Carpas y cuarteles militares ante la crisis migratoria en Canarias

Agencia EFE
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Madrid, 13 nov (EFE).- Los cerca de 16.000 inmigrantes que han llegado en lo que va de año a las costas de Canarias han desbordado el sistema, lo que ha llevado al Gobierno a recurrir a instalaciones militares para intentar hacer frente a esta crisis levantando carpas en terrenos de defensa y habilitando cuarteles en desuso.

Desde el final de la crisis de los cayucos de 2006 no se habían registrado cifras tan elevadas como las de este año, que se han visto agravadas en los dos últimos meses y medio y han originado que el campamento provisional instalado en el muelle de Arguineguín (Gran Canaria) haya llegado a hacinar algunos días a más de 2.000 personas.

Absorbido por la crisis sanitaria y económica a causa de la pandemia, el Ejecutivo acelera ahora las soluciones para descongestionar las islas con un plan de choque que coordina Vicepresidencia primera y en el que están implicados los Ministerios de Inclusión y Migraciones, Interior, Defensa y Exteriores.

Ha sido la titular de Política Territorial, Carolina Darias, la encargada de anunciarlo este viernes junto al presidente canario, Ángel Víctor Torres, en una comparecencia en la que ha destacado que uno de los objetivos de estas medidas es que el muelle de Arguineguín "vuelva a tener cuanto antes el uso que siempre tuvo".

La principal novedad de este plan es que el Ejecutivo ha optado ahora por utilizar terrenos del Ejército en desuso para albergar a los inmigrantes recién llegados a las islas. Lo hace tras meses marcados por la falta de coordinación entre ministerios.

"Estamos intentando desplegar capacidades suficientes para poder gestionar esta crisis migratoria de la mejor manera posible", ha asegurado, en una entrevista con Efe, el ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis Escrivá, que se muestra preocupado por la dimensión que está tomando y el tiempo que va a durar.

Cuando los inmigrantes llegan a Canarias, la Policía dispone de 72 horas para obtener su filiación e identificarlos. Hasta ahora, esa labor se desarrollaba fundamentalmente en el muelle de Arguineguín con apoyo de las ONG, principalmente Cruz Roja.

Después, según los casos, los migrantes deben ser trasladados a centros de acogida -si han solicitado asilo- o a centros de internamiento para su posterior devolución, un procedimiento que se ha retomado esta semana con el primer vuelo de deportaciones que ha organizado España desde que se cerraron las fronteras en marzo debido a la pandemia.

El nuevo plan del Gobierno contempla la cesión por parte de Defensa de distintos emplazamientos que hasta ahora tenía en desuso y que están siendo acondicionados para convertirlos en recursos de acogida, ya sea para la primera atención a estas personas o para cuando ya han entrado en el sistema de acogida.

A Interior le ha traspasado el antiguo polvorín de Barranco Seco, en Las Palmas de Gran Canaria, donde el Ejército ultima un campamento con capacidad para 800 personas para vaciar el muelle de Arguineguín y que se convierta en un Centro de Atención Temporal de Extranjeros (CATE).

Tras la filiación y la realización de PCR y ante la falta de plazas de acogida, el Gobierno ha recurrido en los últimos meses a utilizar hoteles cerrados por la pandemia para alojar a estos inmigrantes como un "recurso excepcional y transitorio", una opción que también quiere sustituirse por instalaciones militares.

"En estos momentos hay en ellos cerca de 6.000 inmigrantes alojados", ha subrayado Escrivá, que confía en que las nuevas medidas proporcionen una "capacidad de acogida igual a esa o mayor".

A esas plazas hoteleras que financia Migraciones -cuyo coste no cuantifica el ministro-, hay que sumarle "unas mil y pico más adicionales" que no están en complejos turísticos, sino en instalaciones de tamaño más pequeño, como la Unidad de Madres, en Tenerife, o el Colegio León, en Las Palmas.

Tras remarcar que el objetivo es tener una capacidad de acogida "muy de urgencia y muy rápida" en las tres islas principales de llegada (Gran Canaria, Tenerife y Fuerteventura), Escrivá ha asegurado que contarán con ayuda de la Unión Europea.

En cuanto a los terrenos cedidos por Defensa a su departamento para "primeras soluciones de emergencia", el ministro ha detallado que en Gran Canaria será el antiguo cuartel del regimiento Canarias 50 en el barrio de La Isleta de Las Palmas; en Tenerife, el cuartel de Las Raíces (cedido temporalmente), y en Fuerteventura, el de El Matorral, en Puerto del Rosario (con titularidad conjunta con Interior).

No obstante, Escrivá apuesta por que estas opciones se sustituyan "en cuanto pueda ser posible" por "capacidades más permanentes y de mayor calidad" en la red de acogida con centros propios.

Unas instalaciones que en Tenerife ocuparán el antiguo cuartel de Las Canteras (La Laguna) y en Fuerteventura en la propia zona de El Matorral. En Gran Canaria aún están barajando "distintas opciones", ha añadido el ministro, quien ha dicho que la obras para transformar estas edificaciones empezarán "de forma inminente".

Con estas nuevas opciones de uso de instalaciones militares, Escrivá ha indicado que la necesidad de utilizar viviendas de la Sareb "empieza a ser menos perentorio", aunque no desaparece, y ha añadido que también estudian "otras opciones" en la península para disponer de una red fija de centros propios.

"Es difícil de saber la dimensión que va a tener esta crisis migratoria, sobre todo, porque la pandemia nos está sorprendiendo a todos y el movimiento de rutas también tiene que ver con elementos que están fuera de control", ha concluido Escrivá.

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