Un callejón sin salida: la industria de los chips que llevan tus gadgets está en crisis y tiene un problema con el cambio climático

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Los chips o semiconductores están presentes en todos los dispositivos tecnológicos que se usan hoy en día. Desde ordenadores y tabletas pasando por vehículos, teléfonos móviles o consolas. 

Su demanda tras la pandemia es tan grande que los fabricantes no dan abasto en la producción y la escasez de estos materiales imprescindibles para los gadgets amenaza con perpetuarse en el tiempo y desabastecer los mercados internacionales.

Esta situación crítica se agrava por el hecho de que mientras que se intenta avanzar hacia un mundo más verde y limpio, con el cambio climático como gran preocupación, la industria de los semiconductores tiene una importante huella ecológica en la emisión de carbono a la atmósfera. 

Producción de chips en China. (Zhao Song / Costfoto/Barcroft Media via Getty Images)
Producción de chips en China. (Zhao Song / Costfoto/Barcroft Media via Getty Images)

El dilema es claro: con las condiciones actuales, a mayor fabricación de semiconductores, más contaminación y por tanto, más se agrava el calentamiento global. Otra posibilidad sería un consumo más responsable de tecnología por parte de las sociedades, pero las encuestas muestran que tampoco sería fácil. Estamos, por tanto, ante un callejón sin salida.

La mayoría de chips están hechos con silicio y hasta obtener la forma necesaria pasan por un proceso que requiere de grandes cantidades de energía. Y es que el silicio en bruto debe ser fundido, purificado y luego cultivado en grandes hornos durante horas. Una vez que se obtienen las varillas de este material se cortan cuidadosamenta para obtener el producto final. 

Un estudio de la universidad de Harvard en el año 2020 ya mostró que la fabricación de chips representa la mayor parte de la producción de carbono de los dispositivos electrónicos. 

Pese a que parte de la energía procede de fuentes renovables, lo cierto es que por el momento la inmensa mayoría es de combustibles fósiles, llegando a emitir los fabricantes de chips más emisiones de carbono que los fabricantes de automóviles actuales, tal y como revela CNBC.

La industria de semiconductores se concentra fundamentalmente en Asia y Taiwán y se ha convertido en el foco principal de actividad, ya que la Taiwan Semiconductor Manufacturing Company (TSMC) produce más chips que ninguna otra empresa en todo el mundo. Como es lógico, los efectos sobre el medio ambiente también se hacen notar: la compañía gasta más electricidad al año que la capital taiwanesa, Taipéi, según asegura Greenpeace.

Taiwan Semiconductor Manufacturing Company es el mayor fabricante de chips del mundo. (Photo by VCG/VCG via Getty Images)
Taiwan Semiconductor Manufacturing Company es el mayor fabricante de chips del mundo. (Photo by VCG/VCG via Getty Images)

Además, la creciente demanda de chips a nivel global ha ido incrementando año tras año las emisiones. Si en 2017 las toneladas de carbono eran 6 millones, en 2019 ya eran 8 y en 2020, 15. La empresa ya supera incluso las del gigante de automoción General Motors. Y la cosa previsiblemente irá a peor, ya que la TSMC pretende desarrollar nuevas fábricas en Taiwán y Arizona.

Un aumento de la capacidad de producción conseguirá previsiblemente calmar la enorme demanda de chips en el mercado, pero evidentemente tendrá la consecuencia negativa de que será necesaria una mayor cantidad de energía, dificultando enormemente la transición ecológica.

Idealmente la mejor solución posible es que se pueda aumentar la producción y la mayor parte de la energía que requieran estas industrias provenga de fuentes limpias, algo que los fabricantes desean por encima de cualquier cosa. De hecho TSMC promete que en 2050 alcanzará las emisiones cero y para 2030 pretende que el 40% de la energía provenga de energías renovables.

Sin embargo, la actualidad es más sombría y parece difícil que las emisiones no aumenten si aumenta la producción. En estas circunstancias actuales, por tanto, una posibilidad buena para luchar contra el cambio climático sería, sin duda, una mayor conciencia ambiental de la sociedad.

Es decir, no cambiar de dispositivos con tanta frecuencia y alargar un poco más su vida útil. Estas pequeñas medidas individuales tendrían un gran impacto, ya que evitarían la presión sobre la industria del chip y le daría tiempo a iniciar su transición verde.

Los dispositivos tecnológicos requieren una gran variedad de chips. (Getty)
Los dispositivos tecnológicos requieren una gran variedad de chips. (Getty)

Las acciones individuales

Sin embargo, las encuestas no resultan optimistas. Una de las últimas, publicada este mes de noviembre de 2021 por Kantar, coincidiendo con la cumbre del clima de Glasgow (COP26), muestra que pocos encuestados estarían dispuestos a cambiar su estilo de vida para salvar al planeta.

El 51% dijo que tomaría medidas climáticas individuales, mientras que un 14% lo rechazó y un 35% no lo tenía claro. En el caso de países como Alemania o Países Bajos solo el 44% y el 37% lo consideraban necesario. En general, casi la mitad de los encuestados (46%) consideró que no hay necesidad de cambiar los hábitos personales.

Así pues, el futuro a corto plazo de la industria de los semiconductores no se presenta muy halagüeño. Solo una transición ecológica verde y una apuesta decidida por las energías verdes conseguirá que el mundo sea sostenible, algo que ahora está lejos de ocurrir.

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