Jimena González, una activista transexual para acabar con la "infrarrepresentación" en la Asamblea de Madrid

Agencia EFE
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Jimena González es la número 28 en la lista de Más Madrid a las elecciones del 4 de mayo, un puesto a priori no muy destacado pero suficiente para aspirar a su principal meta: contribuir a acabar con la "infrarrepresentación" de las personas transexuales como ella "en todas las esferas de la vida pública".

El aterrizaje en la política de González es un paso más en el camino del activismo que emprendió años atrás, y que entró en una nueva fase cuando empezó su hormonación.

"Desde ese momento he intentado que mi activismo fuese visibilizar y normalizar mi propio proceso", explica en una entrevista con Efe.

Desde 2019, cuando conoció el proyecto de Más Madrid, ejerce como vocal en la Junta Municipal de Distrito de Chamberí, pero ahora tiene la opción de llegar al escaparate de la Asamblea de Madrid, donde podría darse la insólita situación de haber dos diputadas transexuales en un mismo parlamento: González y la socialista Carla Antonelli.

La oportunidad le ha llegado en un momento clave, en el que considera que hay "una amenaza real" contra los derechos del colectivo LGTBI.

"Nos enfrentamos a la posibilidad de un retroceso en nuestros derechos muy grande", asevera González, quien considera que "el odio nos está comiendo terreno" y eso "tiene una raíz clarísima, que es la irrupción de la ultraderecha en el debate público".

La pujante presencia de partidos como Vox en la arena política, afirma González, "tiene consecuencias directas en lo que pasa en la calle", puesto que "la ruptura de los consensos" a escala institucional "da alas a un sector minoritario de la sociedad que en realidad nunca quiso aceptar estos consensos".

"En el día a día estamos viendo cómo, en Madrid, espacios que ya considerábamos seguros para el colectivo LGTBI y que considerábamos libres de odio, que considerábamos libres de la posibilidad de una agresión verbal o física, los estamos perdiendo", alerta la candidata.

Recuerda además que Vox es "el único socio posible" de la presidenta y candidata del PP a la reelección, Isabel Díaz Ayuso, que "quería mandar el Orgullo a la Casa de Campo" y "lo único que ha hecho" por el colecivo LGTBI ha sido "darse un paseíllo de la vergüenza por Chueca" con motivo de un reportaje.

Uno de los postulados de Vox que más preocupa a González es la posible implementación del veto parental en los colegios, pues cree que "sería una verdadera catástrofe".

"Ninguna ideología política tiene derecho a robarle, a hurtarle a los niños y niñas su derecho a crecer sabiendo cómo es el mundo en el que van a vivir", sostiene.

También avisa de la posibilidad de que haya cambios, o directamente la derogación, de la ley trans de la Comunidad de Madrid, aprobada en 2016 "con un consenso político que probablemente hoy sería imposible alcanzar, y no sólo por la presencia de Vox".

En cualquier caso, los sucesivos gobiernos autonómicos no han tenido "ningún interés" en desarrollar dicha ley, lo cual aspira a hacer Más Madrid, que incluye esta asignatura pendiente como eje básico de su programa electoral en materia LGTBI.

Entre las propuestas más concretas está, por ejemplo, garantizar el acceso permanente de las personas trans a la medicación y tratamientos hormonales, ya que según explica González el frecuente desabastecimiento deja a estos pacientes "en una situación de verdadera angustia", al ser tratamientos "crónicos" que no pueden "parar y luego retomar".

Más Madrid también plantea crear un protocolo para posibilitar el cambio de nombre "en toda la documentación" de los empleados transxuales del sector público regional que estén en procesos de transición sexual.

Otras iniciativas de este partido son la adaptación de los formularios administrativos con la inclusión de una casilla de género "no binario"; incentivar económicamente a las empresas que contraten personas transexuales; o garantizar el acceso de estas a los servicios de ginecología y reproducción asistida.

En este contexto, a González le resulta más crucial si cabe reforzar la presencia del colectivo, pero también "el grado de trabajo político" a nivel institucional, para "tratar de paliar" las "dificultades añadidas" de los transexuales, que "hacen verdaderamente muy difícil que podamos plantearnos siquiera desarrollar nuestra carrera en algún ámbito público".

No ayuda la polémica creada a colación de la ley trans estatal, donde González opina que han primado "unos intereses completamente partidistas, de ver quién se cuelga determinada medalla, y en el medio los derechos de las personas trans están sirviendo de moneda de cambio constantemente".

"Somos la pelota de ping pong que se pasan unos a otros (...) lo que menos interesa aquí son nuestras vidas y nuestros derechos", lamenta González, quien admite que la cuerda entre los movimientos feminista y LGTBI llevó a tensarse "de una manera muy peligrosa", si bien las cosas han vuelto a encauzarse y "se están produciendo cada vez más encuentros que desencuentros". 

Juan Vargas

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