Los cárteles de la droga, la esperanza de las favelas de Brasil para conseguir alimentos y medicinas en plena pandemia

Javier Taeño
·4 min de lectura

El coronavirus empieza a estar bajo control en Europa, pero no ocurre todavía lo mismo en el continente americano. Concretamente Brasil se ha convertido en las últimas semanas en el segundo país, tras Estados Unidos, más afectado por la pandemia del planeta. Actualmente el número de contagiados se dirige rápidamente hacia el millón, mientras que las muertes ya se sitúan por encima de las 40.000.

El brote está golpeando duramente al gigante sudamericano, una situación que también afecta a los barrios más deprimidos de Río de Janeiro. Se trata de las favelas en las que ni siquiera la policía es capaz de entrar, a no ser que sea en redadas armadas, porque el control del territorio lo tienen los cárteles de la droga.

Las favelas de Río se han visto muy afectadas por la pandemia. (AP Photo/Silvia Izquierdo)
Las favelas de Río se han visto muy afectadas por la pandemia. (AP Photo/Silvia Izquierdo)

En estas circunstancias los habitantes de estas zonas más vulnerables podrían verse aún más afectados, sin embargo, los narcotraficantes se están ocupando de mantener el orden y evitar que la pandemia se siga extendiendo.

Tal y como revela la CNN, las pandillas han dado un paso al frente y han cambiado de forma notable su actividad, al menos temporalmente. En los lugares en los que antes se dedicaban al comercio de la droga, ahora también imponen toques de queda, el distanciamiento social y dan alimentos a las personas más vulnerables.

El objetivo es frenar la propagación de la epidemia y que no cause tanto impacto en unas zonas en las que se dan todas las condiciones para que tenga mucha incidencia (hacinamiento de la población, dificultad para acceder a los servicios sanitarios, imposibilidad de dejar de trabajar por falta de recursos económicos…).

Brasil tiene una alta tasa de contagios (Worldometers.info).
Brasil tiene una alta tasa de contagios (Worldometers.info).

Una de las bandas de narcotraficantes le ha permitido al medio estadounidense el acceso a una de las comunidades más pobres y aisladas de Río, un lugar abandonado por el sistema sanitario nacional, para mostrar cómo están gestionando la pandemia.

Los pandilleros se están ocupando de distribuir el gel hidroalcohólico, los medicamentos y los alimentos a aquellas personas que se han visto más golpeadas por el COVID-19. Entre ellos a un manicurista que lleva cuatro meses sin trabajar o una vendedora ambulante que tiene muchas dificultades para vender sus productos.

Aunque el acceso a un hospital es muy difícil desde esta comunidad, lo cierto es que sí que hay médicos en la favela que ayudan a los enfermos de forma voluntaria. También en ocasiones el barrio contribuye a pagar los entierros de los fallecidos, especialmente de familias con pocos recursos que no pueden permitírselo.

Los traficantes, perennemente armados, admiten la dificultad de mantener el distanciamiento social y la cuarentena. Pese a que las calles todavía tienen mucha gente, lo cierto es que hay muchos negocios como los restaurantes que permanecen cerrados, como si se tratara de un toque de queda. La actividad se ha reducido al máximo.

Donde antes había bullicio, música y tráfico de drogas, ahora hay mucha preocupación y una gran concienciación de que hay que frenar el virus. Las mascarillas y los geles se han apoderado de la rutina de la comunidad, al tiempo que hay un mensaje que se repite “tememos al virus, no a Bolsonaro”.

Cartel en una favela que advierte sobre el coronavirus. (AP Photo/Silvia Izquierdo)
Cartel en una favela que advierte sobre el coronavirus. (AP Photo/Silvia Izquierdo)

Y es que la gestión del presidente brasileño de esta crisis ha sido muy discutida. Ya en sus primeros compases manifestó que solo era “una gripecita” y aludió a la salud de hierro de los brasileños para superarla. Pese a que la epidemia cada vez ha ido teniendo más impacto en el país, Bolsonaro ha seguido sin tomarla en serio. En pleno mes de mayo manifestó que iba a “hacer carne asada para 30 personas”.

La falta de medidas concretas para frenar la pandemia y los llamamientos del Gobierno a no hacer cuarentena han provocado que la cifra de contagios en Brasil se dispare. La relación del presidente con estas favelas se limita a determinadas acciones armadas de la policía cada cierto tiempo que se saldan con varias víctimas.

Ahora en tiempos de pandemia, los carteles han cambiado su rol dentro de la comunidad. Está por ver cuánto tiempo tarda el país en dejar atrás una epidemia a la que apenas se está intentando frenar.

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