¿Deberíamos cambiar el lenguaje para incluir a personas sin sexualidad binaria?

Vonn Jensen, una modelo transgénero no binaria. REUTERS/Andrew Kelly

Las distintas identidades sexuales llevan consigo una adaptación en el lenguaje que, aunque no cuenta con el beneplácito de la Real Academia de la Lengua, se está convirtiendo en un requerimiento para honorar el respeto a las personas que no se sienten identificadas con ningún género binario, es decir como hombre o mujeres. Hay quien, directamente, no está dispuesto a pasar por el aro y prefiere no adaptar su lenguaje; otros, en cambio, sí deciden hacerlo para no herir sensibilidades. No es fácil.  

Cada vez hay más personas que hacen pública su pertenencia a una género que no admite los pronombre él o ella. Recientemente, Janelle Monáe, célebre cantante estadounidense, manifestó que “no hay nada mejor que vivir lejos del género binario”. Otro ícono del pop actual, Sam Smith, también se ha definido como persona no binaria. Hay más, como Asia Kate Dillon, quien se convirtió en la primera persona no binaria en interpretar un personaje no binario en televisión; o Angel Evangelisto, estrella de la pequeña pantalla que tampoco se siente identificada con la etiqueta de hombre o mujer. 

La conciencia social sobre la gente que tiene este tipo de identidad es cada vez mayor y hasta Coca-Cola quiso usar esta tendencia para dejar claro que su prioridad es que el producto llegue a todos por igual, como se demostró en el anuncio publicitario mostrado durante la Super Bowl de 2018: “Hay Coca-Cola para él y ella y para mí y para elle”. Cuanta más conciencia, más responsabilidad.

El Centro Nacional de Igualdad Transgénero (NCTE, en sus siglas en inglés) es un organismo estadounidense que protege los derechos de la comunidad LGBTI. Entre sus cometidos hay uno que es el de recomendar cómo referirse a las personas no binarias. Para ello, indican que hace falta tener una mejor comunicación para conocer cómo quieren que se refieran a ellos, con el nombre y con el pronombre

Una de las últimas tendencias es que, en Estados Unidos, los perfiles de determinados empleados que aparecen en las páginas web de algunas compañías ya incluyen los pronombres que quieren que sus interlocutores usen con ellos: them/their, en inglés, es decir, les o elles. Este último término, que en la RAE aparece como “dígrafo” (secuencia de dos letras que representa un solo sonido), nació entre las comunidades transfeministas para representar a las personas no binarias. Las campañas que se están realizando para que la RAE lo incluya también sugieren el uso de la tilde para diferenciarlo de “dígrafo”. Es así como la letra ‘e’ se convierte en la solución de las personas no binarias - también de aquellas que están en contra de que la generalización sea masculina. Pero lo que es un arreglo para unos, supone un desaguisado para otros

Para los que no quieren herir sensibilidades, adaptar el lenguaje a estos nuevos usos es una tarea muy difícil. Por muy buena que sea la intención cuando se está frente a una persona no binaria, siempre hay uno o varios lapsus que acaban apuntando a su género biológico. Se trata de una adaptación que requiere un esfuerzo mental por parte del interlocutor, pero también hace falta un grado alto de paciencia de la persona no binaria. La adaptación lleva su tiempo porque el lenguaje generaliza en masculino y no entiende más que género que éste y el femenino cuando se refiere a las personas. Así ha sido toda la vida, y esta transición, como todas, llevaría su tiempo hasta que la sociedad se acostumbre.

Rocío Gómez es la autora de ‘Pequeño manifiesto sobre el género neutro en castellano’, una referencia que aboga por la existencia de un lenguaje más inclusivo. Según expone en su publicación, existen “dos fenómenos culturales distintos que hacen necesaria la implementación de un género neutro en el castellano”: el machismo en el lenguaje y la presencia del género no binario.

“La toma de conciencia sobre el machismo en la sociedad que se encuentra infiltrado hasta en el lenguaje, lo que resulta en un idioma cuyo genérico es el masculino. Puede parecer algo menor pero hay que recordar que la realidad se construye desde la palabra”, señaló en su escrito antes de centrarse en el segundo punto. La emergencia de identidades de género que no responden al binario hombre-mujer; no porque en la antigüedad no existiera gente que no se sintiera cómoda con el género asignado, sino porque hasta hace algunos años a esas personas no se les hubiera ocurrido cuestionar lo establecido. La causa que las une entonces es el feminismo, en particular las nuevas olas que traen consigo un cuestionamiento total de la sociedad actual”, manifestó.

Contra esta argumentación existe un amplio grupo de personas que se niegan a aceptar que tengan que adaptar el uso del lenguaje para mentar a gente que no se siente identificada con un hecho biológico irrefutable: el género. Para ellos, el lenguaje inclusivo es una “cursilada”, como afirmó recientemente el humorista, Josema Yuste, en el programa de La Sexta, Liarla Pardo.

La RAE tiene la última palabra. Serán los académicos los que en un futuro den o no validez de manera oficial a esta cuestión de pronombres e identidades en la lengua. Los que decidan si “elle es mi amigue Nico”, estará bien o mal dicho. O si “les primeres en llegar fueron elles” puede ser usado de manera formal o no. Por ahora, su visión no ofrece género de dudas.

“El uso de la @ o de las letras «e» y «x» como supuestas marcas de género inclusivo es ajeno a la morfología del español, además de innecesario, pues el masculino gramatical ya cumple esa función como término no marcado de la oposición de género”, tal y como dejaron saber a través de Twitter en 2018

Por ahora, la consideración a las distintas identidades que tenga cada quién se reduce al respeto normal que debe existir entre personas. La inclusión es trascendental, como lo es la comprensión y la compasión, otra cosa es el llamado lenguaje inclusivo, el cual, mientras no sea aceptado como norma, no podrá ser considerado como una falta de respeto.    

Más historias que te pueden interesar: