Un cliente llama a la policía por el precio de un café y multan al dueño con 1.000 euros

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A un cliente no le pareció bien tener que pagar dos euros por un café, así que llamó a la Policía y esta se personó en la cafetería imponiéndole a su responsable una sanción de 1.000 euros. La multa no tiene nada que ver con el precio del café en cuestión, sino con el hecho de que este no figuraba a la vista. Solo se podía ver a través del menú digital escaneando un código QR. Aceptada la multa, el dueño de este local en Florencia (Italia) ha lanzado un mensaje a través de sus redes sociales reivindicando el valor justo de las cosas.

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Todo comienza este fin de semana en Florencia, en el café Ditta Artigianale, del Francesco Sanapo. Un cliente, descontento por los dos euros del descafeinado que acaba de tomare, decide llamar a la Policía. Esta se presenta allí y, al descubrir que el precio del café no estaba en el mostrador, como sí ocurría con otros de la carta, multa al propietario con 1.000 euros en virtud de una ley vigente aunque, en palabras de Sanapo, obsoleta.

Conocido el incidente ocurrido en su local, este popular cafetero italiano decidió colgar un vídeo en Instagram como protesta (no por la multa, sino por la queja) que generó una serie de comentarios que le hicieron regresar con otro vídeo un día después para aclarar algo. Y ese algo que ha querido aclarar Sanapo es que su queja no es por la multa. “No estoy desilusionado por la multa, es justa, es correcta”, comienza su segundo vídeo. Es más, añade que si se ha equivocado, enmienda el error, paga por él y mejora. El problema, señala, “es dar el valor justo a las cosas”.

Según explica él mismo, tras publicarse la noticia de la multa y colgar su primera reacción, ha recibido muchos comentarios que comparten un mismo sentido: “Es justo, dos euros es un robo”. Mensajes escritos con distintas palabras, pero que vienen a decir eso, que dos euros por un café es demasiado. A quienes así lo ven Sapano les explica que “un euro no es sostenible, un euro genera pobreza”. Eso y que esos dos euros implican todo un proceso de selección y calidad detrás de ese café que detalla en su vídeo. Su batalla, repite, no es contra la multa, sino contra el hecho de que no se valore las cosas en su justa medida. En este caso, su descafeinado a dos euros.

Lo que le ha ocurrido al dueño de Ditta Artigianale, que ha ganado varios concursos del sector en Italia, ha hecho que compañeros de profesión se solidaricen y apoyen su mensaje. Según recoge La Nazione, Serena Nobili, de Dini Caffè, ha comentado que “somos solidarios con los colegas de Ditta Artigianale. Estamos en 2022, pero aún en Italia no podemos hablar de calidad cuando se trata de café, en este sector no se percibe calidad, es muy grave”. En sus declaraciones de apoyo al compañero sancionado, insiste en que “la calidad hay que pagarla”.

Nobili también ha enfatizado en el el contexto y comenta que “un cliente que se enfada lo suficiente como para llamar a la policía es el emblema de una situación que debe cambiar”. Añade que si bien el precio normal de un descafeinado puede ser de unos 1,3 euros, esos “70 céntimos más estaban más que justificados” por la calidad que implican.

Desde la institución Confartigianato Imprese Firenze, su presidente, Alessandro Vittorio Sorani, ha valorado que el que no se considere “la calidad de un producto donde hay un gran trabajo detrás” es una situación que le “amarga profundamente”. Añade, según el citado medio italiano, que “la calidad se paga sola y beneficia a todos”.

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