Nueva cara, mismos retos en el Reino Unido

·5 min de lectura
© Alastair Grant/Matt Dunham, AP

La votación para elegir al nuevo primer ministro británico ha cerrado. El nombre del ganador se conocerá el lunes 5 de septiembre. Un día después, iniciará un nuevo gobierno conservador, del partido que ha estado en el poder por 12 años.

En sus últimas horas como primer ministro, Boris Johnson ha tratado de defender el legado de sus más de 3 años en el Gobierno.

Salvo su determinación para materializar la salida del Reino Unido de la Unión Europea, en enero de 2020, y cuyos efectos definitivos aún están por verse, así como la eficiente campaña para vacunar a la población contra el Covid-19 y la defensa y apoyo a Ucrania durante la invasión rusa, su Gobierno estuvo en la sombra.

Los escándalos, la mayoría protagonizados por él y su esposa Carrie, fueron casi que el pan de cada día. Estos fueron en el 2022 grandes y distractores, tanto que salvo trabajar para liderar la respuesta de Europa contra Rusia por la guerra en Ucrania, su gestión estuvo opacada por el escándalo conocido como 'partygate'.

En los primeros días de junio, después de las fiestas nacionales para celebrar los 70 años de la reina Isabel II en el trono, Johnson sobrevivió a una moción de confianza, pero quedó tan debilitado que el fin de su Gobierno era cuestión de días o del más mínimo error.

Y es que, en el Reino Unido, donde las tradiciones son fundamentales, se cree que un primer ministro que sobrevive a una moción, tiene un pie fuera de Downing Street.

Fue el caso de su predecesora, Theresa May. La contribución de Johnson fue fundamental para que la conspiración que la obligó a salir funcionara. También le pasó a Margaret Thatcher.

Contradictoriamente, para Johnson el escándalo que llenó la copa de sus copartidarios no tenía que ver con su comportamiento. Aquí, nuevamente, evidenció la complicada relación que Johnson tiene con la verdad.

Rebelión tory

El que fuera el encargado de la disciplina en el Partido Conservador, Chris Pincher, tuvo que renunciar en cuestión de horas por acosar a unos jóvenes mientras estaba en altos grados de alicoramiento, en un club privado en Londres.

Ante la polémica, Johnson negó haber sabido de acusaciones similares contra Pincher en el pasado. Por ello, lo nombró en un alto cargo en la Cancillería británica.

Pocas horas después, el que fuera el ex funcionario de más alto rango en la Cancillería, envió una carta pública en la que, entre otras, llamó mentiroso al 'premier'.

Aseguró que Johnson fue informado personalmente sobre el comportamiento de Pincher. Y a partir de esta carta, los dominós, que tambalearon en otras oportunidades, pero no se habían caído, empezaron a derrumbarse.

Dos miembros fundamentales del gabinete de Gobierno, Sajid Javid, entonces ministro de Salud, y Rishi Sunak, entonces ministro de Finanzas, desataron un frenesí de renuncias de altos funcionarios del Gobierno y drama, sin precedentes en la política británica, que 72 horas después forzó la renuncia del 'premier'.

Se supo que Johnson, incluso en sus momentos más difíciles, se negaba a reconocer su derrota política y dar un paso al costado.

Los conservadores acordaron un proceso rápido para reemplazar al líder del partido, que se convierte en el nuevo primer ministro. Se presentaron ocho candidatos.

Los finalistas son Lizz Truss, la canciller, y Rishi Sunak, quien, con su renuncia, suscitó la caída de Johnson.

Tras una gira de seis semanas por todo el Reino Unido, los miembros del Partido Conservador, unas 200.000 personas, tienen el futuro del país en sus manos.

La coyuntura actual está marcada por la crisis económica y la inflación, superior al 10%, que se prevé va a seguir en aumento impulsada por los crecientes precios de la energía.

Los impuestos, la gran diferencia entre Truss y Sunak

Los dos candidatos comparten agendas y propuestas de Gobierno muy similares que honran las tesis del Partido Conservador.

La brecha radica en subir o bajar los impuestos y refleja diferentes concepciones sobre el manejo de la golpeada economía y sobre cómo afrontar la actual crisis que azota al país y que coincide con el contexto internacional.

Mientras Liz Truss prometió que no habrá nuevos impuestos y reversará los que subieron en abril, Sunak, que fue ministro de Finanzas, dijo que solo los bajará cuando la inflación esté controlada.

La prensa conservadora que nunca ha disimulado sus posturas políticas, así como expertos en política, dan como un hecho que Truss será la ganadora. Su desempeño durante la guerra en Ucrania y las sanciones contra Rusia la han hecho altamente popular.

Tanto Truss como Sunak se han autodefinido como discípulos y herederos de Margaret Thatcher. Así como la llamada ‘Dama de hierro’, el nuevo primer ministro tendrá como prioridad salvar la golpeada economía que afecta diariamente a la población.

Cambio en la tradición real

Los problemas de movilidad que la reina Isabel II, de 96 años, ha experimentado desde hace varios meses, forzaron un cambio en la tradición constitucional del inicio de nuevo Gobierno.

Por primera vez, en su reinado de 70 años, Isabel despedirá al 'premier' saliente, y le pedirá al entrante que forme un gobierno en su nombre, desde su castillo de Balmoral en Escocia.

Esta ceremonia con la que arranca un nuevo gobierno bajo el sistema político de monarquía parlamentarista se ha realizado siempre en el Palacio de Buckingham, en el centro de Londres.

El sucesor de Johnson se convertirá en el 15º primer ministro de Isabel II, la monarca británica más longeva de la historia nacional.