Camionero británico admite cargos tras la muerte de 39 migrantes vietnamitas

La policía británica custodia el camión en el que fueron hallados 39 cuerpos el 23 de octubre de 2019 en un polígono industrial en Grays, al este de Londres

El conductor de un camión frigorífico en el fueron hallados muertos 39 migrantes vietnamitas en octubre en Inglaterra, acusado de homicidio involuntario, se declaró culpable el lunes del cargo de "conspiración para ayudar a la inmigración ilegal" ante un tribunal londinense.

Originario de la provincia británica de Irlanda del Norte, Maurice Robinson, de 25 años, también se declaró culpable de haber sacado beneficio económico de esta actividad, durante su comparecencia por videoconferencia ante la corte penal de Londres desde la cárcel de alta seguridad de Belmarsh, en el sureste de la capital.

Robinson está imputado de homicidios involuntarios, tráficos de seres humanos, conspiración para ayudar a la inmigración ilegal y blanqueo de dinero, pero el lunes no se pronunció sobre los otros cargos.

Otro hombre, de 36 años, también ha sido arrestado en el este de Londres, anunció este lunes por la noche la policía de Essex en su cuenta de Twitter. Es sospechoso de ayuda a la inmigración ilegal y de homicidios involuntarios y por el momento "permanece en detención preventiva", precisa el mensaje.

Un tercer hombre, Christopher Kennedy, también compareció durante el día ante el tribunal de Chelmsford, al noreste de Londres. Este camionero norirlandés de 23 años fue arrestado el viernes por la mañana en los alrededores de Londres y está acusado de facilitar el tráfico de personas y la inmigración ilegal entre mayo de 2018 y finales de octubre de 2019.

Los dos hombres permanecerán detenidos hasta la próxima vista judicial el 13 de diciembre.

Los cadáveres de 31 hombres y 8 mujeres, entre ellos dos adolescentes de 15 años, fueron encontrados el 23 de octubre dentro de un camión en el polígono industrial de Grays, al este de Londres. El remolque del camión procedía del puerto belga de Zeebrugge.

Muchas de las víctimas eran originarias de una región pobre del centro de Vietnam. Sus familias se habían endeudado por miles de dólares para enviarlos al Reino Unido utilizando a traficantes de migrantes.

El drama conmocionó al país y expuso los peligros de una inmigración ilegal tras la cual la mayoría de vietnamitas acaban trabajando en salones de manicura o plantaciones ilegales de cannabis en el Reino Unido, reducidos a un estado de semiesclavitud.