La cara de esa mujer al ver lo que hace Pedro Sánchez es un PO-E-MA

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha protagonizado un curioso momento en la sesión inaugural de la Cumbre del G20, donde ha estado sentado junto a Paul Kagame, presidente de Ruanda.

En un momento dado, y entre risas, Sánchez ha tenido algún problema con el sillón en el que estaba sentado. Por lo que se puede intuir por las imágenes, el jefe del Ejecutivo no acertaba a regular bien la altura del asiento.

Pero lo verdaderamente llamativo estaba detrás, donde una mujer del equipo del presidente ruandés ha mirado a Sánchez con cara de extrañeza y estupefacción ante sus problemas con la silla.

Sánchez ha pedido en su intervención a los líderes del G20 no usar la guerra en Ucrania como un “pretexto” para retroceder en los compromisos de descarbonización y ha insistido en que la salida a la crisis energética pasa por acelerar la transición ecológica y el despliegue de las energías renovables.

“Si no logramos reducir las emisiones más rápido, terminaremos gastando mucho más, o incluso nos quedaremos sin tiempo. Así que debemos actuar ahora”, ha destacado el presidente de Gobierno durante su intervención en la sesión inaugural de la Cumbre del G20, centrada en seguridad alimentaria y energética, que tiene lugar los días 15 y 16 Bali.

Sánchez ha instado a que lo urgente “no impida actuar sobre lo importante”, a la par que ha recordado que el G20 fue creado para “abordar los desafíos globales en tiempos de turbulencia. “Hoy nuevamente estamos llamados a mostrar algo de luz en medio de la tormenta. Estemos a la altura de las expectativas”, ha asegurado el presidente del Gobierno.

Así ha iniciado su intervención destacando que el G20, por primera vez, se ve directamente afectado por la guerra porque uno de sus miembros, la Federación Rusa, está librando una “brutal e injustificada guerra de agresión contra Ucrania”. Así, ha recalcado una vez más que Rusia debe detener la guerra inmediatamente.

“Las crisis alimentaria y energética creadas por el conflicto de Ucrania están teniendo efectos económicos, sociales y de desarrollo devastadores en todo el mundo. 828 millones de personas se acuestan con hambre cada noche y los precios de la energía se han disparado poniendo en riesgo la seguridad de suministro y el bienestar de millones de hogares. El mundo simplemente no puede permitírselo”, ha manifestado el líder del Ejecutivo.

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