Un campo de refugiados de extrema seguridad en Grecia alarma a los defensores de derechos humanos

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Las autoridades griegas inauguraron en la isla de Samos un nuevo campo de refugiados con doble alambrado de seguridad, cámaras, rayos X y puertas magnéticas. A pesar de que cuenta con instalaciones más robustas que las que suelen tener los campamentos para migrantes, son muchas las organizaciones que acusan al Gobierno griego de atentar contra las libertades y los derechos humanos y advierten que el centro podría aumentar las problemáticas de salud mental entre quienes lleguen al recinto.

Grecia ha dado comienzo a su política de "control" reforzado de migrantes. Este sábado 18 de septiembre se inauguró el primer campo de refugiados "cerrado", con vigilancia reforzada y aislado de la población local en Samos, una de las islas del Egeo.

Alambre de espino, cámaras de vigilancia, escáneres de rayos X y puertas magnéticas: así es el nuevo centro de refugiados de la isla, que formará parte de un programa más amplio llamado Centros Polivalentes de Acogida e Identificación (MPRIC, por sus siglas en inglés).

Estos establecimientos han sido promocionados por las autoridades griegas como una versión mejorada de los famosos Centros de Recepción, duramente criticados por sus condiciones de hacinamiento, falta de higiene y abandono hacia los miles de migrantes que llegan todos los años a territorio europeo.

"La nueva estructura controlada cerrada mejora mucho las condiciones de vida, está fuera del tejido urbano, tiene medidas de seguridad muy incrementadas para proteger a los beneficiarios, a los trabajadores, pero también a las comunidades locales", aseguró el ministro de Migración griego, Notis Mitarachi, durante una entrevista con el canal EPT.

El más conocido de los Centros de Recepción es el de Moria, en la isla de Lesbos, por el incendio que lo redujo a cenizas en septiembre de 2020. Tras los hechos, 13.000 personas que permanecían allí sin condiciones de vida dignas –en un espacio pensado para 2.000– se quedaron sin techo, a la espera de que la Unión Europea decidiera qué hacer con ellas.

Este episodio no benefició la imagen del Ejecutivo griego, que ha querido dar un vuelco a la opinión que tienen los lugareños locales de las islas. Tras lo sucedido en Lesbos, el Gobierno buscó crear un espacio con mejor infraestructura para los desplazados.

Por eso, ahora los MPRIC han sacado a relucir incluso aires acondicionados, aseos, duchas, lavadoras, agua corriente e incluso una cancha de baloncesto. Pero organizaciones defensoras de derechos humanos denuncian que tras los nuevos acondicionamientos se vislumbra una mayor restricción de las libertades de los solicitantes de asilo.

Las medidas y condiciones de vida de los nuevos campos de refugiados

Ante la disyuntiva, las preguntas sobre qué libertades tendrán los solicitantes de asilo para salir y entrar del nuevo recinto abundan entre las organizaciones defensoras de los derechos de los migrantes.

Si bien a partir del lunes -día previsto para el traslado al nuevo centro- muchos refugiados abandonarán las rudimentarias tiendas de campaña, montañas de basura y plagas de ratas que caracterizan los campamentos que hasta ahora han recibido a los migrantes, estas personas harán frente desde entonces a un nuevo régimen.

Con un pase electrónico como identificación, los desplazados del centro no podrán salir desde las 8 de la tarde hasta las 8 de la mañana del recinto, ya que las puertas estarán cerradas y, de no presentarse, podrían enfrentar medidas disciplinarias.

MSF advierte de las consecuencias en salud mental de los refugiados

Los expertos señalan que su localización en la isla de Samos ya es bastante aislada como para coartar la libertad de sus residentes, algunos de ellos estancados por años en la isla y sin poder trabajar ni ir al colegio.

Distintas organizaciones y grupos de ayuda han expresado su preocupación por la estructura de los nuevos campamentos en lugares aislados y el confinamiento de los residentes.

"Podemos decir que esto es una prisión", dijo un refugiado afgano, en calidad de anonimato, sobre el nuevo reciento.

