa vía para estimular la respuesta inmune frente a un proceso cancerígenoMarcos Malumbres, jefe del grupo de División Celular y Cáncer del CNIO, sobre el estudio

El misterio de la desaparición de tumores

Uno de los hechos que más intrigó al equipo investigador fue que los cinco cánceres agresivos desarrollados desaparecieron con relativa facilidad. Su hipótesis es que “la producción constante de células con alteraciones ha generado en el paciente una respuesta defensiva crónica contra estas células, y eso ayuda a que los tumores desaparezcan. Pensamos que esto puede ser útil para otros pacientes: potenciando su respuesta inmune les ayudaríamos a frenar el desarrollo tumoral”, explica Malumbres.

El descubrimiento de que el sistema inmunitario es capaz de desatar una respuesta defensiva contra las células con ún número erróneo de cromosomas es, según este investigador del CNIO, “uno de los aspectos más importantes de este estudio, que puede abrir nuevas opciones terapéuticas en el futuro”. El 70 % de los tumores humanos tienen células con un número de cromosomas anómalo.

Desde el CNIO apuntan que se estudió tanto al paciente como a sus familiares –varios con mutaciones en el gen MAD1L1, pero solo en una de las copias—. En estos trabajos genéticos los científicos utilizaron la tecnología de análisis de células únicas, que aporta una cantidad de información impensable hace solo unos años.

Se trata de analizar los genes “de cada una de las células sanguíneas por separado”, explica Carolina Villarroya-Beltri, investigadora del CNIO y primera firmante del estudio. En la muestra hay muchos tipos de células diferentes y por lo general se secuencia el conjunto de ellas, “pero al analizar miles de estas células por separado, una a una, se puede estudiar qué le está pasando a cada célula concreta, y cuáles son las consecuencias de esos cambios en el paciente”.

El análisis de células únicas desveló –entre otras anomalías- que en la muestra de sangre había varios cientos de linfocitos cromosómicamente idénticos, procedentes por tanto de una única célula en rápida proliferación”. Los linfocitos son células defensivas que atacan invasores específicos; a veces, sin embargo, un linfocito prolifera demasiado y se extiende hasta formar un tumor. Ese es el proceso que en este trabajo estaría captando el análisis de células únicas: los estadios más iniciales de un cáncer.

A raíz de este hallazgo los investigadores proponen en su artículo que el análisis de células únicas puede utilizarse para identificar células con potencial tumoral mucho antes de que aparezcan síntomas clínicos, o marcadores observables en pruebas analíticas.

El estudio ha estado coordinado por los investigadores Sandra Rodríguez-Perales, jefa de la Unidad de Citogenética del CNIO; Marcos Malumbres, jefe del grupo de División Celular y Cáncer del CNIO; y Miguel Urioste, jefe de la Unidad Clínica de Cáncer Familiar del CNIO hasta enero de este año.

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