Qué podemos aprender de la batalla contra el cáncer de mama de Martina Navratilova

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Martina Navratilova es embajadora del circuito de tenis femenino profesional (WTA Tour), que se ha aliado con Hologic, una empresa puntera en el desarrollo de material para la detección de enfermedades como el cáncer de mama para dar visibilidad a la enfermedad. (Foto: Hector Vivas/Getty Images for WTA)
Martina Navratilova es embajadora del circuito de tenis femenino profesional (WTA Tour), que se ha aliado con Hologic, una empresa puntera en el desarrollo de material para la detección de enfermedades como el cáncer de mama para dar visibilidad a la enfermedad. (Foto: Hector Vivas/Getty Images for WTA)

En 2010 recibió el diagnóstico: cáncer de mamá. Fue una gran sorpresa. "¿Cómo puedo tener cáncer yo cuando soy una persona tan saludable?", se preguntó la tenista nada más recibir el mazazo. Tenía 54 años y como deportista se había cuidado, estaba en muy buena forma y por supuesto siempre había comido forma saludable.

Pero el cáncer no tiene en cuenta eso, "ser un atleta no te garantiza nada. Es decir, con buenos hábitos mejoras tus probabilidades de evitarlo, pero no las eliminas por completo", ha contado Martina Navratilova en una serie de las entrevistas durante la presentación del Mutua Madrid Open para concienciar sobre la salud de la mujer.

Con su testimonio Martina quiere demostrar que hay muchos mitos en torno a esta enfermedad. Uno de ellos es pensar que lo tienes todo ganado por ser atleta o llevar un vida sana. No es así, hay que tener claro que el cáncer de mama no cuestión de sexo y edad; aunque te cuides, puede tocarte a ti como a cualquier otro ya que existen factores que se pueden controlar.

En el caso de Martina, la tenista cuenta que habían pasado 4 años desde la última mamografía sin que se diera cuenta porque "en esa época me movía mucho, viajaba mucho y acudía a diferentes médicos y simplemente no presté suficiente atención. Pero no obstante resultó que el cáncer se cogió temprano. Probablemente no lo tenía un año antes, pero fue pura suerte que no importara el intervalo de 4 años desde la última mamografía".

Ese es otro de los fallos más comunes, saltarse las revisiones o dejar pasar demasiado tiempo entre las visitas porque "no pasa nada". No tener síntomas ni molestias no quiere decir que haya que dejar de acudir a las revisiones rutinarias. Al contrario, precisamente estas se hacen para comprobar que nada ha cambiado y por si salta la liebre.

"No pospongas las cosas. No pospongas la visita al médico o las revisiones anuales hasta la primavera o hasta el otoño, simplemente hazlas ahora. A veces cuidamos a nuestros animales mejor de lo que nos cuidamos a nosotros mismos, así que imagina que eres tu perro o tu gato y que necesitas un chequeo".

Tras el impacto inicial, Martina tiró de garra y continuó con rutina, ¡al día siguiente jugó al tenis! Sin embargo, apenas podía moverse, estaba exhausta. "¿Qué me pasa?, me pregunté". No fue el cáncer, fueron las emociones de tener cáncer las que la dejaron sin fuerzas.

En este punto, Martina matiza que si bien es importante no paralizar tu vida, es necesario tomarse un tiempo para aceptarlo y contarlo a alguien cercano. "Yo tuve suerte, una de mis mejores amigas también es médica obstetra. Ella es la que me llevó al médico para ver qué se debe hacer y me acompañó".

Muchas pacientes optan por el silencio, prefieren no preocupar a los suyos, y enfrentarse solas a los primeros signos de la enfermedad. La tenista considera que "es importante rodearse de amigos positivos que te ayuden a superar esto emocionalmente, porque fue absolutamente agotador".

Martina cuenta que enseguida cambio el chic para focalizarse en lo "qué había que hacer para vencer esto. Mantenerse positivo es esencial como atleta y fue una actitud útil en este caso. Como también lo es tener un equipo que te ayude".

Los oncólogos aconsejan mantener una comunicación honesta y dialogar con tus seres queridos, médicos y con otras personas después de recibir el diagnóstico del cáncer. "Es posible que te sientas aislado si intentas proteger a los demás de las malas noticias y aparentas ser muy fuerte. Expresar las emociones abiertamente podrá ayudarte a ti y a tu entorno a fortalecerse mutuamente".

Es importante aprender a aceptar la ayuda de los demás. A menudo, los amigos y familiares pueden hacer recados, proporcionar transporte, preparar comidas y ayudarte con las tareas del hogar. Aceptar esta ayuda les da a quienes se preocupan por ti la sensación de aportar algo en un momento difícil.

Sin embargo, a veces no es suficiente con esto. Algunos enfermos de cáncer pueden sentir como si las personas que no han atravesado un diagnóstico de cáncer no pudieran entender del todo cómo se sienten. Por eso también ser útil hablar con personas que hayan pasado por esa misma situación. Otros sobrevivientes de cáncer pueden compartir sus experiencias y darte una idea de lo que puedes esperar durante el tratamiento.

A Martina le dijeron que necesitaba una biopsia y radiación, pero que era un "buen cáncer". Así que se sometió a todas las pruebas que le fueron diciendo. Al principio los médicos decían "probablemente no sea nada, pero hagamos una biopsia", y cuando estaban haciendo la biopsia decían "se ve bien, no debe ser nada”, pero al día siguiente me llamaron y me dijeron que sí que había algo. Es decir, que nunca se sabe, incluso los médicos pensaron que no era nada y luego lo fue. Así que es importante no dar nada por sentado, esto es una carreta de fondo y conviene estar preparada para los contratiempos que puedan ir surgiendo.

A Martina tuvieron que hacerle una lumpectomía, una cirugía para extirpar el cáncer u otro tejido mamario anormal, y un poco del tejido normal que lo rodea, pero no la mama. Es decir, que le quitaron una pequeña parte de la mama. Y luego, radiación durante 6 semanas. "De nuevo tuve suerte, tenía miedo de perder el pecho y resultó que no, aunque muchas mujeres no tienen tanta suerte".

Otro de los aspectos más duros del cáncer de mama es este, hacer frente a los cambios que provoca. Anticiparse a los cambios físicos y consultarlos con el médico puede ayudar a calmar los nervios. Si los medicamentos pueden provocar la caída del cabello, los consejos de expertos en asesoramiento de imagen sobre indumentaria, maquillaje, pelucas y postizos te pueden ayudar a sentirte más cómoda y atractiva. Por lo general, el seguro ayuda a pagar las pelucas, las prótesis y otros dispositivos de adaptación.

Incluso en estos casos hay que mantenerse positivo, "pensar en el próximo punto, olvidarte de las cosas malas y descubrir cómo ganar el partido". Estar constantemente en tratamiento y con pruebas no es fácil pero Martina, como cualquier otra superviviente del cáncer, estuvo dos años con revisiones cada seis meses y luego, una vez al año.

"Al final mi vida realmente no cambió tanto más allá de saber cuál es la solución y qué debo hacer para asegurarme de que esto no vuelva a suceder. He aprendido que hay que ser más consciente de la necesidad de cuidar el cuerpo y evitar que estas cosas sucedan. Así que me hago los chequeos anuales, todos; la colonoscopía, me la haré este año porque han pasado 10 años desde la última",

La conclusión que se puede extraer de esta historia es que debemos ser más conscientes de la prevención, cuidarnos y asegurarnos de que los que nos rodean también se cuiden.

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