Qué fue del capitán del 'Prestige'

Apostolos Mangouras, durante el juicio del 'Prestige' en 2012. (Photo: MIGUEL RIOPA via AFP via Getty Images)
Apostolos Mangouras, durante el juicio del 'Prestige' en 2012. (Photo: MIGUEL RIOPA via AFP via Getty Images)

Apostolos Mangouras, durante el juicio del 'Prestige' en 2012. (Photo: MIGUEL RIOPA via AFP via Getty Images)

Fue el único condenado por la catástrofe del Prestige, aunque fue absuelto de todas los delitos relacionados con el daño ambiental causado a las costas gallegas. Apostolos Mangouras, capitán griego del petrolero hundido frente a las costas gallegas hace veinte años, fue condenado por desobediencia y condenado a nueve meses de prisión y a pagar los costes judiciales.

El capitán del Prestige fue detenido inmediatamente después de ser evacuado del barco y pasó tres meses encarcelado en la prisión de Teixeiro. Tras quedar en libertad provisional, Mangouras se trasladó a Barcelona, donde fijó su residencia y cumplió con las medidas cautelares que le obligaban a presentarse a diario en comisaria.

Volvió a A Coruña mientras se celebró el juicio durante ocho meses y después volvió a su Grecia natal y se perdió su pista. No se supo nada más de él ni volvimos a escucharlo. Hasta ahora. El equipo de SER Podcast ha ido en busca de Mangouras y ha contado el resultado de la expedición en el cuarto episodio de Chapapote: la mancha del Prestige, el podcast que repasa la mayor tragedia ambiental de la historia de España.

El periodista Manu Tomillo fue el encargado de viajar hasta Grecia para intentar encontrar al que fuera capitán del petrolero. Las primeras informaciones, cuenta en el episodio del podcast, apuntaban a un fallecimiento de Mangouras, pero siguieron investigando y se desplazaron a Icaria, la isla griega donde nació y continúa viviendo el capitán, que ahora tiene 87 años.

Tomillo y su equipo encontraron a Mangouras en una taberna en su pueblo de la isla, donde acude todas las mañanas. A pesar de que fue agradable con ellos, no quiso hablar ante las cámaras ni recordar lo que vivió hace veinte años.

“Fue un shock. Es muy duro ver a una persona de 87 años y ver cómo se emociona, cómo se le caen las lágrimas”, ha contado Tomillo a Manuel Burque, narrador del podcast.

Este artículo apareció originalmente en El HuffPost y ha sido actualizado.

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