La otra cara de la crisis en Ceuta: más de 1.000 menús solidarios al día

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Ceuta, 6 jun (EFE).- La entrada en Ceuta de algo más de 10.000 personas procedentes de Marruecos en las jornadas del 17 y 18 de mayo ha tenido sus consecuencias en la ciudad con la presencia en las calles de varios miles de marroquíes que se niegan a regresar a su país, o que una ONG les ofrezca un millar de menús diarios.

El Gobierno de la Ciudad Autónoma ha asegurado esta misma semana que calcula que aún quedan unas 3.000 personas "vagando" por las calles, entre ellas muchos menores, según la vicepresidenta primera del Gobierno ceutí, Mabel Deu (PP), quien destacó que todavía no ha recibido "de forma oficial" la cifra total de inmigrantes que pudieron acceder a la ciudad durante esas dos avalanchas.

Mabel Deu sí dejaba claro que la Guardia Civil había asegurado que pudieron llegar hasta 90 personas por minuto en los peores momentos de la entrada masiva de la crisis migratoria producida el lunes y el martes de esa semana.

Este elevado número de entradas y las personas que han regresado voluntariamente a su país (se calcula en 8.000, según el último dato ofrecido por la Delegación del Gobierno en Ceuta) ha motivado que muchos marroquíes permanezcan ocultos en montes, acantilados o edificios desocupados de la ciudad.

Por esta circunstancia, estos marroquíes suelen frecuentar distintas zonas de Ceuta, principalmente las inmediaciones de los supermercados, para pedir comida a los ciudadanos y seguir subsistiendo.

La organización no gubernamental Luna Blanca, que tiene su sede en la mezquita de Sidi Embarek, ha sido una de las que ha puesto en marcha una iniciativa para ayudar a estas personas: servir entre 1.100 y 1.200 menús diarios.

"Es una tarea responsable, delicada y especial que hemos tenido que afrontar porque hay una crisis humanitaria que atender", ha comentado a Efe el responsable de Luna Blanca, Mustafa Abdelkader.

Por este motivo, cada mediodía se forman largas colas de marroquíes junto a la mezquita para atender esta necesidad. "Damos un menú caliente, además de fruta, pan y bebida, que bien puede ser agua o zumo, para lo cual necesitamos muchos recursos materiales, personales y económicos".

Mustafa Abdelkader ha reconocido que los recursos materiales los cubren con las aportaciones de distintas instituciones como la Ciudad Autónoma, la Delegación del Gobierno y el Banco de Alimentos, además de personas anónimas que colaboran, mientras que los personales parten del personal de ONG y de voluntarios.

"Cada vez se corre más la voz y hemos pasado de menos de 500 al día a actualmente servir entre 1.100 y 1.200 menús diarios para atender a estas personas", detalla Abdelkader.

Al reparto de este domingo se han sumado alumnos de 3º del Grado Universitario de Educación Social de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) de Ceuta, que han decidido colaborar con la ONG en el reparto de comida para ayudar a los inmigrantes.

Halima Ahmed, coordinadora del alumnado, ha valorado a Efe el trabajo que han llevado a cabo estos estudiantes y lo que esta acción contribuye para su formación como educadores sociales.

"Estos estudiantes aprenden cada día más allá de los manuales, como en este caso, viviéndolo con su propia experiencia y la colaboración ha consistido en ayudar, apoyar y proteger a todas las personas vulnerables o en riesgo de exclusión social que viven en Ceuta, ya que es una crisis humanitaria sin precedentes", ha expuesto Ahmed.

Y es que la crisis migratoria ha dejado a muchas personas en la calle que no quieren volver a su país y que esperarán la resolución de sus expedientes de asilo para determinar qué les depara el futuro. De momento, la comida caliente la tienen asegurada con esta iniciativa solidaria.

Por Rafael Peña

(c) Agencia EFE