Estos son los tres candidatos que aspiran a suceder a Angela Merkel en Alemania

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Tras 16 años en el poder, Angela Merkel dejará la Cancillería en Berlín una vez se forme una nueva coalición de gobierno tras las elecciones federales del próximo 26 de septiembre. Conozca a los candidatos llamados a suceder a la líder europea.

Los comicios marcarán una nueva era política en Alemania y todavía está completamente abierto el panorama sobre quién podría sucederla. Ninguno de los tres candidatos convence del todo a los alemanes y las encuestas de opinión han fluctuado en los últimos meses.

¿Habrá una continuación de la era Merkel, liderada por el candidato de su bloque conservador, Armin Laschet? ¿O lograrán los socialdemócratas y Olaf Scholz dar la sorpresa? ¿O tendrá Alemania un primer gobierno liderado por los Verdes y Annalena Baerbock?

Estos son los tres candidatos que aspiran a convertirse en el nuevo jefe o jefa de Gobierno en Alemania.

Olaf Scholz, el candidato de la experiencia

Hace unos meses nadie habría apostado por los socialdemócratas del SPD y su candidato a canciller, Olaf Scholz.

El partido de centro-izquierda se encontraba en una profunda crisis, generada en parte por haber estado a la sombra del bloque conservador de Merkel como socio minoritario en el Gobierno federal.

Pero su repunte en las encuestas, que llevó al SPD a liderar en intención de voto por primera vez en 15 años, tiene a Scholz con buenas posibilidades de ser el político que le ponga fin a 16 años de gobierno conservador.

El repunte se debe en gran parte al perfil de Scholz, que es el candidato con mayor experiencia de gobierno. Exalcalde de la ciudad de Hamburgo entre 2011 y 2018, Scholz es actualmente el vicecanciller alemán y el ministro de finanzas, dos puestos de muy alto perfil en Alemania.

Esto le ha permitido a Scholz, de 63 años, jugar una doble carta que ha resultado exitosa: por un lado puede demostrar experiencia concreta de gobierno en la era Merkel, pero también puede distanciarse lo suficiente de la canciller y de los conservadores.

Y, a diferencia de sus contrincantes, Scholz no ha tenido mayores meteduras de pata. Es visto como una apuesta segura y poco controversial, algo que tienden a favorecer los alemanes, tan propensos a la estabilidad y tan reacios a los cambios radicales.

Pero Scholz también ha tenido que responder preguntas incómodas sobre su rol como ministro de Finanzas, no solo por los escándalos de Wirecard y Cum-Ex, sino también luego de que la Fiscalía alemana registrara las oficinas de su ministerio en el marco de una investigación más amplia sobre lavado de dinero.

Armin Laschet, el candidato de la continuidad

Armin Laschet, el presidente del partido Cristiano Demócrata (CDU), al cual pertenece Merkel, partía hace unos meses como favorito para convertirse en el nuevo líder alemán, pero su campaña se ha desplomado en las últimas semanas.

En buena parte, su mal momento se debe a errores que han afectado su credibilidad como candidato. En julio, por ejemplo, debió disculparse luego de que se le viera riéndose a carcajadas en una visita a la zona afectada por graves inundaciones.

De 60 años, Laschet es desde 2017 el líder de la región más poblada de Alemania, Renania del Norte Westfalia, y ha sido descrito como un candidato cercano a Merkel y que, sobre todo, podría darle continuidad a buena parte de sus políticas de centro-derecha.

Así mismo, en Alemania destacan el perfil pro-europeo de Laschet, no solo por venir de Aachen o Aquisgrán, una ciudad con fuertes conexiones con Francia, sino también porque entre 1999 y 2005 fue eurodiputado.

A pesar de liderar el partido que ha gobernado Alemania desde 2005, Laschet no ha logrado convencer a los alemanes: en encuestas sobre credibilidad, simpatía y competencia, Laschet se ubica detrás de Olaf Scholz.

Y lo que es más importante –pues los alemanes no eligen a su canciller directamente– es que su bloque conservador también ha perdido apoyo.

En encuestas recientes, la CDU/CSU se ubica alrededor del 20 por ciento en intención de voto, por debajo de los socialdemócratas, que han tenido una remontada inesperada.

Annalena Baerbock, la candidata del cambio

En medio de estos dos candidatos, cuyos partidos forman la actual coalición de gobierno bajo Angela Merkel, Annalena Baerbock ha tratado de presentarse como la candidata de la renovación.

De 40 años, Baerbock es la primera candidata a canciller de los Verdes, un partido cuyo rol en Alemania ha crecido en los últimos años, en especial por cuenta de la crisis climática.

Los Verdes fueron socios minoritarios de los socialdemócratas durante el gobierno de Gerhard Schroeder (1998 a 2005), pero esta es la primera vez que aspiran a liderar el ejecutivo alemán.

Y en mayo sorprendieron cuando por un breve periodo lideraron las encuestas, llevando a los analistas a discutir si a Alemania le esperaba un gobierno verde.

Pero, como Laschet, Baerbock también ha visto su imagen afectada por deslices innecesarios, como cuando se vio obligada a responder preguntas sobre su hoja de vida y su ética profesional.

Baerbock, co-líder de los Verdes desde 2018 junto con Robert Habeck, no cuenta con experiencia de gobierno. Trabajó para los Verdes en el Parlamento Europeo y ha sido parlamentaria en el Bundestag desde 2013.

Además de su énfasis en la lucha contra el cambio climático –el tema clave de campaña de los Verdes– Baerbock propone una postura mucho más fuerte de Alemania contra Rusia y China.

De los tres candidatos, Baerbock es quien tiene menores posibilidades de suceder a Merkel, pero también es muy probable que juegue un rol fundamental en la formación de una coalición tras los comicios.

Esto se debe a que los Verdes son vistos como un posible socio de gobierno tanto de los conservadores como de los socialdemócratas.

Pero esa búsqueda de coaliciones también podría depender de los resultados electorales de los otros partidos en contienda: los liberales del FDP, que han sido frecuentemente socios minoritarios de gobierno; y los dos extremos políticos, el partido de la Izquierda y la Alternativa para Alemania o AfD.

Si bien estos partidos no tienen un candidato formal a canciller, sí podrían afectar el desarrollo de las negociaciones tras las elecciones del próximo 26 de septiembre.

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