La campaña con un cuadro de Basquiat que el propio artista habría odiado

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Dos embajadores de lujo: Beyoncé, luciendo un espectacular vestido de noche, y Jay Z, combinando con estilo sus vistosas rastas con un elegante smoking; un piano y, de fondo, envolviendo toda la escena con su llamativo verde azulado, un cuadro de Basquiat.

¿Qué podía salir mal con este sofisticado escenario diseñado para la última campaña de Tiffany&Co? Pese a que muchos han caído rendidos ante este despliegue de glamour, la joyería no ha tenido en cuenta un detalle: a Basquiat no le habría gustado en absoluto este montaje.

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Jean-Michel Basquiat, artista estadounidense de ascendencia haitiana y puertorriqueña, alcanzó gran reconocimiento antes de su trágica y prematura muerte a los 27 años. Lamentablemente, no podemos preguntarle directamente qué opina de la utilización de su obra en la campaña de Tiffany’s, pero algunas de las personas que le conocieron bien han hablado al respecto. De hecho, han puesto el grito en el cielo.

Es el caso de Alexis Adler, quien vivió con el artista entre los años 1979 y 1980, y que afirma haberse sentido “horrorizada” al ver la campaña. “La comercialización y mercantilización de Jean y su arte en este punto”, ha dicho, “realmente no es de lo que se trataba Jean”. Según explica, si Basquiat viviera hoy habría querido ver sus obras colgadas en las paredes de un museo para disfrute de todo el mundo, en lugar de ser propiedad privada de una marca.

También se ha pronunciado Al Diaz, compañero de Basquiat, con quien compartía el pseudónimo artístico “SAMO”, para aclarar que la asociación del artista con lo lujoso es un error: ni le deslumbraba ni le importaba lo más mínimo el mundanal lujo. Mucho más duro ha sido el que fuera asistente del artista, Stephen Torton, que ha señalado que el racismo de la época habría hecho impensable que a Basquiat le hubieran dejado siquiera entrar en un establecimiento de Tiffany’s cuando estaba vivo.

Por su parte, la marca no ha respondido todavía a todas estas críticas. Muchos han señalado el indiscutible parecido de la obra con el clásico “azul Tiffany” tan característico de la marca. ¿Se aferrarán a la explicación de que no se trata de una coincidencia y el artista quiso rendir homenaje a la joyería?

Vía Beyoncé
Vía Beyoncé
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