Caos en un crucero de Pullmantur: ruido, suciedad y malos olores

WTB

‘Leyendas del Mediterráneo’ era en nombre de un crucero de Pullmantur que zarpó el pasado 8 de abril de la ciudad de Alicante. En él, cientos de ciudadanos españoles esperaban pasar las vacaciones de su vida. Pero su sueño se convirtió en pesadilla: el ruido ensordecedor de los motores no les dejaba dormir por las noches, los baños se atascaron, los orines y excrementos rebosaban por las tazas y por los platos de las duchas, según denuncian varios de ellos en un artículo publicado en El Confidencial.

Todos los pasajeros responsabilizan a Pullmantur de lo sucedido. La touroperadora, en grave situación económica, ofreció un servicio muy por debajo de lo esperado para un crucero que valía la friolera de 6.500 euros por persona.

El barco Horizon, en el que se desarrolló el controvertido crucero de Pullmantur (Pullmantur)

Según revelan los pasajeros, los problemas empezaron muy pronto, En la primera noche, muy pocos fueron los que pudieron dormir. Una fuerte vibración se apoderó de los camarotes y no fueron pocos los que huyeron con el chaleco salvavidas puesto por los pasillos. Pero el crucero de Pullmantur no se estaba hundiendo: ‘solo’ eran los motores de la embarcación, una fuente de molestias que no cesó durante toda la travesía por el Mediterráneo.

Los malos olores y los baños inutilizados también fueron la tónica habitual. Pero la tripulación echaba balones fuera: decían que al barco no le pasaba nada y se negaban a repartir las hojas de reclamación que el pasaje les solicitaba, aduciendo que ellos se regían por las leyes de Malta, no por las de España.

Los que ‘disfrutaron’ de este crucero se quejan de que Pullmantur les obligaba a contratar las excursiones por las diferentes ciudades en las que atracaba el barco. A los que no lo hacían se les prohibía el desembarco, aduciendo inexistentes motivos de seguridad. Además, a cada uno de los pasajeros se le solicitó una propina obligatoria de 72 euros para los trabajadores. 

La situación fue tan desagradable y desesperada que los pasajeros se amotinaron durante uno de los espectáculos celebrados en uno de los salones del navío: rodearon a la tripulación y exigieron la presencia del capitán del crucero de Pullmantur. Éste no apareció, pero sí que habló por megafonía para prometer que todo se iba a arreglar, sobre todo las vibraciones, el ruido y los malos olores. Pero todo era mentira. 

La gota que colmó el vaso fue la muerte de un pasajero, debida a causas naturales, pero que al tripulación ocultó asegurando que el incidente -la presencia de médicos y la salida del cuerpo- había sido una simulación.

Empresa en problemas

 La empresa Pullmantur pertenecía a Royal Caribbean Cruises desde que Marsans la vendió por 700 millones en 2006. En mayo de 2016, el fondo de capital suizo Springwater adquirió el 51% de las acciones y desde entonces la empresa se encuentra atravesando una dura reconversión.

En el crucero de los horrores gran parte de la tripulación procedía de Centroamérica, el norte de África o de Islas Mauricio, y muchos de ellos no parecían tener experiencia en cruceros. Además, es probable que los pasajeros que más se quejaban del ruido estuvieran alojados en camarotes que solo deberían estar disponibles para la tripulación, porque su comidad era reducida.

El mismo medio informa que el el buque (bautizado en su día ‘Horizon’) lleva navegando desde 1989 y, según la tripulación, venía de pasar tres semanas en Cádiz para ser reparado y remozado.

Ahora, muchos pasajeros están estudiando denunciar a Pullmantur por su crucero y pedir una reclamación por daños y perjuicios. Por su parte, la compañía ha negado los hechos y ha asegurado que los camarotes cumplían con los estándares de comodidad y ha culpado a los pasajeros por el mal olor: según la empresa, los baños estaban atascados por los objetos vertidos por ellos.

Al usar Yahoo aceptas que Yahoo y sus socios puedan utilizar cookies para personalización y otros fines