Casas prefabricadas: la moda de un viejo invento con hipotecas modernas

Hay una nueva moda en España: las casas prefabricadas. Viviendas construidas a partir de secciones estandarizadas, que son fabricadas con antelación fuera de su lugar de emplazamiento, y posteriormente enviadas a su ubicación definitiva para su ensamblaje final.

Pero ¿por qué este boom ahora en España y Europa? Quizá uno de los motivos principales es el precio. Son entre un 30% y un 40% más baratas que una vivienda convencional de similares características. Al precio que se está poniendo el metro cuadrado de las viviendas clásicas, el ahorro es mayúsculo.

Existe una gran variedad de casas prefabricadas, variando según el diseño, los materiales, las dimensiones y clima del lugar donde se instalen. Los materiales más utilizados son la madera y el hormigón armado, aunque existen multitud de combinaciones y variantes de aparición relativamente reciente. Estas nuevas materias primas abren el abanico de posibilidades, con lo que los fabricantes consiguen personalizar al máximo la casa de los ‘sueños’ de cada uno.

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Construcción de una casa prefabricada y organizada por módulos. Foto: Allen J. Schaben / Los Angeles Times via Getty Images.

Otra razón es su respeto por el medio ambiente. Tienen que respetar la normativa europea ISO 14001 de Gestión Medioambiental. En los nuevos tiempos de concienciación ambiental que vivimos, saber que la vivienda es ‘verde’ sólo puede ser un punto positivo.

Además, la filosofía respetuosa con el planeta conlleva aislamiento térmico y acústico: la no existencia de puentes térmicos hace que no haya pérdidas de calor y frio y que traspasen menos ondas sonoras las paredes.

Se pueden pedir hipotecas con condiciones

La pregunta del millón es si se puede pedir una hipoteca para hacer frente al pago de las casas prefabricadas. Pues la respuesta es sí. Pero con condiciones.

Básicamente, para que un banco pueda conceder un crédito hipotecario, se deben cumplir cinco condiciones: que el terreno sobre el que se construya sea urbanizable, que exista un proyecto de obra con el sello de un colegio de arquitectos, que cuente con licencia municipal, que la casa esté cimentada y anclada al suelo, y que sea registrada en el Registro de la Propiedad.

Una de las grande ventajas de las casas construidas con módulos es su alto nivel de personalización. Foto: Getty Images.

Además, a diferencia de las hipotecas tradicionales, las entidades no suelen entregar todo el dinero del préstamo de una vez, sino que realiza abonos a medida que la obra va avanzando. Es decir, hay una disposición inicial y las siguientes cantidades se van aportando de acuerdo a unas fechas fijadas y conforme el titular va certificando la obra.

Un ejemplo es la hipoteca autopromotor del BBVA, en la que existe un plazo inicial de hasta 36 meses de carencia, en el que se pagan intereses por las cantidades dispuestas. Habitualmente se reserva el 10% del préstamo para la inscripción del fin de obra y las condiciones del préstamo son personalizadas, ya que varían en función de la operación y del perfil de cada cliente.

Sea como sea, el futuro de la vivienda es incierto. Pero, tal y como está el mercado, con precios altos y ciudadanos temerosos de una posible nueva recesión económica, quizá el futuro pase por el modelo prefabricado.

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