Caos en Sri Lanka: el presidente dejará el cargo, pero no hay acuerdo sobre el primer ministro

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© Eranga Jayawardena / AP

Gotabaya Rajapaksa, todavía presidente de Sri Lanka, deberá abandonar el poder este miércoles 13 de julio. Los legisladores acordaron elegir un nuevo presidente, pero no hay acuerdo sobre el primer ministro. Ambos deberán sacar al país de la bancarrota y de la crisis institucional en la que está sumido. Los manifestantes, que irrumpieron el sábado en la casa presidencial, siguen ahora visitándola como si se tratase de una atracción turística.

Forzado por meses de manifestaciones en las calles de Colombo, la capital ejecutiva y judicial de Sri Lanka, con el país sumido en la peor crisis económica desde su independencia del imperio británico en 1948 y con una larga lista de promesas sin cumplir, Gotabaya Rajapaksa deberá abandonar el poder este miércoles.

El Parlamento de Sri Lanka elegirá el próximo 20 de julio al nuevo presidente para dirigir de manera interina el país.

Mientras, los manifestantes, que sufrían una grave escasez de alimentos, combustible y medicamentos, irrumpieron el sábado en la casa del presidente Gotabaya Rajapaksa, su oficina costera y la residencia oficial de su primer ministro prendiendo fuego a su casa privada en el día más dramático de una crisis que viene agravándose desde hace tres meses.

Las imágenes, que le han dado la vuelta al mundo, de miles de manifestantes asaltando las instalaciones gubernamentales, dándose un baño en la piscina, ocupando dormitorios, jardines y el gimnasio privado de la residencia oficial del presidente, quedarán en la memoria como el hecho que puso fin al legado de Rajapaksa.

Incluso este martes 12 de julio, miles siguen protestando desde el interior de la sede de la Secretaría Presidencial, la residencia oficial del presidente y la residencia del primer ministro, convertidas por los manifestantes en sitios de visita públicos.

Tras su huida de la residencia oficial el pasado sábado, la renuncia de Rajapaksa, que no ha sido visto públicamente ni escuchado desde entonces, se conoció primero a través del presidente del Parlamento, Mahinda Yapa Abeywardena, que ha asegurado que Rajapaksa se encuentra en el país y que renunciará este miércoles, como lo anunció.

Estos eventos llevaron no solo a Rajapaksa a anunciar su dimisión este miércoles 13 de julio, también el primer ministro, Ranil Wickremesinghe, que dijo que se marcharía tan pronto como los partidos de la oposición acordaran un gobierno de unidad.

Pero los líderes de la protesta han dicho que no abandonarán los edificios gubernamentales hasta que sus principales líderes hayan renunciado.

El nuevo presidente servirá el resto del mandato de Rajapaksa, que termina en 2024 y podría nombrar a un nuevo primer ministro, que luego tendría que ser aprobado por el Parlamento.

Entre la esperada renuncia de Rajapaksa este miércoles y la votación, el primer ministro servirá como presidente, un acuerdo que seguramente enojará más a los manifestantes que quieren que Wickremesinghe salga inmediatamente.

“¡Vete a casa Gota!”: el grito de batalla de los manifestantes

"Go Home Gota!" (“¡Vete a casa Gota!”) fue el grito de batalla del sábado, agitando la bandera nacional, de miles de ciudadanos agobiados por el encarecimiento de la vida y las duras medidas de racionamiento. Los manifestantes lograron echar del Gobierno a los miembros del clan Rajapaksa poco a poco.

Al menos cuatro miembros de la familia, entre ellos su hermano, Mahinda Rajapaksa, expresidente y ex primer ministro bajo su mandato, tuvieron que renunciar a sus puestos en los últimos meses debido a la presión ciudadana.

Mientras tanto, este martes las autoridades aeroportuarias de Sri Lanka impidieron la salida del país de Basil Rajapaksa, exministro y hermano menor del presidente, sin conocerse el destino del vuelo.

El presidente de la Asociación de Oficiales de Inmigración y Emigración de Sri Lanka, K. Kanugala, le dijo a EFE, que “tomamos esta decisión porque nos informaron sobre los planes de Basil Rajapaksa de abandonar el país. No queríamos que nuestros oficiales sufrieran las presiones y tensiones de esto”.

La Corte Suprema recibió este martes una petición de una orden provisional para impedir que además de Basil Rajapaksa, el ex primer ministro Mahinda Rajapaksa y el ex gobernador del Banco Central Ajith Nivard Cabraal abandonen el país.

Las “visitas” al palacio presidencial continúan

Desde que Rajapaksa anunció que renunciaría, muchos de los que llegaron el sábado al Palacio enfurecidos ahora están jubilosos, paseando por la vasta residencia como turistas. Dentro y fuera del complejo, decenas de policías desarmados han patrullado la zona, pero no han detenido el diluvio de multitudes.

"El pueblo decidirá quién será su primer ministro y quién será enviado al Parlamento en el futuro (…) los diputados elegidos al Parlamento no pueden decidir, porque no dieron soluciones a los problemas actuales del país, no dieron soluciones a los problemas de la gente. Esa es la razón principal por la que la gente vino a las carreteras para luchar por un cambio”, dijo Sherly Wijesuriya, manifestante en el palacio.

Algunos de los manifestantes destrozaron parte de la propiedad el sábado. El director general del Departamento de Arqueología de Sri Lanka, Anura Manathuga, estuvo la mañana de este martes 12 de julio inspeccionando los daños. "Como arqueólogo, no podemos reemplazar las cosas que han sido dañadas", dijo.

Sri Lanka, un país en bancarrota

Durante meses, los manifestantes han acampado frente a la oficina de Rajapaksa, exigiendo su renuncia por administrar mal la economía. Muchos lo acusan a él y a su poderosa familia, que ha gobernado Sri Lanka durante casi dos décadas, de corrupción y errores políticos que han llevado a la nación insular a la crisis.

La paciencia de la gente se ha desgastado cada vez más con la crisis; que ha provocado escasez de combustible, medicamentos, alimentos y gas de cocina.

Las autoridades han cerrado temporalmente las escuelas, mientras el país depende de la ayuda de India y otras naciones en medio de una negociación de rescate que trata de hacer con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

El primer ministro, Ranil Wickremesinghe, dijo recientemente que las negociaciones con el FMI eran complejas porque Sri Lanka era ahora “un Estado en bancarrota”.

El país anunció en abril que suspendería el reembolso de los préstamos extranjeros debido a la escasez de divisas, aniquilando la confianza de sus acreedores. Su deuda externa total asciende a 51.000 millones de dólares, de los cuales debe reembolsar 28.000 millones de dólares para fines de 2027.

Con los ingresos cayendo estrepitosamente, el país no ha sido capaz de cumplir con la millonaria deuda adquirida para el desarrollo de este país de 22 millones de habitantes.

“La economía de Sri Lanka, que ya cargaba un gran endeudamiento, comenzó a deteriorarse con la crisis global derivada de la guerra en Ucrania, lo que disparó la inflación y los precios del combustible mientras las reservas de divisas comenzaban a caer a mínimos históricos”, señala EFE.

Con AP y EFE

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