La campaña de las disyuntivas

Agencia EFE
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Madrid, 1 may (EFE).- La conjunción 'o' nunca se había repetido tanto en unos comicios en Madrid, pero las de 2021 pasarán por ser las elecciones de la disyuntiva ideológica, las elecciones de elegir no entre programas ni promesas, sino entre alternativas que contraponen conceptos tan amplios como la libertad y la democracia a corrientes como el comunismo, el fascismo o el socialismo.

Cuando el bipartidismo parecía cosa del pasado y el abanico de opciones reales para conformar gobiernos parecía más abierto que nunca, los partidos que aspiran a tomar las riendas en la Puerta del Sol han planteado la cita con las urnas del 4 de mayo como una nueva disyuntiva pero no basada en las siglas, sino en ideales que retrotraen a hace un siglo.

Porque si el PP arrancó la precampaña con un sonoro 'socialismo o libertad', que tornó en 'comunismo o libertad' al presentarse candidato el líder de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, es ahora la izquierda la que invita al votante a plantearse la elección en términos absolutos, con su 'fascismo o democracia'.

'Trumpistas', 'chavistas' o 'castristas' han sido otros términos recurrentes en una campaña crispada, tensa y salpicada de amenazas y algún disturbio, en la que se ha escuchado más teoría política que soluciones prácticas para los madrileños.

LEGISLATURA ATÍPICA, CAMPAÑA DISTINTA

La legislatura que comienza tras el 4 de mayo será atípica, porque por primera vez hay un adelanto electoral y los madrileños elegirán un Gobierno sólo para dos años, hasta que en 2023 se vuelvan a celebrar elecciones junto con la mayoría de comunidades autónomas.

Al breve periodo legislativo que hay por delante se le suma el hecho de que serán dos años marcados básicamente por la respuesta sanitaria al coronavirus y por la crisis económica que la pandemia ha dejado tras de sí.

Dos factores que, sumados, han contribuido a que los partidos no hayan defendido, como en otros comicios, una ristra de propuestas y promesas en las más diversas materias, desde la educación hasta el medioambiente, pasando por el transporte, el deporte, la vivienda o los jóvenes.

En abril de 2021 se ha hablado de coronavirus y sanidad, de empleo y economía, con discretas alusiones a los demás temas. Las 'grandes' palabras -democracia, libertad, fascismo, comunismo...- han sonado más que términos como inversión o servicios, e incluso que otros 'clásicos' de las campañas como transparencia, corrupción o austeridad.

LA SEGURIDAD, AL PRIMER PLANO

Seguridad es otra de las palabras que más ha sonado, pero no tanto como eslogan -es Vox quien ha recurrido a ese término para ganar votantes- ni como consecuencia del riesgo terrorista que se palpaba en elecciones del pasado, sino como consecuencia de una inusual cascada de cartas amenazantes recibidas por algunos de los candidatos o por altos cargos del Gobierno.

Unas cartas que añadieron más tensión política y crispación a la mosttrada por los candidatos durante estas semana, con escenas como la interrupción de un debate a la mitad al levantarse varios de los asistentes, o mítines con detenidos por arrojar piedras u otros objetos a los oradores y sus simpatizantes, como ocurrió en el de Vox en Vallecas.

Ha sido una campaña pasada por los tribunales: desde las denuncias entre unos y otros por utilizar medios de los Gobiernos madrileño o central para hacer "electoralismo" (PP y Unidas Podemos), hasta la anulación de candidatos en las listas por no cumplir con los requisitos para presentarse (como Toni Cantó con el PP), pasando por denuncias por celebrar mítines en zonas sujetas a restricciones por la covid o denuncias contra carteles electorales polémicos sobre inmigración (Vox).

Y también ha sido una campaña de vetos: los de quienes ponían condiciones para sentarse a debatir, los de quienes anunciaban antes de las urnas con quién sí pactarían y con quién no, los de quienes proponían cordones sanitarios a Vox y los de quienes, antes de saber si estarán o no al frente del nuevo Gobierno, ya vetaban algunas de las propuestas de sus "hipotéticos" futuros socios.

MÁS ESPAÑA QUE MADRID

Las elecciones a la Asamblea de Madrid nunca habían llevado tantas veces en sus mítines e intervenciones las palabras "Moncloa" o "España", porque aunque lo que ocurre en la Comunidad de Madrid suele ser espejo de lo que puede pasar en el país, los de 2021 son los comicios madrileños más "nacionales" que se recuerdan.

Pablo Iglesias (Unidas Podemos) o Hana Jalloul (PSOE) no son los primeros ni los únicos miembros del Gobierno central o altos cargos que se han apeado de su puesto en la Moncloa para batirse en las urnas de una comunidad autónoma, pero aún así la salida del primero de ellos de la vicepresidencia dio el aviso de la importancia que para todos los partidos, a nivel nacional, tienen estos comicios.

El PP los ha planteado como una lucha entre su candidata, Isabel Díaz Ayuso, y el presidente de España, Pedro Sánchez; a su vez, el resto de candidatos arremeten contra la gestión de Ayuso en contraposición a Moncloa o a otras comunidades; y otros vinculan las posibles victorias o derrotas con el mayor o menor peso de los líderes nacionales en sus partidos (el propio Iglesias en Unidas Podemos, Inés Arrimadas en Cs o Pablo Casado en el PP).

A escasos tres días de las elecciones madrileñas menos madrileñas, los madrileños se levantarán el 4 de mayo con los mismos problemas e inquietudes que el día 3 y con la misma necesidad de soluciones desde las administraciones y los partidos, aunque la invitación que reciben para ir a votar parece que se limita a "ideología o ideología".

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