Los bebés probetas gestados a partir de embriones congelados tienen un riesgo mayor de desarrollar cáncer infantil

Trabajos de laboratorio en la Clínica ProcreaTec. (Imagen Creative Commons vista en Flickr).

El pasado mes de julio de este año se celebró el 35 aniversario del primer “bebé probeta” nacido en España. Desde aquel lejano 1984 hasta la fecha,  miles de niños en nuestro país se han gestado por esta técnica, hasta el punto de que el 8% de los nacimientos en España comienzan tras una visita a una clínica de fertilidad, y nuestro país se ha convertido en una potencia europea en el campo. Las clínicas de Barcelona, Madrid o Valencia reciben de hecho visitas de muchísimos ciudadanos de otros países de la UE.

Por lo que puedo leer, una de las técnicas que más ha crecido es la que implica el uso de embriones crio-preservados,  ya que permite a la futura madre descansar dos ciclos entre el momento en que dona los óvulos y el instante en que le implantan el embrión, lo cual reduce el estrés y la medicación, favoreciendo que el embarazo llegue a buen puerto.

Bien, pues según un reciente trabajo de la Sociedad Danesa contra el Cáncer, esta práctica (la de congelar los embriones) podría aumentar la probabilidad de que los niños así gestados padezcan un cáncer infantil.

Las cifras se basan en un estudio elaborado con datos de más de un millón de niños daneses, e indican que la probabilidad de que un niño, gestado por fecundación in vitro a partir de embriones previamente crio-preservados, desarrolle cáncer es un 154% superior a la de un niño nacido de una madre fértil.  

Las cifras exactas indican que el número de casos de cáncer en bebes concebidos de forma natural es de 17,5 casos por cada 100.000 niños. En cambio, cuando los bebés nacen a partir de embriones congelados, el número de casos asciende a 44,4 por cada 100.000.

Hay que recalcar que el trabajo de los investigadores daneses no relaciona directamente la técnica de la fecundación in vitro con un mayor riesgo de cánceres como la leucemia, o los tumores cerebrales o espinales. La relación se da únicamente con los bebés nacidos a partir de embriones congelados.

¿De dónde podría venir el problema? Los científicos creen que los procesos de congelado/descongelado, así como los compuestos químicos empleados, podrían contribuir a producir ciertos cambios genéticos que más tarde pueden conducir al cáncer.

Si recientemente has sido padre siguiendo esta técnica no te angusties. A pesar de que el aumento es significativo, sigue siendo bajo ya que solo el 0,4% de los embriones congelados termina por desarrollar cáncer. 

Embrión humano compuesto por 8 células. (Crédito imagen: Wikipedia).

Además, por lo que puedo leer el estudio se produjo estudiando casos de niños daneses nacidos entre 1996 y 2012. Para nuestra tranquilidad, las técnicas modernas parecen ser menos agresivas.

Volviendo sobre el estsudio, del millón aproximado de niños nacidos por fecundación un vitro participantes, se observaron un total de 2.217 casos de cáncer diagnosticados antes de que cumplieran los 20 años. De ese total, 14 provenían de embriones congelados, lo cual es desproporcionado porque este grupo englobaba solo al 0,3% de los niños estudiados, pese a lo cual mostraba el 0,6% de los casos de cáncer. (El porcentaje medio para el grupo del millón de niños estudiados inicial era de solo el 0,2%).

De entre los cánceres observados la leucemia era el más común con 648 casos, seguido del linfoma (242), tumores del sistema nervioso central (541), otros tumores del sistema nervioso (13) y otros cánceres (661).

Hay que añadir que estudios previos realizados en animales ya relacionaban la técnica de criogenizado de embriones con la aparición de cambios epigenéticos. Otros estudios relacionaban el uso de la progesterona durante el tratamiento de fertilidad con un incremento en el riesgo de tanto la leucemia como los tumores de sistema nervioso simpático.

Así mismo, también se ha establecido que la hormona sexual femenina (estrógeno) es un factor de riesgo para el cáncer. Esta última hormona, se emplea en los protocolos de la manipulación de embriones congelados.

El trabajo, liderado por Marie Hargreave (Centro de Investigación de la Sociedad Oncológica Danesa) acaba de publicarse en Journal for the American Medical Association .

Me enteré leyendo el Telegraph.

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