La capa de luz verde que rodea a la Tierra vista desde el espacio

De vez en cuando, en las imágenes tomadas por la Estación Espacial Internacional se cuela una especie de anillo de un color verde intenso que parece rodear nuestro planeta. Se trata de un fenómeno menos conocido que las auroras boreales, pero que igualmente tiene como protagonista a nuestra atmósfera terrestre: la luminiscencia nocturna o airglow, en inglés. Es lo que provoca que el cielo nunca esté completamente oscuro de noche.

Durante el día, el sol calienta los gases que componen la atmósfera, gases que están formados por átomos y moléculas. La radiación del sol, en forma de rayos ultravioletas, transporta energía, y esta actúa sobre los átomos, fotoionizándolos. Eso provoca que el electrón se separe del átomo. Por la noche, cuando no se recibe radiación solar, esos mismos átomos ionizados y sus electrones, se recombinan para volverse a unir, y en esa recombinación, se emite un fotón, luz que percibimos como luminiscencia nocturna.

La radiación solar es la forma más común de formación de la luminiscencia nocturna, pero no la única. Rayos cósmicos que impactan constantemente contra la atmósfera también pueden ionizar esos átomos o recciones químicas entre los gases que la componen consiguen igualmente producir luminiscencia. En cualquier caso, al ser un fenómeno tan débil, es difícil de observar a simple vista por el ojo humano, y si estamos en cielo de ciudad con alta contaminación lumínica o al contrario, un cielo demasiado oscuro, la luminiscencia puede pasar totalmente desapercibida.

Así que la mejor forma de apreciarlo es a través de una cámara, con exposiciones largas para captar la mayor cantidad de luz posible. Eso es lo que consiguen algunos fotógrafos o los objetivos instalados en la Estación Espacial Internacional, que nos permiten ver esa capa como un impresionante anillo verde alrededor de la Tierra. O rojo, dependiendo de la hora del día y la intensidad de la radiación solar.