Campo o ciudad: ¿dónde quieren vivir los estudiantes universitarios?

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¿Urbanitas o rurales? ¿Qué espacios de cohabitabilidad anhelan los universitarios españoles? Aunque responder a estas preguntas suponga adelantar las conclusiones de nuestro estudio, por una vez vamos a empezar la casa por el tejado: en general, la comunidad de estudiantes española preferiría vivir en la ciudad, pero trasladando al espacio urbano las condiciones de respeto al medioambiente que caracteriza la vida en entornos rurales.

Esos son los resultados más relevantes de un trabajo recientemente publicado donde analizamos las respuestas de 220 estudiantes universitarios españoles de grado y posgrado ante estímulos relacionados con el entorno rural y urbano y el medioambiente.

Ante el cambio climático, la muestra analizada en este estudio ha mostrado una gran conciencia medioambiental y nos ha proporcionado una fotografía de los espacios de convivencia que desean: lugares seguros, inclusivos, sostenibles y respetuosos con el medioambiente. En gran medida, se trata de las mismas reivindicaciones propuestas por la ONU dentro de sus Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) ante la evidencia de que no disponemos de un planeta B.

Un efecto positivo de la covid-19

La conciencia medioambiental de los jóvenes resulta un hecho constatado desde hace años por UNICEF, pero los efectos de la pandemia provocada por la covid-19 han acrecentado en este sector de la población la preocupación por el clima y han abierto un espacio de reflexión sobre cómo deberían transformarse las ciudades del futuro para ser más sostenibles y habitables.

Desde el comienzo de la crisis social, económica y sanitaria que trajo la pandemia, las principales instituciones internacionales se preocuparon por preparar a la población para afrontar cambios irreversibles que ya afectan a las relaciones sociales, estilos de vida y los vínculos que deberíamos plantearnos mantener los seres humanos con el medioambiente, tal y como alerta la ONU.

Bienestar en el campo, enfermedad en la ciudad

Nuestra investigación debería entenderse como una aproximación a lo que los jóvenes esperan encontrar en sus espacios de convivencia.

Los participantes escribieron listas con las palabras que les sugerían conceptos como campo y ciudad. A partir de ellas, construimos prototipos comunitarios o modelos cognitivos compartidos a través del análisis del léxico que contenían. Estos modelos ya han demostrado su eficacia en trabajos previos.

Hemos constatado que los estudiantes universitarios poseen una elevada conciencia social orientada a la protección del medioambiente al asociarlo con términos como cuidado, reciclaje, futuro, vida, cambio climático y naturaleza.

En cuanto a las categorías de ciudad y campo, las palabras más centrales muestran una clara diferencia en la percepción de ambos conceptos. La ciudad se asocia con la enfermedad, el humo, el agobio o el ruido, mientras que el campo se asocia a la vida, al aire, la paz, la tranquilidad y la alegría.

La influencia de la pandemia

Al referirse al medioambiente, las mujeres evocan aspectos relacionados con su conservación (futuro, respeto y necesidad), mientras que los hombres actualizan elementos como verde y cambio climático.

Atendiendo a la edad de los encuestados, los estudiantes de grado parecen no tener tanta conciencia social en las categorías de campo y medio ambiente. Sus conceptualizaciones muestran realidades concretas (animal, aire, planta) frente a los conceptos abstractos que indican mayor compromiso de quienes cursan un posgrado (mejorar, vida, respeto).

Aquellos que sufrieron el confinamiento inicial en entornos urbanos muestran una visión más pesimista de la ciudad (estrés, enfermedad, vacío) que los que lo hicieron en zonas rurales: bullicio, aglomeración.

Al describir el medio rural, quienes pasaron el confinamiento en entornos urbanos suelen idealizar el campo (verde, alegría) y muestran anhelos de cambio referidos a su relación con el medioambiente: futuro, necesidad… Quienes estuvieron confinados en el medio rural evocan asociaciones más realistas: en el campo (árbol, flor) y en el medio ambiente (animal, aire).

Comparando con estudios previos a la pandemia relacionados con la percepción que la juventud tenía de los entornos urbanos, nuestros datos reflejan ahora mayor preocupación, solidaridad y conciencia entre los universitarios hacia estos espacios llamados a transformarse definitivamente.

Vivir en la ciudad como si fuera el campo

Nuestro trabajo ha evidenciado que estamos en un momento de la historia que va a transformar la forma de relacionarnos en los espacios de convivencia. En este sentido, los resultados deberían ayudar a reflexionar sobre los modelos tradicionales de diseño de las grandes ciudades.

Es probable que la conciencia hacia la protección del medio ambiente genere en las personas el deseo de entrar en contacto con la naturaleza. En algunos casos, incluso podrían trasladar sus espacios de coexistencia a entornos rurales donde se garantiza un mayor distanciamiento social y un contacto más directo con el entorno natural.

No obstante, también cabe la posibilidad de diseñar entornos urbanos más sanos donde la protección de la naturaleza y la adopción de soluciones basadas en la conciencia medioambiental garanticen una mejora de la calidad de vida de los residentes en las ciudades. En resumen, trasladar a los entornos urbanos las condiciones de vida beneficiosas de los espacios rurales.

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

Antonio Manuel Ávila Muñoz es IP del proyecto de investigación Observación del Pulso Social de Andalucía a través del Análisis Léxico financiado por la Junta de Andalucía con fondos FEDER (Proyecto PULSO, UMA20-FEDERJA-013).

Ester Trigo Ibáñez y Inmaculada Clotilde Santos Díaz no reciben salarios, ni ejercen labores de consultoría, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del puesto académico citado.