El caos de Boris Johnson en Reino Unido deja a Escocia al borde de la independencia

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Boris Johnson vive su momento político más complicado desde que se convirtió en primer ministro británico en julio de 2019. En mitad de las preocupaciones globales por la aparición de la variante Ómicron y con las consecuencias del Brexit como recordatorio permanente, el líder conservador está envuelto en varias polémicas que están arruinando aún más su imagen.

Y las consecuencias ya se dejan notar en Escocia, donde su gestión del país en los últimos meses está pasando factura. Y es que solo han pasado siete años desde de que los escoceses dijeron no a la independencia, pero el movimiento secesionista ha vuelto a coger fuerza y hoy en día las encuestas dan como ganador al sí.

Escoceses manifestándose en contra del Brexit. (Photo by Ian Forsyth/Getty Images)
Escoceses manifestándose en contra del Brexit. (Photo by Ian Forsyth/Getty Images)

No cabe duda que el Brexit jugó un papel importante. Los escoceses siempre han sido más europeístas que los ingleses y la votación constató la separación del país. Mientras que unos optaron mayoritariamente por el abandono de la Unión Europea, otros apostaron por la permanencia. El triunfo global del Brexit abrió una brecha difícil de cerrar.

Y no ha hecho más que crecer con la errática gestión del primer ministro británico. En este sentido, los datos de la encuesta de Ipsos son rotundos: un 55% votaría a favor en un referéndum de independencia, mientras que un 45% lo haría en contra.

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Pese a que las cifras muestran que la sociedad está dividida en este aspecto, lo cierto es que la tendencia va más hacia el sí. Cabe recordar que en el celebrado en 2014 el no ganó por 10 puntos de diferencia (55,3% frente a 44,7%).

En este sentido, en el último año los apoyos a la secesión han ido creciendo, así como el rechazo a Boris Johnson. El sondeo de Ipsos es claro en este aspecto: cuatro de cada cinco escoceses están insatisfechos con la gestión de Boris Johnson (un 80%).

Actualmente, la tasa de aprobación del primer ministro, según YouGov, está en su punto más bajo desde que llegó a Downing Street, con solo el 29% creyendo que lo está haciendo bien frente a un abrumador 64% en contra. Es decir, los peores datos globales de la era Johnson son incluso superiores a su aprobación en Escocia (un 20%).

Para los escoceses además la mala opinión que tienen de Johnson contrasta con el gran respaldo que le dan a su Gobierno regional, liderado por el Partido Nacional Escocés (SNP), defensor de la independencia. De esta manera, un 84% considera que el Ejecutivo escocés lo ha hecho bien con la vacunación. También destaca en aspectos como maximizar la influencia escocesa en asuntos globales, tomar acción en la crisis climática o manejar la economía.

Y es que al final ambos conceptos van de la mano. Más allá de filias y fobias, la percepción social de que el Gobierno escocés lo está haciendo bien potenciará el independentismo y más si es en contraste con una mala gestión del Ejecutivo de Londres.

Pese a que el mandato de Johnson está fomentando el sentimiento independentista, lo cierto es que no parece que un nuevo referéndum esté cerca. El SNP lo reclama insistentemente desde el Brexit, pero el primer ministro en ningún momento se ha mostrado dispuesto, argumentando que la votación fue en 2014 y el secesionismo perdió.

Boris Johnson en Glasgow durante la COP26. (Photo by Jeff J Mitchell/Getty Images)
Boris Johnson en Glasgow durante la COP26. (Photo by Jeff J Mitchell/Getty Images)

Unos meses para olvidar para Johnson

No cabe duda que los últimos meses no han sido los mejores para el primer ministro. El repunte de contagios de coronavirus se ha unido a las consecuencias del Brexit, como la falta de camioneros que provocó desabastecimientos en gasolineras y supermercados.

Además, recientemente, Johnson se ha tenido que enfrentar a una polémica por irse de vacaciones a Marbella en mitad de la crisis de suministros y a duras críticas por el caso Owen Paterson. En el Parlamento fue reprendido por incumplir el código de conducta durante la sesión en la que se analizaba el escándalo por presunto favoritismo político y conflicto de intereses de este político.

Al parecer, Paterson recibió de compañías privadas hasta tres veces su salario de 95.000 euros al año a cambio de favores políticos y el Gobierno británico le defendió, aunque finalmente tuvo que cambiar de postura ante las evidencias.

También sonada fue su comparecencia en la que terminó hablando de Peppa Pig, un personaje de dibujos animados, ante un grupo de empresarios.

Así pues Escocia se convierte en una preocupación más y no parece que el tema se vaya a resolver a corto plazo. Está por ver si Johnson consigue recuperar su imagen o si su Gobierno tiene un final abrupto.

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