Casado amaga con quedarse corto en su viraje al centro

Asier Martiarena
Casado ha emprendido un viaje al centro aunque aún no queda claro cuál es el destino. EFE
Casado ha emprendido un viaje al centro aunque aún no queda claro cuál es el destino. EFE

No va a tener un mes de mayo sencillo Pablo Casado tras el desastre electoral del PP el pasado 28-A. Eso ya se sabía, lo que no se esperaban la sede de Génova es que las dificultades empezaran tan pronto:

-El prestigioso diario económico The Economist ha arrancado la semana criticándole su viraje a la derecha señalando que “optó por transformar el PP de un partido amplio” a “una secta ideológica”, “purgando a los moderados e introduciendo a un equipo sin experiencia”.

-Media docena de barones le han dicho ‘no’ o le han puesto reticencias a la hora de acompañarles en actos de campaña.

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-Otros tantos han ido salpicando con ‘off the records’ informaciones muy críticas contra él en El País, El Confidencial , La Vanguardia y El Mundo.

Vamos, que Casado ha emprendido a la fuerza un viaje a la moderación para el que no le sobran acompañantes. La soledad de Casado es ideológica… y presencial. Porque, para colmo, el calendario de presentación de credenciales de los nuevos diputados nacionales evidencia la debilidad de un partido que liderará la oposición con tan sólo 66 señorías. Un hachazo tan grave que deja al PP en su peor posición táctica de la historia. Por eso este fin de semana se ha arrimado a los barones que sí mandan. Núñez Feijóo en Galicia y Moreno Bonilla en Andalucía. Para sacarse una foto con ganadores e intentar borrar la imagen de perdedores del solitario balcón de Génova del pasado domingo.

Pero con eso no le vale. Porque las cuentas no le salen. Si sigue escorado a la derecha, va camino de perder el próximo 26-M una buena ristra de Alcaldías y algún que otro Gobierno regional -peligran Madrid y Castilla y León-. Pero si vira demasiado al centro y censura las actuaciones de Vox, estos pueden reclamarle daños y perjuicios en Andalucía haciéndoles perder la presidencia de la Junta conquistada en diciembre.

Así que justo entre dos aguas es donde quiere situarse Casado en lo que queda de mes de mayo. Porque queda otra variable a tener en cuenta. El control interno del partido. El líder del PP debe aparentar firmeza ante los suyos para no perder el debate de las ideas y frenar en seco los rumores de sucesión que ya suenan en el cuartel general popular. Situarse en entre el ‘marianismo‘ y el ‘aznarismo’ como área de acción. Es decir, alejarse de la ultraderecha pero no acercarse tampoco demasiado al centro. Porque el efecto en los electores ante un partido veleta puede ser aún peor.

A la espera de los primeros sondeos internos, Casado simulará determinación y moderación en el blanqueamiento de su candidatura. Si los números siguen sin salir, tendrá que derrapar de nuevo para volver a coger un nuevo rumbo -el tercero en tres meses-. La idea es hacerlo con buen talante, pero por si les pintan bastos… Casado ya tiene preparada la respuesta. Los candidatos a las municipales y autonómicas no los eligió él. “No pueden acusarnos de todos los males”, señalan desde su equipo.