La organización de Médicos Sin Fronteras expresa especialmente su preocupación sobre la salud mental de las personas en estos campos de refugiados. Advierten que entre abril y agosto de 2021, un 64% de los nuevos pacientes que llegaron a su departamento de salud mental en el centro de Samos presentaban pensamientos suicidas. Muchos acusan situación de estrés por pensar en vivir entre rejas y no tener libertad de movimiento.

"El nuevo centro es la ilustración perfecta de la política de la Unión Europea (UE) en materia de migración: retener y detener a personas que huyen de la violencia y castigarlas por querer estar a salvo. Es una vergüenza", lamentó Patrick Wieland, coordinador de Médicos Sin Fronteras en Samos.

La representante de la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) en Grecia, Mireille Girard, también expresó sus reservas respecto a este nuevo plan.

"La palabra 'cerrado' aparece a menudo y esto es preocupante (...) los solicitantes de asilo necesitan protección, no son delincuentes ni un riesgo para la comunidad, son personas que necesitan ayuda", aseguró Girard a la agencia de noticias AFP.

Además, dentro de los centros, las situaciones de violencia son casi diarias. Las mujeres en calidad de refugiadas o tramitando su solicitud tienen la doble barrera: la de vivir restringidas y además enfrentando acoso, según informa en base a testimonios Nathalie Savaricas, la corresponsal en Grecia de France 24.

Acusaciones a la Unión Europea por su política migratoria

El campamento de Samos es el primero de varios en las islas del Egeo. Le seguirán cuarto más en Leros, Lesbos, Kos, Quíos y la Unión Europea es quién está detrás de su financiación, ya que se ha comprometido con 276 millones de euros para su construcción.

El motivo: Grecia es el país que recibe la mayoría de las llegadas de inmigrantes por mar desde el país vecino, Turquía. Tras años de quejas ante los otros países miembros de la Unión Europea por la falta de una política común ante la llegada de migrantes, el Gobierno griego lanzó la construcción de un muro de 40 kilómetros en su frontera con Turquía y además lleva a cabo campañas para desalentar la llegada de migrantes al país.

Por ejemplo, en Afganistán, el Ministerio de Migración está llevando a cabo una campaña de cómo es la vida de los migrantes ilegales en el país que solicitan protección internacional. Por métodos como este, los activistas acusan la política migratoria de la Unión Europea como "criminal".

Se acusa a las fuerzas de seguridad griegas de llevar años devolviendo irregularmente a Turquía a miles de migrantes, algunos incluso con los papeles en regla, que son capturados en el país y llevados hasta el río Evros, en la frontera con Turquía.

El problema de políticas migratorias en la zona es poco menos que grave. En febrero de 2020, Ankara decidió dejar de aceptar la devolución de inmigrantes irregulares que no tuvieran el estatus de refugiado, rompiendo con lo que se había comprometido en el acuerdo firmado con la Unión Europea en marzo de 2016 y rechazó seguir siendo el "patio trasero" de migrantes que buscan llegar al viejo continente. Desde entonces, las denuncias de devoluciones de migrantes de manera ilegal se cuentan por miles.

Las negociaciones entre la Unión Europea y Turquía en estos momentos son tensas y los expertos opinan que este último tiene ahora un mayor poder en la negociación y que en sus manos está ahora decidir si dejar pasar a los migrantes hacia Europa, y Grecia en concreto.

Por su parte, la Unión Europea teme ver una escena como la de 2015, cuando miles de refugiados sirios llegaron a Europa buscando asilo y huyendo de la cruenta guerra de su país. Son varias las potencias occidentales que se niegan a enfrentar una nueva crisis de migrantes.

En esta línea, el 17 de septiembre se llevó a cabo una cumbre en Atenas a la que asistieron los principales dirigentes mediterráneos. En esta, los siete jefes de Estado y de Gobierno del Sur de Europa, así como el Ministro de Relaciones Exteriores de Portugal se comprometieron a "no dejar sola a Grecia" con la acogida de migrantes si se presentaba un caso similar al de 2015.

Con EFE, AFP y medios locales

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