Los camioneros que cruzan a al continente y los que sigue bloqueados en Inglaterra

Béatrice JOANNIS
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El conductor rumano de camiones Christian Cosma respira con algo de alivio este miércoles en el puerto francés de Calais. Es uno de los pocos afortunados --entre cinco mil camionerors-- que logró cruzar el Canal de la Mancha, pero aún está a 2.500 kilómetros de casa y Navidad se acerca.

A la misma hora su colega francés Laurent Beghin sigue bloqueado en el lado inglés del canal y aún no pudo someterse a un test de detección del covid-19, que debe ser negativo para poder cruzar a Francia. "Le dije a mi jefe que ya no valía le pena enviarme a Inglaterra", se lamenta.

El martes por la tarde, Francia autorizó el paso a ciertos vehículos desde el Reino Unido, con la condición de presentar un test negativo de covid-19 de menos 72 horas, así como de su variante.

Esta nueva cepa se ha extendido en suelo británico, lo que llevó a varios países a suspender desde el domingo a medianoche la circulación de personas procedentes de las islas británicas.

Abrigado con una sudadera con capucha, pese a un clima templado en pleno invierno, Christian Cosma está agotado tras la larga espera en Inglaterra.

Pero al menos logró atravesar el canal de la Mancha con su vehículo , unas horas después de la reapertura del tráfico, bajo estrictas condiciones.

"Fue muy mal, esperamos al menos 50 horas, no había baños, nada para comer. Busqué un hotel en los alrededores pero todo estaba ocupado", cuenta desde una gasolinera cerca de Calais, adonde llegó en ferry el miércoles por la mañana.

Este hombre debe su regreso a su jefe, que le consiguió una cita para someterse a un test de covid-19, pero... a 300 kilómetros del aparcamiento donde esperaba para poder embarcar.

"Hice 300 km para ir a hacerme la prueba y después 300 km para volver a Dover y ahora, aún tengo 2.500 km para volver a casa", dice el rumano, decepcionado por no poder estar con los suyos el 24 de diciembre, sino solo el 25.

"Eramos diez personas máximo en el barco", relata, asegurando que tuvo que enseñar el resultado negativo de su test "cuatro o cinco veces en la terminal".

- "Como animales" -

La suspensión de las conexiones amplificó la obstrucción alrededor del puerto de Dover, donde se aglomeraron unos 5.000 camiones.

El tráfico se reanudó la madrugada del miércoles entre el Reino Unido y Francia, aunque muy lentamente para los ferrys que transportan camiones. A mediodía solo 20 vehículos ligeros habían cruzado a Calais, una cifra "infinitesimal" respecto a la habitual, según la comunicación del puerto.

Por la tarde, en cambio, el tráfico se vio detenido debido a bloqueos en Dover. Ningún ferry llegó a Calais por la tarde y, hacia las 17H00, aún había tres barcos amarrados, esperando a que la situación se desbloqueara en Dover para reanudar su rotación.

Muchos camiones se presentan de nuevo en sentido contrario para embarcar hacia Francia, según la empresa que gestiona los puertos del estrecho.

"Creo que la próxima vez, los conductores van a negarse a ir" al Reino Unido, concluye Christian Cosma.

Una opinión compartida por Laurent Beghin, que el miércoles seguía bloqueado en el sur de Inglaterra, en un aeropuerto fuera de servicio.

"¡Imposible volver a mi casa por Navidad!", lamenta el camionero, que vive cerca de Dunkerque, en el norte de Francia, y atravesó el canal de la Mancha el domingo a mediodía antes de entregar su carga de pintura la madrugada del lunes.

Ante la imposibilidad de regresar a Francia el lunes, cuenta que se estacionó en un parking pero fue multado con 70 libras por aparcamiento ilegal.

"Después nos estacionaron como a animales en el aeropuerto. Hay 12 filas y más de 100 camiones por fila", describe. "Es asqueroso, ni siquiera hay duchas, solo pusieron cabinas de baños. Ayer, nos dieron dos botellas de agua de 50 cl, nada para comer", denuncia.

Y sobre todo, ninguna prueba por ahora. "Para los tests, no nos han propuesto nada por el momento", explicaba.

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