Cáncer de mama: descubren la forma para reducir a la mitad el riesgo de muerte

El ejercicio moderado se relaciona con un menor riesgo de muerte para las mujeres que sobreviven al cáncer de mama. (Foto: Getty)
El ejercicio moderado se relaciona con un menor riesgo de muerte para las mujeres que sobreviven al cáncer de mama. (Foto: Getty)

El cáncer de mama es el cáncer más común en todo el mundo y una de las principales causas de muerte entre las mujeres. Por eso, cualquier forma de prevenir o reducir su mortalidad es un soplo de esperanza para médicos y pacientes. Y hay novedades importantes sobre los efectos del ejercicio en las supervivientes.

La asociación entre la actividad física y la disminución en el riesgo de desarrollar ciertas enfermedades como el cáncer de mama no es nueva y ha sido objeto de estudio a través de los años.

Pero si bien se conoce el efecto 'protector' de la actividad física y la rutina deportiva sobre el riesgo de desarrollar cáncer, su impacto después del diagnóstico de cáncer de mama sigue siendo controvertido.

Por eso, los científicos se propusieron evaluar la asociación de la actividad física, "más allá del funcionamiento diario esencial", con el riesgo de mortalidad por todas las causas en las supervivientes de cáncer de mama.

Ahora los datos son más precisos gracias a un estudio publicado en JAMA Network Open que involucró a 315 participantes de un plan de salud de California. Todas eran supervivientes de cáncer de mama posmenopáusicas (con una edad promedio de 71 años) que habían recibido su diagnóstico inicial de cáncer de mama en etapa temprana al menos dos años antes.

En concreto, las supervivientes de cáncer de mama fueron diagnosticadas entre 1996 y 2012; sus entrevistas de referencia para el estudio se realizaron entre 2013 y 2015.

Para ello, las dividieron en tres grupos según la cantidad de ejercicio que hacían: activas, moderadamente activas e insuficientemente activas. Durante el estudio, se preguntó a las participantes sobre su actividad física en el tiempo libre y la fatiga mediante dos cuestionarios: el cuestionario de actividad física en el tiempo libre de Godin-Shephard y otra herramienta para medir la gravedad de la fatiga. Además, se les hizo seguimiento hasta su muerte o hasta el final del estudio, en abril de 2022.

Durante este período, 45 participantes (el 14,3 por ciento) murieron por cualquier causa, cinco por cáncer de mama.

Tras analizar todos los datos y variantes, los investigadores descubrieron que los niveles moderados a altos de actividad física, equivalentes a caminar unos 15 minutos al día, redujeron la mortalidad en un 60 por ciento en las sobrevivientes de cáncer de mama.

Investigaciones anteriores concluyeron que las mujeres que realizaban actividad física regular antes del diagnóstico de cáncer de mama y después del tratamiento tenían menos probabilidades de que el cáncer regresara o de morir en comparación con las que no hacían actividad física.

El nuevo estudio confirma el 'efecto protector' de la actividad física sobre el riesgo de desarrollar cáncer de mama y despeja las dudas sobre la eficacia del ejercicio después del diagnóstico de cáncer de mama; hasta ahora los resultados de supervivencia rara vez se habían estudiado entre pacientes con cáncer.

"El objetivo de este estudio fue evaluar la asociación de la actividad física más allá del funcionamiento diario esencial con el riesgo de mortalidad por todas las causas entre los supervivientes de cáncer de mama", aclaran los autores.

Los resultados sugieren que "incluso la actividad moderada puede ser vital para extender la supervivencia y la calidad de vida relacionada con la salud".

Ahora sabemos que en caso de recibir un diagnóstico de cáncer de mama sí se recomienda debes hacer ejercicio (puedes practicar estos).

En este punto quiero hacer un apunte importante. En el cuestionario de Godin, el ejercicio extenuante es aquel que hace "latir rápidamente el corazón", por ejemplo, correr, trotar, hockey, fútbol, ​​squash, baloncesto, esquí de fondo, judo, patinaje sobre ruedas, natación vigorosa y largos ejercicios vigorosos como recorrer largas distancias en bicicleta. Mientras que el ejercicio moderado es el "no agotador", como la marcha rápida, el béisbol, el tenis, la bicicleta 'fácil', el voleibol, el bádminton, la natación suave, el esquí alpino, y los bailes populares y folclóricos.

Nos lo confirman expertos como el doctor Daniel López, fisioterapeuta del Hospital Universitario de Gran Canaria Dr. Negrín, quien considera “importante y muy necesario que el paciente con cáncer realice ejercicio físico terapéutico durante el tratamiento oncológico y después de éste ya que un paciente con cáncer que realiza alguna actividad física mejora su fuerza muscular, mejora la capacidad inmunológica y evita recaídas”.

Los planes de atención y recuperación del cáncer de mama "deberían considerar la incorporación de la actividad física porque incluso la actividad moderada puede ser vital para prolongar la supervivencia, así como la calidad de vida relacionada con la salud", concluyen los investigadores.

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