La cantante de ópera que hace un siglo protagonizó varios sonados escándalos

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Su nombre era Lydia Locke, nació en 1884 en un pequeño pueblo del Estado de Illinois, aunque creció en el de Missouri (EE.UU.), y se convirtió en una reconocida cantante de ópera, de principios del 1900, más reconocida y famosa por los continuos y sonados escándalos que protagonizó que por su talento.

(imagen vía unknownmisandry)
(imagen vía unknownmisandry)

A lo largo de varias décadas, de la primera mitad del siglo XX, apareció con frecuencia en innumerables artículos de prensa, en un tiempo en el que no había programas de radio y televisión sensacionalistas, y los lectores iban siguiendo el desarrollo de todas las aventuras y desventuras de esta peculiar personaje a través de las entregas que se iban publicando casi a diario en los periódicos.

Lydia Locke fue considerada por muchos críticos musicales como una de las mezzo sopranos con más talento de su época y con apenas 20 años ya había realizado varias giras mundiales e incluso, durante la temporada 1911-1912, llegó a ser la artista principal de la London Opera House de Oscar Hammerstein. A pesar de ello, fue más conocida por el gran público por las noticias que continuamente se publicaban sobre ella en los tabloides, algunas de ellas habiendo protagonizado algún sonado escándalo.

A lo largo de su vida contrajo matrimonio en siete ocasiones, siendo algunas de sus separaciones y posteriores divorcios de lo más rocambolesco. Por ejemplo, se casó por primera vez con Reginald W. Talbot, 21 años mayor que ella, jugador empedernido y siendo este el cuarto matrimonio para él.

En 1909, Lydia presentó una demanda de divorcio alegando continuos malos tratos por parte de su esposo, quien ejerció violencia domestica con intención de que su mujer abandonara su carrera artística y se convirtiera en una sumisa ama de casa, algo que ella no estaba dispuesta a hacer.

Cuando se encontraban reunidos con sus respectivos abogados, frente al juez, resolviendo el acuerdo de divorcio al que debían llegar, se produjo una acalorada discusión entre Lydia Locke y su esposo, siendo agredida por este. Ella sacó un revólver que llevaba guardado en el bolso, disparándole en el pecho y produciéndole la muerte.

El hecho de que estuviesen acompañados por los abogados y el juez, que actuaron de testigos, le sirvió a Lydia para salir en libertad y sin cargos tras ser juzgada. Pero a pesar de contar con aquellos testimonios que presenciaron cómo fue agredida por Reginald W. Talbot y que su muerte fue en defensa propia, la prensa de la época ya empezó a ensañarse contra ella, publicándose noticias sensacionalistas que intentaban dejarla como consumidora de estupefacientes e incluso se la tachó de llevar una vida licenciosa.

Poco después del suceso conoció al empresario teatral Oscar Hammerstein, quien le consiguió una gira internacional, además de convertirla en su principal estrella en el London Opera House. Fue durante aquella época cuando coincidió con el tenor Orville Harrold, quien estaba casado y pidió el divorcio tras iniciar un apasionado romance con Lydia, con quien se casó en 1913 (tan solo cuatro días después de haberse separado de su esposa).

En 1912 tuvo lugar un suceso que también llenó algunas páginas de los periódicos, en los que se informaba de un accidente automovilístico con once heridos y que habría sido provocado por Lydia Locke tras conducir (supuestamente) en estado de embriaguez tras haber asistido a una fiesta de Halloween en Nueva York.

El accidente mantuvo a Lydia apartada de los escenarios durante un tiempo, algo que aprovecho cierta parte de la prensa para señalar que su carrera en el mundo de la ópera ya estaba acabada e incluso hubo algún artículo en la que se le llegó a dar por fallecida.

Entre medio se produjo su mencionado matrimonio con Orville Harrold, en 1913, y sonados fueron varios escándalos que protagonizaron los recién casados, entre ellos uno durante la luna de miel en Italia en el que ella disparó el revólver contra su esposo (fallando el tiro).

A pesar del mencionado altercado siguieron casados y, cuatro años después (en 1917) saltaba la noticia a la prensa del divorcio de la pareja. No había transcurrido demasiadas semanas de la separación cuando Lydia anunció que contraía de nuevo matrimonio, en aquella ocasión con Arthur Hudson Marks, un exitoso hombre de negocios de quien se divorció, tras seis años de unión llenos de peleas y vaivenes, para casarse (por cuarta vez) con su joven asistente personal, Harry Dornblaser.

No se sabe a ciencia cierta qué es lo que ocurrió durante la luna de miel, pero Dornblaser desapareció sin dejar rastro, no sabiéndose nada de él hasta varios meses después en el que apareció muerto en una cabaña abandonada cerca de Cleveland (Ohio) tras, supuestamente, suicidarse pegándose un tiro.

Esta historia volvió a llenar numerosas páginas de periódicos, al mismo tiempo que Lydia Locke protagonizaba otro escándalo, al reclamar a su exmarido, Arthur Hudson Marks, una pensión de paternidad, tras presentarse con un recién nacido que aseguró que era de él y posteriormente se descubrió que lo había cogido de la maternidad del Hospital Willow (Kansas City).

El bebé fue devuelto al hospital e incomprensiblemente no se presentaron cargos ni denuncia alguna contra Lydia Locke. Pero esta no cejó en su empeño de seguir acosando a su tercer exmarido, a quien estuvo enviando cartas intimidatorias e incluso alguna en la que, utilizando un lenguaje totalmente soez, se despachaba a gusto sobre la que iba a ser la futura esposa de Marks, tachándola de depravada sexual y acusándola de haber participado en orgias o prostituirse. En esta ocasión sí que fue denunciada y juzgada, aunque salió absuelta de todos los cargos presentados contra ella.

En uno de sus viajes por Europa conoció a un conde llamado Carlo Marinovic, procedente de los Balcanes y dedicado al negocio naviero, casándose en 1927 y separándose tres años después, tras una violenta discusión por la gran cantidad de dinero que Lydia se había gastado en bolsos, ropa y joyas. La táctica del quinto esposo para deshacerse de su insufrible esposa fue manteniendo una relación extramatrimonial con una amiga de ella.

Sorprendentemente, Lydia Locke se divorció de su quinto esposo sin hacer demasiado ruido, en una época en la que parece que la ajetreada vida de la cantante de ópera (ya retirada de los escenarios) cogió un rumbo bastante tranquilo y no dio escandalo alguno… o al menos no consta durante un par de décadas ningún artículo sensacionalista protagonizado por ella.

Fue tal la discreción en la vida de Lydia Locke entre 1932 y 1954 que se sabe que llegó a tener un sexto esposo, pero no consta el nombre de éste, dónde o cómo se conocieron ni cuándo se casaron o divorciaron.

A partir de 1954 se volvió a saber de Lydia, quien a los 70 años de edad contrajo matrimonio con Irwin Rose, un millonario empresario inmobiliario que se convirtió en su séptimo esposo y juntos permanecieron hasta la muerte de ella en 1966.

En sus 82 años de vida, Lydia Locke consiguió más menciones en la prensa por los escándalos protagonizados y sus múltiples matrimonios que dejó eclipsada toda su exitosa carrera como cantante de ópera.

Fuentes de consulta e imagen: musicweb/ atlasobscura/ factinate / findagrave/ unknownmisandry

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