La calle recupera la Fiesta Nacional en un entorno tenso contra Sánchez

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Desfile sin incidentes por el día de la Fiesta Nacional en las calles de Madrid, una jornada en la que, pasado lo peor de la pandemia de coronavirus, se ha podido recuperar parte del tradicional paseo militar por La Castellana. Esa ha sido la cara amable del día. La más agria, los abucheos y gritos contra el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a su llegada y a su marcha del acto centra de este Día de la Hispanidad. Vuelve la calle, vuelven los clásicos ataques al presidente socialista.

Los reyes, acompañados de la infanta Sofía (Leonor está en Gales, estudiando), llegaron poco antes de las 10.30 horas de este martes a la Plaza de Lima de Madrid para presidir el desfile del Día de la Fiesta Nacional, y han sido recibidos por el presidente Sánchez. Es cuando se han sumado los primeros aplausos a los reyes con los primeros pitidos al jefe del Gobierno, a quien han acompañado todos sus ministros, incluyendo los de Unidas Podemos. Entre ellos ha destacado la titular de Igualdad, Irene Montero, que llevaba una mascarilla con la bandera trans.

“Fuera, fuera”, “okupas”, “paletos”, “vete a casa”, son algunos de los gritos que se han escuchado nítidamente pero que no son nuevos, ya que Sánchez los ha tenido que soportar desde que llegó a La Moncloa, en 2019 y 2018, lo mismo que los sufrió su antecesor socialista, José Luis Rodríguez Zapatero, durante su mandato (2004-2011).

Sánchez, antes del acto del Paseo de la Castellana, había hecho un llamamiento en este 12 de octubre a reivindicar a España como un país “acogedor, abierto” y “diverso”, y a celebrar el “multilateralismo” y la “solidaridad”. “Este 12 de octubre reivindiquemos lo que nos une, lo que nos engrandece como sociedad, lo que hace de España un país acogedor, abierto, diverso. Celebremos nuestro compromiso, la solidaridad, la cooperación, el multilateralismo. Celebremos lo que somos”, escribió en Twitter.

Los cientos de personas apostadas en los laterales del Paseo de la Castellana desde primeras horas de la mañana, portando numerosas banderas y banderines de España, han saludado la llegada de don Felipe y doña Letizia con vítores y aplausos. Para ellos han sido todos los buenos gestos y, también, para la presidenta local, la de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso (PP), quien ha sido recibida y despedida con gritos como “guapa”, “brava” o “presidenta, presidenta”.

Tras recibir honores militares, Felipe VI ha pasado revista a las tropas antes de dar comienzo al desfile.

Sánchez, que ha llegado justo unos minutos antes de los reyes, ha sido recibido por una sonora pitada, insultos y gritos de “Sánchez dimisión” por parte de los asistentes al desfile cuando por la megafonía han oído su nombre.

Charlando de forma distendida han esperado la llegada de los reyes la ministra de Defensa, Margarita Robles; el alcalde y la presidenta de la Comunidad de Madrid, José Luis Martínez-Almeida e Isabel Díaz Ayuso, respectivamente; y Teodoro López Calderón, jefe del Estado Mayor de la Defensa.

Comentados han sido los acercamientos entre el líder del PP, Pablo Casado, y el de Vox, Santiago Abascal, pero también el de Pilar Llop, ministra de Justicia, con Carlos Lesmes, presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial.​ La madrileña Ayuso ha estado distante de los ministros de La Moncloa, salvo de la titular de Defensa, Margarita Robles, con la que ha departido de inicio de lo más prosaico del mundo: el tiempo, muy bueno hoy en Madrid.

En la tribuna de autoridades han estado también presentes todos los presidentes autonómicos, salvo las tradicionales ausencias del catalán, Pere Aragonés, y del vasco, Íñigo Urkullu. A ellos se han sumado este año dos inesperadas, la del presidente gallego, Alberto Núñez Feijóo, que lo ha justificado en que quiere preparar el debate autonómico de política general del día siguiente, y la del de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, de viaje en Bruselas por una “votación importante”. Ambos han mandado mensajes llamando a la unidad nacional en sus respectivas redes sociales.

La cúpula de Defensa, políticos, diplomáticos y representantes de las altas instituciones del Estado se encontraron desde primera hora en la tribuna, situada a la altura del estadio Santiago Bernabéu. La parada comenzó con un salto paracaidista de efectivos de la Brigada Paracaidista portando la enseña nacional. Tras el izado solemne de la bandera, se ha rendido homenaje a los que dieron su vida por España y ha comenzado el desfile aéreo, que ha cerrado la pasada de la Patrulla Águila pintando los cielos con los colores de la bandera nacional, un poco republicana, según los ojos.

Había muchos motivos para el homenaje a las Fuerzas Armadas, por su trabajo durante la pandemia en residencias o llevando y trayendo vacunas, en catástrofes naturales como la nevada Filomena o la actual erupción del volcán de La Palma y, también y con amargo sabor de boca, en la evacuación de ciudadanos afganos, acabada la misión que los ha tenido allí 20 años.

La situación sanitaria, con una menor incidencia de la covid, ha permitido volver a ver desfilar por las calles de Madrid a miembros de los tres ejércitos, Guardia Civil, Policía Nacional, Protección Civil o bomberos, todos ellos con mascarilla quirúrgica.

Han desfilado 2.656 militares, frente a los 4.200 de hace dos años, además de 115 vehículos (150 en 2019) y 68 aeronaves, entre aviones y helicópteros (76 entonces).

Tras el desfile, la comitiva se ha desplazado al Palacio Real para la tradicional recepción de los reyes, perdida el año pasado por la pandemia y recuperada esta vez, aunque tras los saludos no habrá copa, por lo que se perderán los jugosos corrillos de cada 12 de octubre.

El llamado besamanos apenas ha durado 10 minutos, en los que se ha saludado a los 200 invitados, aproximadamente. Los ministros Alberto Garzón (Consumo) y Manuel Castells (Universidades) no han asistido a este evento.

Este artículo apareció originalmente en El HuffPost y ha sido actualizado.

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