Carla Barber sufre una enfermedad silenciosa que altera el sistema eléctrico del corazón

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Hace poco más de quince días, la doctora Carla Barber anunciaba que se estaba sometiendo a un tratamiento para saber si puede tener un bebé que no herede su enfermedad cardíaca. Ahora tras una tensa espera en la que mostró preocupación por el diagnóstico pero también entereza y una actitud positiva frente a la adversidad, la ex de Diego Matamoros ya sabe qué enfermedad cardíacada padece y así lo ha querido compartir con sus seguidores. 

TENGO SÍNDROME DE BRUGADA ❤️ Justo un mes después de mi diagnóstico os cuento qué me pasa. QUIERO DAR LAS GRACIAS A MI CARDIÓLOGO @ftorrescalvo y al doctor @pbrugada63a por su ayuda, tiempo y consejos !Un abrazo a tod@s 🙏🏼”, ha escrito junto al vídeo en el que explica todos los detalles sobre cómo se encuentra.

Además, Carla Barber ha afirmado que se encuentra en “shock” por la noticia, pero se ha enterado de que tan solo tiene un 3 por ciento de probabilidad anual de morir por muerte súbita durante los próximos diez años. Un duro revés que no le ha restado fuerzas para ver el lado positivo de todo este problema de salud: “No pienso que tengo un 3 por ciento de posibilidades de morir, sino un 97 por ciento de que no me pase”, añade agradeciendo a todos sus seguidores por el apoyo.

El síndrome de Brugada es un trastorno del ritmo cardíaco poco frecuente pero potencialmente mortal que, en ocasiones, es heredado. Se incluye entre lo que se conoce como 'canalopatías', cuya consecuencia es la predisposición a la aparición de arritmias.

En este grupo de enfermedades el corazón tiene una estructura normal, esto es, las diferentes partes que forman el corazón (vasos, válvulas, músculo cardiaco) son normales y cuando se hace un ecocardiograma no se observa ninguna alteración. El fallo está en unas estructuras (los llamados canales iónicos) por las que entran y salen de las células cardiacas algunos elementos necesarios para su funcionamiento, y que no son visibles a simple vista.

Descrito por primera vez en 1992, las personas con síndrome de Brugada tienen una mayor predisposición a presentar arritmias ventriculares y muerte súbita. Se trata de una enfermedad que no tiene cura ni tratamiento. "Lo único que puedo hacer es poner un desfibrilador que impide que en el caso que te de la muerte súbita, te mueras”, cuenta la médico especializada en medicina estética.

Además es importante evaluar si se han producido episodios de síncope o desmayos, y si se ha producido una muerte súbita en algún familiar.

Los únicos síntomas del síndrome de Brugada consisten en pérdida del conocimiento (que se conoce como 'síncope') o en muerte súbita cardíaca, pero algunos pacientes también pueden tener palpitaciones. En concreto, entre un 17-42 por ciento de ellos presentan síncope o MS como consecuencia de una arritmia ventricular en algún momento de su vida, tal y como recoge este artículo médico publicado en la revista de la Sociedad Española de Cardiología. La edad más frecuente en que aparecen los síntomas es entre los 30 y 40 años, aunque pueden presentarse a cualquier edad.

En cuanto a las causas, aunque el síndrome de Brugada puede seguir un patrón de herencia debido a una mutación genética (en cerca de la tercera parte de los pacientes los médicos saben cuál gen es el responsable del trastorno), en una proporción significativa de pacientes la enfermedad puede ser esporádica, esto es, ausente en otros familiares. 

Por otro lado, en algunos casos ciertos trastornos hormonales o el consumo de cocaína pueden reproducir los síntomas de esta enfermedad cardíaca.

Los médicos consideran las canalopatías como enfermedades eléctricas puras. Se trata de trastornos arrítmicos raros, congénitos y hereditarios. Lo cual significa que, en algunos casos, son transmitidas de padres a hijos, y en otras ocasiones, son el resultado de una mutación genética de causas desconocidas.

De hecho, Barner ha añadido que se encuentra a la espera de recibir los resultados de las pruebas de sus padres para saber si es una enfermedad hereditaria o no. "El bisabuelo de mi madre falleció de repente una mañana de muerte súbita”.

