Canadá entrega turbinas para el Nord Stream 1 y le llueven las críticas: "claudica" ante Rusia

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Justin Trudeau, el pasado 26 de junio, en la reunión del G7 en Elmau, Alemania. (Photo: JONATHAN ERNST via Getty Images)
Justin Trudeau, el pasado 26 de junio, en la reunión del G7 en Elmau, Alemania. (Photo: JONATHAN ERNST via Getty Images)

Justin Trudeau, el pasado 26 de junio, en la reunión del G7 en Elmau, Alemania. (Photo: JONATHAN ERNST via Getty Images)

El gasoducto Nord Stream 1 entre Rusia y Alemania está pasando su revisión anual y ha dejado de trabajar por unos días. En 2022, las cosas son distintas a otro tiempo, Moscú ha invadido Ucrania y hay sanciones internacionales en consecuencia, por lo que Europa teme que el cierre del grifo sea definitivo y augura un invierno crudo. Y en mitad de esta incertidumbre, va Canadá y decide entregar turbinas necesarias para ese mantenimiento y genera enormes críticas, dentro y fuera del país

El principal partido de la oposición, la comunidad ucraniana en el país y el Gobierno de Ucrania han acusado a Ottawa de claudicar ante Rusia al dar este paso. Esta pasada noche, el principal grupo de la oposición en el Parlamento canadiense, el Partido Conservador, acusó al Gobierno del primer ministro canadiense, Justin Trudeau, de ignorar sus propias sanciones contra Rusia al permitir la entrega de las turbinas a Alemania.

El diputado conservador Michael Chong declaró en un comunicado que Trudeau ha decidido permitir que “Rusia financie su guerra brutal e ilegal en Ucrania con los beneficios de la energía que vende a Europa”.

Al mismo tiempo, la poderosa comunidad ucraniana en Canadá, la segunda mayor diáspora ucraniana en el mundo tras la de Rusia con más de 1,3 millones de personas, expresó su “profunda decepción” con la decisión del Gobierno canadiense.

El Gobierno de Kiev ya criticó el domingo la decisión canadiense y dijo que supone un peligroso precedente que amenaza la efectividad de las sanciones contra Rusia, según un comunicado que en Canadá dio a conocer la embajada ucraniana en Ottawa. Pero esta noche ha elevado su queja: el Ministerio de Exteriores ha convocado al encargado de negocios de Canadá, directamente. “Se instó a la parte canadiense a replantearse la decisión, que socava la unidad euroatlántica en la aplicación del régimen de sanciones internacional contra la Federación Rusa,” destacó el ministerio en un comunicado.

El Ministerio de Exteriores ucraniano manifestó su “decepción” ante la decisión canadiense, puesto que según afirmó abre la puerta a que Rusia siga empleando la energía como “arma híbrida” contra Europa.

La convocatoria del encargado de negocios se produce un día después de que el Gobierno ucraniano denunciase el acuerdo entre Alemania y Canadá como “una manipulación del régimen de sanciones para complacer los caprichos rusos”.

“Este peligroso precedente va en contra del estado de derecho y tendrá sólo una consecuencia, reforzar el sentimiento de impunidad de Moscú,” señalaron los Ministerios de Exteriores y de Energía en un comunicado conjunto.

¿Necesidad o no?

La polémica se inició el sábado cuando Ottawa accedió a la petición de Alemania de permitir la salida del país de turbinas de gas del gaseoducto ruso Nord Stream 1, que estaban retenidas en Montreal. El regreso de las turbinas, que fueron enviadas a Canadá por Siemens para ser reparadas, estaba bloqueado a consecuencia de las sanciones impuestas por Ottawa contra Rusia.

En las últimas semanas, Alemania había presionado a Canadá para que devolviese las turbinas tras la decisión de Gazprom, el operador ruso de Nordstream 1, de reducir el suministro de gas al 60 %. Según varios medios germanos, de la devolución a Rusia podría depender que el gasoducto vuelva a funcionar una vez finalicen las labores de mantenimiento que comenzaron ayer.

El ministro de Recursos Naturales de Canadá, Jonathan Wilkinson, justificó la decisión de entregar las turbinas al señalar que, tras consultas con Alemania, Ucrania, la Comisión Europea y la Agencia Internacional de Energía (AIE), había otorgado un permiso extraordinario a Siemens Canada para exportar el equipamiento.

“Sin el necesario suministro de gas natural, la economía alemana sufrirá dificultades muy significantes y los mismos alemanes se arriesgan a no poder calentar sus hogares de cara al invierno”, señaló Wilkinson.

Pero Chong y los conservadores canadienses considera que permitir el regreso de las turbinas supone un “peligroso precedente” ante el chantaje del presidente ruso, Vladímir Putin, y rebaja el papel de Canadá en la escena internacional.

Ucrania, vía Exteriores, sostiene que la turbina no es necesaria para que la compañía estatal rusa Gazprom siga suministrando gas a través de Nord Stream 1, ya que la estación de compresión en cuestión está equipada con varias, que han sido desconectadas “sin motivo”.

Según medios alemanes, Siemens Energy anunció que tras la decisión del Gobierno canadiense de devolver la turbina, ésta será transportada en avión a Alemania y después trasladada “lo antes posible” a la estación de compresión, cerca de San Petersburgo.

A la espera

Este gasoducto que transcurre por el mar Báltico hasta Alemania es la principal fuente de abastecimiento de gas ruso en estos momentos para Berlín, pero el flujo se ha reducido en un 60 % a lo largo del mes de junio por problemas técnicos de acuerdo con Moscú.

Este lunes comenzaron las labores anuales de mantenimiento, hasta el 21 de julio, y el Gobierno alemán teme que sean utilizadas como excusa por Gazprom, junto con la falta de la turbina enviada a reparar a Canadá, para interrumpir el suministro de forma definitiva.

Este artículo apareció originalmente en El HuffPost y ha sido actualizado.

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