Una alteración muy peligrosa en el ritmo cardíaco

En el sistema eléctrico del corazón, los impulsos eléctricos se transmiten por tejidos eléctricos especializados y por el músculo cardíaco (el miocardio). Estos tejidos eléctricos y el miocardio pueden conducir electricidad gracias a la presencia de unas moléculas especiales llamadas 'canales iónicos', situados en las membranas de las células que forman el corazón y que permiten que las partículas de carga positiva y negativa atraviesen las paredes de las células.

Pero las personas que padecen el síndrome de Brugada tienen un defecto en uno de esos canales iónicos. En uno de cada tres pacientes, el defecto se encuentra en el canal 'SCN5A'.

Este defecto puede provocar un problema peligroso del ritmo cardíaco llamado fibrilación ventricular, que consiste en latidos mucho más rápidos y desorganizados que a veces llegan hasta 300 por minuto. Estos latidos 'desordenados' hacen que el corazón bombee muy poca sangre al cerebro y al resto del cuerpo, y son potencialmente mortales.

El denominador común de las canalopatías como el síndrome de Brugada es la alta prevalencia de arritmias ventriculares malignas como presentación clínica, y por tanto, de muerte súbita (MS). La MS se define como "muerte de origen inesperado que acontece en menos de una hora tras el comienzo de los síntomas, en personas con o sin enfermedad cardiaca preexistente". Supone un problema de primer orden que afecta a entre tres y cinco millones de personas anualmente. 

La mayoría de los pacientes portadores de este síndrome están asintomáticos. En este caso no precisan ningún tratamiento. Únicamente se recomienda revisiones periódicas por parte de un especialista para adelantarse a las complicaciones en caso de que se produzca algún cambio.

Como apunta Carla Barber, el único tratamiento comprobado para el síndrome de Brugada es un desfibrilador automático implantable (DAI), un pequeño aparato que monitoriza el ritmo cardíaco y envía choques eléctricos cuando es necesario controlar latidos anormales. 

"Es similar a un marcapasos y normalmente se coloca debajo de la clavícula izquierda. Este dispositivo detecta si el paciente tiene una arritmia ventricular maligna. Y si la detecta, la va a tratar y va a prevenir que el enfermo tenga una muerte súbita", explica para MedicinaTV el doctor Ignacio Fernández Lozano, jefe del sección de la Unidad de Arritmias del Hospital Puerta de Hierro de Majadahonda en Madrid.

Si hay numerosas arritmias ventriculares puede plantearse el empleo de medicación (quinidina) y/o la realización de un procedimiento para restaurar un ritmo cardíaco normal llamado 'ablación epicárdica', pero esto lo tendrán que valorar los especialistas en función de la gravedad del caso.

No obstante, independientemente de que tengan o no un desfibrilador cardioversor implantable para el tratamiento del síndrome de Brugada, las personas con este tipo de canalopatías pueden llevar una vida normal. Pero es importante que se hagan chequeos médicos con regularidad ya que la realización de las pruebas constituye una herramienta útil y sencilla para su reconocimiento. De esta forma, los pacientes se beneficiarán de una pronta transferencia a una Unidad de Arritmias para cuantificar el riesgo y adoptar la medidas terapéuticas más adecuadas. 

Por otro lado, se sabe que algunas circunstancias y determinados medicamentos (comprueba aquí la seguridad de tus medicinas) pueden agravar las alteraciones eléctricas en los afectados por el síndrome de Brugada y desencadenar arritmias, y que por tanto, deben evitar. De esta manera la fiebre debe ser tratada, y debe evitarse el consumo de drogas como la cocaína o el abuso del alcohol. 

Y puesto que el síndrome de Brugada se puede presentar en varias personas de la misma familia, sería conveniente que todos los miembros de la familia se hicieran también las pruebas de detección del síndrome. El diagnóstico de la enfermedad se basa en el electrocardiograma, en el que aparecen unas alteraciones características. 

De hecho la mayoría de las personas con este síndrome se diagnostican de forma casual, por ejemplo al realizar un ECG durante un reconocimiento de empresa, ya que, como hemos comentado antes, la mayor parte de los pacientes está asintomático. Es importante descartarlo cuando ha habido un episodio de pérdida de consciencia (síncope) inexplicada o ante un antecedente de fallecimiento repentino (muerte súbita) en una persona joven en la familia.

Cuando el electrocardiograma es dudoso, pueden realizarse unas pruebas especiales que consisten en la inyección de ciertos medicamentos que ayudan a confirmar o descartar el diagnóstico. 

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